martes, julio 14, 2009

¿Hay vida antes de la muerte?


Es una práctica habitual en las grandes corporaciones modernas plantear su estrategia de negocio desde lo que ellos llaman una misión. Esta misión procura dar un sentido a su ser en la sociedad. Asumir la conciencia de que lo que ellos hacen puede beneficiar a la sociedad en su conjunto. Sólo así podrán garantizar la sostenibilidad de su negocio y sus beneficios en las sociedades modernas, donde el poder mediático y del consumidor en entornos de fuerte competencia es cada vez más relevante.

En este sentido se ha puesto de moda lo que se ha llamado Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y que cuenta con departamentos profesionales con buenos presupuestos y muy cerca de los Presidentes de las corporaciones en sus organigramas.

El programa de RSC de Coca-Cola atiende, entre otras cosas, al concepto de Felicidad. Y es que Coca-Cola ha ligado su imagen de marca a la “felicidad”, lo que todos vemos reflejado en su publicidad. Su estrategia de imagen y comunicación busca que cuando nos sintamos contentos, nos acordemos de su producto y más impulsos sintamos de beber Coca-Cola

Así, su Fundación ha realizado estudios acerca de la felicidad. Qué es, qué significa, cómo se alcanza si es que puede alcanzarse. En España, incluso, han coproducido varios programas de Redes con Eduard Punset para hablar de este escurridizo concepto.

Cuando vi el programa me sentí muy a la defensiva: no estaba dispuesto a que un debate intelectual serio quedara supeditado a los intereses comerciales de una marca de consumo de masas. Pero la verdad es que tuvo su interés, a pesar de algunas evidentes falacias con que argumenta el señor Punset a veces y que no creo que afecten a las ventas de Coca-Cola, que es de lo que se trata.

Me quedo con la entrevista a un psicólogo norteamericano, Gary Marcus. Y me quedo con algo que quiero compartir en este blog:



Decálogo para Vivir Mejor, de Gary Marcus:


1. Plantéate hipótesis alternativas

2. Reformula la pregunta

3. La correlación no implica causalidad

4. Anticípate a tu propia impulsividad

5. Haz planes para prevenir cualquier eventualidad

6. No tomes decisiones importantes cuando estés cansado

7. Toma distancia de las cosas

8. Intenta ser racional

9. Prioriza

10. Como aporta Punset, La felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad


Yo cambiaré el nº 5 por el concierto de Bruce Springsteen del próximo 1 de agosto ¿y tú lector?



Porque lo importante, lector, es saber si hay vida antes de la muerte, no después.






Una canción para vivir mejor: Happy, de Rolling Stones

Una película para vivir mejor: Una noche en la ópera, de los hermanos Marx

Un libro para vivir mejor: Ética para náufragos, de José Antonio Marina

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jueves, julio 02, 2009

Redemption song


“En las últimas cuatro décadas, la renta per cápita de los países más ricos casi se triplicó. Entre los más pobres creció apenas un 25,94% (...) Imagínese todos los bienes de consumo del mundo. Sepa que el 86% de ellos son propiedad de solamente el 20% de la población mundial. El 20% de los habitantes del mundo (los más pobres) se dividen entre sí el 1,3% de esos bienes de consumo.”

(La encrucijada de la desigualdad, Naciones Unidas, 2006)




Punta de Tarifa, Europa. Tánger, África.

El cielo se tiñe de blanco, iniciando el desfile de tonos azulados que anuncia un nuevo día en el estrecho de Gibraltar, como cada amanecer desde hace millones de años. Pero al contrario que en anteriores amaneceres, esta vez el mar no acompaña al cielo en su baile de matices turquesa y corrientes plateadas que serpentean de este a oeste. En su lugar, una masa negra informe cubre toda la superficie marina entre la costa africana y la europea, uniendo de nuevo los cabos, esta vez con una marea de hombres que la cruzan.

Los servicios de información satelital del ejército europeo, alertados, han establecido un cálculo aproximado; se trataría de doscientas cincuenta mil embarcaciones que pueden estar transportando algo más de seis millones de personas a la costa gaditana en este momento. La invasión esperada al fin ha comenzado.

Un hombre, mauritano, armado de dialéctica y televisión, ha sido al fin capaz de liderar y llevar la lógica a las masas pobres de los distintos países subsaharianos.

Mjusi -que así se llama aquel hombre entrado ya en la cuarentena- ha estudiado en la Sorbona de París consiguiendo uno de los expedientes más brillantes en la facultad de Ciencias Políticas. Escribió algunos libros y dio algunas clases en Europa antes de regresar a sus orígenes africanos. Organizó lo que se llamó el Movimiento por un Futuro Negro y fue atrayendo para la causa a miles de indigentes que hoy son ya millones. Financió durante meses la compra de embarcaciones con especulaciones bursátiles y organizó la logística del éxodo desde Tánger.

Ahora, al alba, a un lado y otro de la corta brecha atlántica, el general Lizard, al mando de las Fuerzas Europeas de Contención de la Inmigración, y Mjusi, caudillo de los indigentes africanos, se observan con sus respectivos prismáticos militares.

El general Lizard da las instrucciones a las tropas de contención y mantiene un canal abierto en su ordenador portátil para contactar con el caudillo Mjusi, quien en este momento se comunica con él.

- General Lizard, le ruego depongan las armas y permita que el desembarco del Futuro Negro tenga lugar en un ambiente de camaradería. Hoy es un día histórico para la humanidad africana. Póngase del lado de los ganadores y no ocurrirá ninguna desgracia.

- Comandante Mjusi, no podemos permitirlo. Tenemos leyes y ustedes deben cumplirlas. Estas no son formas, existe un papeleo: lo que ustedes deben hacer...

- Tome nota de las normas de comportamiento que solicitamos, general Lizard. Todos los supermercados de la provincia deberán estar abiertos para nuestros hombres. Los hospitales preparados y con todo el personal en sus puestos. Todos los hoteles quedarán a nuestra disposición en un plazo máximo de diez horas ¿ha tomado nota, mi general?

- ... Deben volver a sus países o dispararemos. Lo que están haciendo no es justo ni ayudará a una Humanidad mejor...

- No me hable de justicia, general Lizard. La justicia es un lujo para burgueses apoltronados en su riqueza. No nos interesa, no la valoramos en nuestra desesperación, no cabe en los ojos vidriosos de nuestros hijos cuando mueren de hambre. Y tampoco me hable en nombre de la Humanidad: somos demasiado diferentes, mi general. Si la estatura de la especie humana se repartiera de la misma forma que lo hace la riqueza, para mantener la media de 170 centímetros de altura que tienen los seres humanos, la mitad de la población del planeta no mediría más de 3,4 centímetros y una pequeña proporción de humanos serían gigantes de más de 40 metros ¿cree usted que, con esas diferencias de tamaño, podríamos hablar de una única especie, de una Humanidad como tal? No, no lo cree. Yo tampoco lo creo. Por eso no podemos hablar de un único ser humano en el mundo ni de un proyecto común. Porque las diferencias son demasiado grandes y mientras eso perviva no habrá hermandad alguna entre los individuos. ¿Realmente cree usted que vamos a parar esto? ¿en nombre de qué? ¿Acaso el agua, tras la torrencial lluvia, pide permiso para desbordar los diques mal calculados por ingenieros corruptos?

- ... Este es el último aviso, comandante Mjusi. Abriremos fuego dentro de veinte minutos si no deponen su actitud...

- Déjeme recordarle, general Lizard, que usted tiene balas y nosotros hombres desesperados. Y que sus balas son bastante más caras que mis hombres. Y que yo, encima, tengo más.




Una canción para Lizard y Mjusi: Redemption songs, de Bob Marley

Una película para Lizard y Mjusi: La caída del Imperio Romano, de Anthony Mann

Un libro para Lizard y Mjusi: La encrucijada de la desigualdad, informe de Naciones Unidas.

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martes, junio 23, 2009

Donde tiene una casa nuestro terror de alquiler



La noche del 24 de marzo de 1944, un bombardero británico fue alcanzado por la artillería alemana sobre el cielo de Berlín. Nick Alkemade, que se encontraba en la torreta de una de las ametralladoras traseras del bombardero, se vio obligado a saltar cuando el avión comenzó a incendiarse. Así, el sargento Alkemade se arrojó al vacío sin paracaídas desde 6.000 metros de altura.

Durante el descenso Alkemade se desvaneció. Y cuando se despertó se encontró tendido sobre la nieve, con un tobillo torcido como única lesión. Había caído desde 6 kilómetros de altura y no le había pasado nada.


***


Match Point es una de las mejores películas del último Woody Allen. En la película, Chris, un joven arribista, debe elegir entre amar o poseer. La inmoralidad de su planteamiento le lleva a la inmoralidad del asesinato. Planifica fríamente el crimen perfecto, pero lo que le salva finalmente de la cárcel es el único detalle que no pensó en su plan.


***


Entre los papeles del estudio de Roberto Bolaño, su viuda encontró un poema inédito que él había escrito en los últimos días de su vida. El poema se titula “Poema para EVM”. Y esas son exactamente mis siglas. Me quedé helado cuando lo vi.


Poema para EVM

Qué lugar es ése al que nos llevarán nuestras palabras, las
bellas durmientes, por caminos a menudo distintos, qué eriazo,

qué infierno, qué nos espera allí, en esa blancura en la
que nos reuniremos finalmente, qué aullidos, qué silencio,

qué permutaciones nos aguardarán cuando hayamos
atravesado todo lo que hay que atravesar, cuando nos
hayamos despojado de todo, qué olvidos, qué.

En algún lugar infinito se esconde, en un tiempo que nos es
ajeno, que ni siquiera nos molestamos en mensurar, allí, donde
tiene una casa nuestro terror de alquiler.




La vida es una casualidad. Todo lo que nos pasa es una concatenación de casualidades cotidianas que llevan a lo extraordinario. Lo cotidiano está constituido por misterios y enigmas, y sólo el azar hace que un momento derive en risa o en llanto, en éxito o en fracaso. La casualidad es el elemento narrativo de la historia de los hombres.

Es increíble, es completamente extraordinario que esté yo aquí escribiendo esto. Y es tan extraordinario que estés tú, lector, al otro lado de estas letras que mis dedos se afanan en sellar de manera tan inútil como asombrosa.





Un libro para el otro EVM: El mal de Montano, de Enrique Vila Matas

Una película para el otro EVM: Con la muerte en los talones, de Alfred Hitchcock

Una canción para el otro EVM: Let it happen, The Waterboys


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martes, junio 16, 2009

La Conspiración de la Esperanza

Instrucciones para levantarse en un día de lluvia:

Fase Uno. John Fogerty te comprende cuando te sientes débil. Cuando piensas que las cosas te salen mal, y que siempre te han salido mal. Que en tu vida, en cuanto empieza a salir el sol, todo se nubla y la lluvia empieza a caer.


Hace mucho tiempo alguien me dijo
que siempre la calma precede a la tormenta.
Lo sé,
viene siendo así desde hace mucho tiempo.
Y que cuando la calma termine
lloverá y se llevará mi día soleado.
Lo sé,
y lo que brillará entonces será el agua.
Quiero saber
si alguna vez has visto la lluvia
llevarse tu día soleado.

Desde hace ya muchos días
el sol es frío y la lluvia fuerte.
Así ha sido durante toda mi vida
y así será siempre.
Así es como son las cosas,
como un ciclo, lento y rápido.
Lo sé,
no se puede detener.
Me pregunto, quiero saber
si alguna vez has visto la lluvia
llevarse tu día soleado






Fase 2. Ahora que ya te sientes comprendido, deja que Michael Stipe te diga que el dolor es común a todos, que todo el mundo sufre a veces. Todo el mundo, a veces. Que sólo se trata de aguantar. Aguantar hasta quedar agotado. Que no hay otra manera de estar en pie y que no hay otro premio más que quedar en pie.


Cuando el día se hace largo y la noche es tu soledad,
cuando estás seguro de que ya has tenido bastante de esta vida,
espera un poco, no te dejes llevar.
Porque todo el mundo llora
y todo el mundo sufre, a veces.
A veces todo sale mal
y llega el tiempo de cantar solo.
Cuando tu día es la noche solitaria,
cuando sientes que abandonas,
cuando estás seguro de que ya has tenido bastante de esta vida,
aguanta un poco.
Todo el mundo sufre.
Busca el calor de tus amigos.
Todo el mundo sufre.
No bajes las manos si te sientes solo
No, no, no, no estás solo
Todo el mundo sufre
Aguanta, aguanta, aguanta






Fase tres. Ahora que ya sabes que todos caemos, deja que Bob Dylan te muestre el inmenso horizonte donde asomará, lejana y extraña, la luz de un nuevo día. Aunque el dolor y la injusticia permanezcan inevitables, cualquier día, cualquier día te sentirás liberado.

Hasta la inevitable próxima lluvia, únete a la Conspiración de la Esperanza con todos los que han querido cantar esta canción. Desde la luchadora Joan hasta el aburguesado Sting, desde el inevitable Bono hasta la preciosa Chrissie, desde los sencillos Texas al intelectual Elvis Costelo, desde los clásicos The Band hasta los nuevos Wilco. Y todos los que la hemos cantado a gritos


Dicen que todo puede ser reemplazado,
aunque ninguna distancia es corta.
Así, hoy recuerdo el rostro
de todos los que me pusieron aquí.
Veo que mi luz viene brillando
de Oeste a Este.
Cualquier día de estos,
cualquier día de estos, me sentiré liberado

Dicen que todos necesitamos protección,
Y que todo el mundo debe caer.
Sin embargo te juro que aún veo
mi imagen reflejada
por encima de este muro.
Veo que mi luz viene brillando
de Oeste a Este.
Cualquier día de estos,
cualquier día de estos, me sentiré liberado

A mi lado, inmerso en la solitaria muchedumbre,
hay un hombre que jura que es inocente.
Todo el día le oigo gritar
que todo fue preparado contra él.
Veo que mi luz viene brillando
de Oeste a Este.
Cualquier día de estos,
cualquier día de estos, me sentiré liberado






una canción para esos días de lluvia: Purple rain, de Prince

un libro para esos días de lluvia: La universidad desconocida, de Roberto Bolaño

una película para esos días de lluvia: Los cuatrocientos golpes, de Francois Truffaut

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martes, junio 09, 2009

Anatomía del realismo


Desde lo alto de la litera superior, bajo la rejilla de lagarto, Conrad suspiró, apoyó la espalda contra la pared e intentó una vez más leer su libro, a pesar de que había sido una decepción tremenda. En realidad no era “El juego de los estoicos”, del fabuloso y entretenido Lucius Tombs. Se titulaba sencillamente “Los estoicos” y en la portada decía “las obras completas existentes de Epicteto, Marco Aurelio y Zenón”. ¡No se lo podía creer! ¡La librería le había mandado el libro equivocado! ¿Cómo podía el destino darle tanto la espalda?

Tom Wolfe, Todo un hombre.





Decía Philip Roth que ningún novelista puede imaginar nada tan extraordinario como lo que se lee en los diarios. Pedro Almodovar decía algo parecido cuando confesó que muchas de sus exageradas historias habían salido de simples recortes de prensa. A mí me da por pensar que el fenómeno se retroalimenta, y que la realidad imita a la literatura porque está hambrienta de referencias.

La buena literatura es una medicina, y hay libros que son lecciones de anatomía del realismo.

La anatomía social de los tiempos de crisis económica que ahora vivimos se escribió hace ya diez años en Estados Unidos. Se llama Todo un hombre y su autor es Tom Wolfe. Una novela divertidísima que nos congela la sonrisa en cuanto empezamos a preguntarnos, de verdad, de qué nos estamos riendo. Si la Hoguera de las vanidades desnudaba las miserias de una sociedad en opulencia, Todo un hombre nos cuenta qué pasa cuando el viento derriba los castillos de naipes sobre los que construimos nuestra autoestima y nuestra escalera hacia la felicidad.


Charlie Croker es un constructor multimillonario a quien la caída de los precios de la vivienda le ha pillado con un crédito que no puede afrontar y debe asumir la inminente ruina que cambiará toda su vida.

Fareek Fanon es una promesa del fútbol americano a quien la fama le persigue y le domina. Una falsa acusación de violación está a punto de acabar con su futuro cuando apenas tiene veinte años.

Roger "Blanco al cuadrado" es un joven abogado que proviene de una clase social baja y que va a quedar fascinado por la púrpura del poder político.

Wesley Jordan es un alcalde progresista dispuesto a renunciar a todos sus principios con tal de permanecer en el poder, ya que sólo estando en el poder –piensa- podrá llevar sus principios a la acción política.

Martha Croker, ex esposa de Charlie, se da cuenta de que ha llegado a una edad en la que ninguno de los encantos que la auparon en la vida ha permanecido.

Raymond Peepgass, abogado del banco al que Crocker debe toda su fortuna, necesita recuperarse de la ruina que le ha causado una demanda de divorcio junto con otra de paternidad con la que no contaba y que ha conseguido exprimirlo definitivamente.

Conrad Hensley es un obrero en una de las empresas de Charlie Croker, que queda en el paro tras la política de despidos que ha decidido Croker para intentar salir del paso. Pagará con su miseria el precio de haber sido honrado toda su vida.

Epicteto fue un filósofo estoico que vivió como esclavo en Roma durante toda su juventud. Entre sus disertaciones se encuentra ésta: “Lo único insoportable para el ser racional es lo irracional, pero lo razonable se puede soportar. Para juzgar lo razonable y lo irracional cada uno de nosotros nos servimos no sólo del valor de las cosas externas, sino también del valor de nuestra dignidad personal. Eres tú quien te conoces a ti mismo, quien sabe cuánto vales para ti mismo y en cuánto te vendes; cada uno se vende por un precio.”



Con estos personajes, entre otros muchos, Wolfe nos muestra el espejo de la sociedad de ambiciones vacías que hemos creado y en la que aspiramos que crezcan nuestros hijos. Una buena lectura para los tiempos que corren, unos tiempos en los que, en plena crisis sistémica del capitalismo, la derecha liberal aumenta aún más su presencia en el Parlamento Europeo. Unos tiempos en los que un país con la tradición cultural y humanista de Italia vota en masa a un personaje como Silvio Berlusconi.






Un libro para los modernos estoicos: La montaña mágica, de Thomas Mann

Una canción para los modernos estoicos: Everybody knows, de Leonard Cohen

Una película para los modernos estoicos: Gladiator, de Ridley Scott

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martes, junio 02, 2009

Acrimonias IV. Porque la noche

La televisión vomitaba sus ondas desde el fondo del salón del bar. El partido había terminado y celebrábamos al Barça con más cerveza. Alguien cambió el canal y apareció en la pantalla un famoso concurso de aspirantes a cantantes. O aspirantes a fenómenos mediáticos. O aspirantes a aspirantes.

Odio Operación Triunfo porque amo la música. Porque venero lo que la música es capaz de conseguir que ocurra en nosotros cuando se hace de verdad. Esto es, cuando se hace con la cabeza, con el corazón, con las tripas, con los genitales, con el sudor, con el dolor, con la conciencia, con las lágrimas más abstractas e imposibles. Con la vida.

Interpretar una buena canción no consiste sólo en tener una buena voz y no desafinar. No se puede interpretar la música como quien hace un sudoku en el autobús, o como quien espera ganar un concurso de aspirantes a aspirantes.

No tengo nada contra estos chicos, con ganas, juventud y voluntad de aprender. Pero es que hay cosas que no se aprenden en una academia, sino que se sienten. Cosas que ocurren porque se sienten. Que se sienten porque ocurren. Y hay que tener la magia de sentir y hay que tener el arte de hacerlo ocurrir.

Una canción empieza, evoluciona y acaba. Y, entonces, nos deja en un estado anímico distinto del que teníamos antes. Y a lo largo de la canción nos ha ocurrido Algo. No es gratuito un solo de guitarra tras la segunda estrofa. No se acelera el batería porque sí, sino porque algo le ocurre a él también mientras el ritmo abrasaba sus brazos. Los músculos se tensan, la voz cambia, puede que hasta desafine. Porque ocurre Algo que se siente. Porque se siente Algo que ocurre. Y sientes que eres el único ser humano en el mundo que ha podido sentir ese Algo que ha ocurrido, . Que sólo tú, desde una profundidad desconocida para ti, entiendes lo que ha ocurrido. Que es tu descubrimiento más privado y personal, a pesar de los millones de otros seres humanos que hayan sentido lo mismo. Te ha ocurrido a ti. Es Algo tuyo.

Pero esto sólo son palabras, ese lenguaje encarcelado en sílabas ancianas, consensuadas, reprimidas, funcionales. Para entender de verdad lo que quiero decir sólo hay que pinchar estos dos enlaces, uno detrás de otro. Se trata de dos chicos jóvenes, de una edad muy parecida. En el primero, una chica joven (con buena voz y buena actitud, no me quiero meter con ella) canta Because the night. En el segundo, el autor de Because the night hace su canción, treinta y tantos años antes. Lógicamente, los medios de los que dispone la chica que canta Because the night son mucho mejores de los que disponía el autor de Because the night cuando la hacía (disculpen las deficiencias técnicas de los videos, estoy seguro de que se olvidan pronto).

Una cosa es coger un micrófono, afinar, mantener un ritmo binario, moverse académicamente, y mirar a cámara, como pidiendo perdón. Aspirando a ser aspirante.

Y otra bien distinta es contar esta historia de amor y de pasión que se ahoga en la duda de la falta de correspondencia, pero que no puede evitar quemarse en ella, en un eterno aquí y ahora en el que el autor vuelca su vida, en un instante en el que nada le puede hacer daño pero todo, todo es doloroso.

No, no es lo mismo.



tómame como soy, cariño
abrázame fuerte y trata de entenderme
trabajo todo el día bajo el duro sol
quédate conmigo hasta que llegue la mañana
ven y trata de entender
lo que siento cuando me tienes en tus manos
abrázame mientras el sol se apaga
nadie podrá hacerte daño ahora
porque la noche pertenece a los amantes
porque la noche pertenece al deseo

todo lo que he conseguido me lo he ganado
y lo que no, cariño, lo he aprendido bien
deseo y hambre es el fuego que respiro
sólo te pido que te quedes en mi cama hasta que llegue la mañana
ven y trata de entender
lo que siento cuando me tienes en tus manos
abrázame mientras el sol se apaga
nadie podrá hacerte daño ahora
porque la noche pertenece a los amantes
porque la noche nos pertenece a ti y a mí

tu amor está aquí ahora
pero yo me quemo en un círculo vicioso que gira sin él
y pienso que no puedo vivir, perdóname
ha llegado la hora de vivir el momento
ahora que nada puede hacernos daño
porque la noche pertenece a los amantes
porque la noche pertenece al deseo










Una película para Cristina Rueda: Alrededor de la medianoche, de Bertrand Tavernier

Un libro para Cristina Rueda: El malogrado, de Thomas Bernhard

Una canción para Cristina Rueda: Try a little bit harder, de Janis Joplin

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martes, mayo 26, 2009

Y el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza



Dicho de manera compleja: el filósofo alemán Peter Sloterdijk decía que el ateísmo ilustrado ha caído en el mismo dogmatismo que la teología más anti ilustrada al hacerse a sí mismo afirmaciones metafísicamente negativas. Porque el problema no es la existencia o no de Dios, que es un debate absurdo en el que la mística siempre puede superar cualquier barrera. El problema es la necesidad de esa posible existencia y, sobre todo, los atributos de esa posibilidad de necesidad de existencia. Y ésta es la parte más disparatada en cualquier monoteísmo, todos tan cargados de antropomorfismos y de sociomorfismos.

Dicho de manera simple: la pregunta que la razón debe hacerse respecto al fenómeno religioso no es “¿qué puedo saber?”, sino “¿qué función cumple?”

La religión sirve, en primer lugar, para la superación de la angustia vital inherente a la condición humana (“no morirás, hay un sentido para tu sufrir y una felicidad esperándote”). Y en segundo lugar, para la legitimación de los mecanismos de poder y de opresión del individuo (“sólo cuando hayas muerto podrás ser feliz, pero sólo si has cumplido las normas que yo te diga que debes cumplir. Así que debes vivir para servirme”).

Por otra parte, como decía Nietzsche, la negación de la existencia de la muerte que hace el cristianismo (“hay vida después de la muerte”), implica necesariamente la negación de la vida. Y es que no se puede entender la vida si no se reconoce su muerte, que es su característica más fundamental, lo que nos define como seres humanos. Y, como decía Heidegger, si desaparece la autoridad de Dios y la de la doctrina de la Iglesia, aparece entonces la autoridad de la conciencia y el progreso histórico.

Más o menos, ésta es en esencia mi postura respecto a la religión. Y no creo que la de Joseph Ratzinger (un hombre culto, inteligente, de gran frialdad política, y tan alemán como todos los anteriores) se aleje mucho de ella, la verdad.

La agresión contra la libertad, la salud y la dignidad sexual de las personas que continuamente manifiesta la Iglesia Católica -pasando por encima del Estado de Derecho y de las leyes democráticas- es una clara muestra de esta negación de la vida y de esta voluntad de oprimir al individuo y de someterlo a su poder.

En un solemne (y habitual) ejercicio de cinismo, las hordas fundamentalistas se llaman a sí mismas grupos proVida (sic). Unos grupos proVida que, en nombre de su aparatosa teología anti-ilustrada, se muestran en contra de los preservativos como método de control de enfermedades mortales. En contra de que un niño pueda superar una enfermedad mortal gracias al nacimiento de su hermano. En contra de que se juzgue a pederastas. En contra de que la sociedad condene los asesinatos políticos de generaciones pasadas en los que la Iglesia participaba.

Y piden derechos para un posible óvulo fecundado que han negado a millones de hombres, mujeres, niños, ancianos a lo largo de la historia. Ellos, evidentemente, no piensan que un óvulo fecundado es un niño de tres años, como muestran en su abyecta manipulación propagandista (si la falsedad publicitaria explícita la cometiera una marca de yogures en lugar de una Conferencia Episcopal, estoy seguro de que se derivarían muchas responsabilidades jurídicas). Lo que realmente piensan es que un acto sexual DEBE SER un niño de tres años. ¿Y por qué este determinismo biológico aplicado a la posible fecundación de un óvulo, y no a un cáncer de mama? Pues porque rompe los esquemas básicos del Valle de Lágrimas (opresión del individuo y sumisión al poder) el hecho de que una mujer pueda follar sin castigo divino, y que sus relaciones sexuales no estén controladas por su Institución. A ellos lo que les jode es la libertad, la salud y la dignidad sexual de la mujer. Como siempre, desde el principio, desde que la pérfida Eva hizo pecar al bueno de Adán con una manzana.


Imagina que no hay ningún Paraíso
Es fácil si lo intentas
Ningún Infierno bajo nosotros
Y sobre nosotros, sólo un cielo azul
Imagina a toda la gente
Viviendo el ahora

Imagina que no hay países
No es tan difícil
Nada por lo que matar o morir
Ni ninguna religión
Imagina a toda la gente
Viviendo en paz su vida

Imagina que no hay posesiones
Me pregunto su podrás
Sin razones para la codicia ni el hambre
Una hermandad de hombres
Imagina a toda la gente
Compartiendo el Mundo

Tú dirás que soy un soñador
Pero no soy el único
Y espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo estará más unido




Un libro para los fundamentalistas religiosos: La gaya ciencia, de Friedrich Nietzsche

Una canción para los fundamentalistas religiosos: Imagine, de John Lennon

Una película para los fundamentalistas religiosos: Amén, de Constantin Costa-Gavras

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