domingo, mayo 19, 2013

Bartleby, el señor Jones y el 15M


Bien, ahora ves a un enano de un solo ojo gritando la palabra “AHORA” y dices, “¿Porqué lo hace?” y él dice, “¿Cómo?” y tú dices, “¿Qué significa todo esto?” y él te vuelve a gritar, “Eres una vaca. Dame leche o vete a casa.” Porque algo está ocurriendo aquí, pero no sabes lo que es, ¿no es así, señor Jones? (Ballad of a thin man, Bob Dylan, 1965)


No es cierto que los capitalistas sean gente egoísta, a quienes no importa nada. Un capitalista es alguien que está dispuesto a arruinar su vida y sus bienes con tal de que la producción crezca, el beneficio crezca y el capital circule. Su propia felicidad está absolutamente subordinada a eso, si es que aún tiene un mínimo sitio para él. El buen capitalista puede trabajar 70 horas a la semana, perder a su familia, continuar estresándose después de un infarto con tal de aumentar beneficios, ingresos y capital. No podemos explicar la figura de un apasionado capitalista, obsesionado con expandir la circulación de sus bienes y servicios, asumiendo riesgos vitales, etc. en términos de felicidad personal. Como decía Walter Benjamin, el filósofo de la escuela de Frankfurt, el capitalismo es una forma de religión.

Y aquí el filósofo tiene mucho que decir. Porque la filosofía  no puede proveer respuestas pero puede hacer algo que quizás sea más importante: hacer la pregunta correcta. Porque no hay sólo respuestas incorrectas, también hay preguntas incorrectas. Porque a veces las preguntas, aunque se refieran a problemas reales, están planteadas de manera que ofuscan, mitifican, confunden el problema. La filosofía corrige la pregunta, resitúa el problema a un nivel más profundo. Y eso es lo que hace Benjamin cuando plantea el capitalismo en términos de religión y no de egoísmo.

Y es que nos equivocamos completamente cuando representamos el capitalismo como una degeneración egoísta. Y por eso nos equivocamos también cuando tratamos de atacarlo. Y es curioso que sea Slavoj Žižek, el filósofo contemporáneo más relevante del anticapitalismo, quien ponga el dedo en la llaga, y nos diga que la mayoría de los críticos del capitalismo de la actualidad se sienten profundamente incómodos cuando él les plantea una simple pregunta: “Ok, te he escuchado y estoy contigo. Los bancos nos han robado y se lo han llevado crudo. La política no ha estado a la altura. Bien, entonces ¿qué es realmente lo que quieres?, ¿qué es lo que crees que puede reemplazar este sistema?” Porque entonces viene la confusión. Debido al error de planteamiento, se impone una respuesta moralista del tipo “las personas deben ser más importantes que el dinero” que no conduce a nada.  

Žižek, un indudable simpatizante de todos los movimientos 15M, es quien grita que el rey está desnudo cuando establece un paralelismo entre ellos y Bartleby el escribiente, el personaje del cuento de Melville que quedó anclado en el “preferiría no hacerlo”.  Salimos a millares a las calles a gritar que preferiríamos no hacerlo, que preferiríamos no jugar al juego dispuesto sobre el tablero. Que hay algo fundamentalmente erróneo en este sistema y que las actuales formas de la democracia institucionalizada no son lo suficientemente fuertes como para afrontar y resolver nuestros problemas. Más allá de esto, el 15M no ofrece ninguna respuesta nítida, ni nadie la tenemos tampoco. El 15M es sólo una señal. Una señal de que es tiempo de pensar.

La gente no es consciente de que ese mantra de que “el capitalismo está en las últimas” no es nada nuevo. Ya antes de la revolución francesa se hablaba de que el capitalismo estaba en las últimas, y cuando Marx escribe a mediados del siglo XIX, había la convicción de que el final estaba ya cerca. Bien, pues resulta que el capitalismo pervive en su podredumbre. Y no sólo pervive sino que su eterna decadencia le hace cada vez más poderoso, más próspero. Así que tenemos un problema. Sobre todo si tenemos en cuenta que las alternativas al capitalismo que se intentaron durante el siglo XX han fracasado miserablemente degenerando en sociedades autoritarias. Entonces, ¿cómo abolir el mercado sin regresar de nuevo a una relación de servidumbre y dominación? Pues el primer paso es empezar a pensar, no dejarnos atrapar por esa presión pseudo-activista del “vamos a hacer algo”. No, no es tiempo de actuar, es tiempo de pensar, de interpretar de nuevo el mundo. Y escribo esto el mismo día que el Gobierno español presenta un proyecto de ley que elimina la troncalidad de la filosofía de segundo de bachillerato para hacerla una optativa al mismo nivel de la religión. Es que me hierve la sangre.

También es cierto que no se puede decir, mientras la gente está sufriendo tanto, que lo que debemos hacer es sentarnos y pensar. Pero sí que debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos, con la selección de los temas que vamos aponer sobre la mesa. Y es que hay aspectos importantes concretos, ideológicos, que tocan la esencia de nuestra convivencia cívica. Un buen ejemplo es el brutal ataque a la educación pública y la sanidad pública, en el que los depredadores neoliberales manipulan la idea de libertad de la manera ideológicamente más perversa imaginable. La belleza, como dice Žižek, está en seleccionar el asunto que toque los fundamentos de nuestra ideología y que realmente pueda hacerse hoy y ahora. Hay que seleccionar y reducir más cuidadosamente los temas que formarán el debate público o acabaremos como Bartleby.

No actúes, sólo piensa.





Un libro para los movimientos 15M: Bartleby el escribiente, de Herman Melville

Una película para los movimientos 15M: El año que vivimos peligrosamente, de Peter Weir

Una canción para los movimientos 15M: Ballad of a thin man, de Bob Dylan



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13 Comments:

Blogger Carmen J. dijo...

¿Por qué abolir el mercado?

mayo 19, 2013 11:37 p. m.  
Blogger El peletero dijo...

El problema de las religiones son los religiosos que creen en ellas y que se consideran imbuidos de una especie de misión de erradicar el mal en el mundo, cuando eso sucede pasa lo que pasa, que los religiosos no se diferencian de los ateos, ambos cometen siempre los mismos crímenes.

Si al pensamiento 15M sólo se le ocurre considerar el capitalismo como una religión mal vamos, es de pena, da vergüenza ajena, la verdad.

Saludos.

mayo 20, 2013 8:48 p. m.  
Blogger Gemmayla dijo...

Pues yo creo, NoS. que es tiempo de pensar y actuar y además por ese orden, primero pienso y luego actúo, porque cada vez que lo hacemos a la inversa con la delicadísima situación que tenemos encima, solemos pifiarla.

Ya sabes que soy católica practicante y creo que Religión y Estado no deben jamás caminar juntas. Los Estados deben de ser Laicos sin injerencias de religiones y tal como constatamos día a día, sin otras injerencias abominables, que estamos viendo catastróficas para construir Democracias.

A mi me preocupa que Religión sea asignatura obligatoria optativa, pero más me preocupa el tremendo fracaso escolar y el altísimo paro juvenil, en especial en Andalucía que alcanza más del 65 por ciento. Me preocupa que algunos jóvenes opten por el camino de la prostitución para sufragarse sus estudios o tristemente para mantener a sus familias. Me preocupa que la Ministra de Trabajo sólo pienese en el porvenir de 5000 jóvenes, cuando su máxima preocupación debiera ser el 100 x 100, incluyendo a quienes se han visto obligados a emigrar.
Me preocupa que nuestros hijos se dejen influenciar negativamente por nuestra percepción pesimista del mundo. Me preocupa que el Capitalismo esté más vivo que nunca y que nuestros adultos del mañana acaben siendo todos una especie de autómatas de lo neoliberal, sin sentimientos, sin conciencia.

En definitiva, creo que hay que seguir actuando pero con criterio, no de manera irracional, ofuscada o violenta, porque ya vemos a qué conduce la violencia, a un camino de muerte, destrucción, sangre y sin futuro y esperanza.

Un abrazo entrañable

mayo 22, 2013 1:05 a. m.  
Anonymous Molina de Tirso dijo...

Pensar, he aquí la clave.

Acabo de colgar un post que viene a decir los mismo. Pensar es el primer paso para hacer si queremos que nuestros actos sirvan para algo.

junio 02, 2013 10:24 a. m.  
Anonymous Bless ya dijo...

Yo lo que pienso es que mi primo Oliu me ha liberado de unos estúpidos escrupulillos de conciencia, cuando dijo que las ayudas públicas rescatan a los depositantes, no a lo bancos.
También pienso que es una injusticia que me hayan rescatado a mí de la cárcel, con lo bien que me vendría una estancia prolongada allí, para mis propósitos de downshifting, que me pensaba tomar todo más a la ligera, priorizando el sosiego, la vida contemplativa en la celda, las relajadas charlas con otros reclusos en el patio,y no esta vida tan agobiante que llevo fuera de ella, que un día me va a dar algo.
Salud y amor para todo el mundo, que seáis muy felices este 3 de junio y el Cielo os colme de bienaventuranzas. Amen.
En cuanto al proyecto de ley, lo aprobarán en el Congreso, no tengas duda. Allí los gintonics están a precio de agua destilada. Puestos a escoger, ¿qué pediríamos al barman, un gintonic de Beefeater (24, of course) o un garrafón de agua destilada?
Bueno, pues Sus Señorías lo tienen aún mas claro. Ni se plantean esta pregunta tan incorrecta.

Saludos, NoSurrender. Piensa que, en el peor de los casos, siempre nos queda la música.



junio 03, 2013 7:31 p. m.  
Blogger Marga dijo...

Pues es que hoy estoy más imaginativa (delirante) de lo normal y me ha dado por pensar de que religión nada, si hay algo que caracteriza al capitalismo es estar más cerca de Darwin que del ejército del todopoderoso. El capitalismo nunca estará en la últimas aun pareciéndolo, porque si hay algo que sabe hacer es adaptarse, adaptarse a los cambios que su propio crecimiento desaforado provoca. Esta crísis es precisamente eso: las consecuencias de un nuevo modelo (la globalización) escapándosele de las manos pero tranquilos, ya están siendo corregidas. De hecho las cifras hablan del aumento del capital, que el reparto de esa riqueza sea cada vez menos equitativa y pertenezca a un número menor, mucho menor, no es para tanto. Exagerados, que sois unos exagerados. Como tampoco lo es que la naturaleza del trabajo tenga cada vez menos de trabajo y más de explotación salarial (si conservas tu salario habrá bajado, sin duda, significativamente). O que eso de la democracia ya sea cosa de risa y del pasado (aunque en este país nunca llegó a ser todo lo que debería ser. Para eso habría sido necesaria menos corona y más investigación acerca de las fortunas que nacieron al amparo de la dictadura. Véase los últimos papeles desclasificados ingleses y el señor Juan March y compañia) a pesar de que se llenen la boca a todas horas en su defensa.

Y apretaos los machos, EEUU y Europa están negociando un tratado de libre comercio. Esa es la próxima que nos tienen preparada. Va a ser topeguay, os lo aseguro. Una nueva adaptación que dejará nuestra bajada de los árboles a la altura del betún.

Pensar o actuar no sé, Lagarto, pero a mí me entran unas ganas de echarme al monte y, de momento, comprarme un tirachinas, que ni te cuento...

Y a todo esto el 15 M preparando té e infusiones que me ponen pelín de los nervios.

Pues eso, y todo esto sin fumar cannabis, imagina si lo hiciera... jeje.

Besos delirados!!

(perdona el repente)

junio 04, 2013 11:37 a. m.  
Blogger Antígona dijo...

Tiempo de pensar, y también de estudiar, añadiría yo a lo que Zizek recomienda al 15M.

De estudiar a Max Weber y la vinculación que establecía entre el capitalismo y la ética protestante, si quizá es ésa la raigambre de las palabras de Benjamin. O no lo es, pero ambos acabaron llegando por caminos distintos a conclusiones muy parecidas.

De estudiar a Marx y sus inigualables análisis de la sociedad moderna capitalista, ya que sólo así podremos entender por qué no hay ninguna necesidad interna para el acabamiento del capitalismo –lástima que aquí se leyera siempre a Marx desde el Manifiesto Comunista– y que ésta es sólo una posibilidad cuya realización depende de premisas que, me temo, el 15M nunca estará dispuesto a asumir.

De estudiar a Rosa de Luxemburgo para comprender que uno de los grandes errores de la Revolución Rusa fue traicionar los principios democráticos que sus propios teóricos habían empuñado, ya que nada de incompatible hay, sino más bien todo lo contrario, entre la idea de la revolución y la de la democracia, siempre y cuando excluyamos del significado de este último término cualquier cosa que hayamos vivido hasta el momento.

De estudiar, en definitiva, a tantos que ya pensaron, y con bastante más seriedad y rigor de lo que hoy en día se hace, acerca de los problemas que nos asolan por causa del capitalismo depredador y del carácter estructural de los dinamismos que rigen su funcionamiento. Porque ahí es donde quizá radique la clave de su comprensión: no pensar el capitalismo como el resultado de las decisiones de una serie de individuos egoístas, sino como una maquinaria ciega, de férreos engranajes, capaz de forjar individuos cuya máxima prioridad radica en el beneficio.

El 15M es, en efecto, una señal. Es un movimiento expresivo, emocional, pasional: expresa nuestro descontento, nuestra indignación, nuestra rabia. Y eso es siempre un primer paso, pero que a nada conduce si la indignación no da lugar a un planteamiento teórico que tenga algo que decir sobre el modo en que cabría transformar esta realidad. No basta con decir “preferiría no hacerlo”. Es más, ese “preferiría no hacerlo” es, sospecho, extremadamente peligroso. Porque mientras algunos dicen que “preferirían no hacerlo”, otros saben perfectamente qué quieren hacer y aprovechan la parálisis reinante, la negación de la participación en el juego, para hacer eso que quieren y que sólo a ellos beneficia mientras hunde un poco más al resto.

Dice usted que “las alternativas al capitalismo que se intentaron durante el siglo XX han fracasado miserablemente degenerando en sociedades autoritarias”. Sin embargo, Karl Polanyi sostiene que “los orígenes del cataclismo que conoció su cénit en la Segunda Guerra Mundial residen en el proyecto utópico del liberalismo económico, consistente en crear un sistema de mercado autorregulador”. Lo dice en “La gran transformación. Crítica del liberalismo económico”. Otro libro que añadiría a la lista de los que hay que estudiar en los tiempos que corren.

Siempre es un placer encontrar a Zizek en esta casa.

Un beso, doctor Lagarto!

junio 23, 2013 5:57 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Carmen, tienes razón, no está bien expresado. Me dejé llevar por las palabras directas de Zizek, y debería, al hacerlas mías, acotar la expresión con “¿cómo abolir el poder absoluto del mercado…?

El mercado no es más que el encuentro entre una oferta y una demanda. Cuando, como decía Adam Smith, se dan las condiciones adecuadas (perfecta competencia, información inmediata y compartida de todos los partícipes, etc.) no genera ningún problema en aquellos bienes que no son de inversión fuerte siempre y cuando vigilemos esas condiciones adecuadas. Pero cuando se elimina al regulador no se vigilan esas condiciones adecuadas y se prostituye la idea de “libre mercado” hasta el límite de que se admiten todo tipo de barreras de entrada a los mismos, o se promocionan escuelas privadas que impiden que todos tengan acceso igualitario a la información.

Un saludo

junio 30, 2013 10:03 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Peletero, no estoy seguro de que Zizek sea benévolo con los activistas del 15M. Precisamente les está echando una buena charla al respecto de lo que es pensar las cosas con criterio. El argumento de Zizek respecto al capitalismo es bastante weberiano, no es nada nuevo. Sustituye “religión” por “protestantismo” y tienes lo que ya planteaba el pensador alemán hace muchísimos años. Saludos!


Gemmayla, creo que eso es precisamente lo que Zizek aconseja a los movimientos Occupy. Que no actúen sin pensar, que nuestro problema es de falta de pensamiento y reflexión. En cuanto a la religión del capitalismo, debemos entenderlo como una metáfora que explicaría que fallamos si interpretamos que los líderes del capitalismo se mueven exclusivamente por el egoísmo personal. Que el problema es mucho más grave y afecta a prácticas no racionales, y que por eso es tan difícil de razonar. Besos!

junio 30, 2013 10:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Molina, pensar es la clave, sí. Y a veces parece lo más difícil de hacer en este país de tertulianos y radicalismos ancestrales. Salud!


Ah, Blesa, menos mal que nos queda la música, sí. Ante tanto despropósito es mejor de los refugios (con el gintonic también, eh). Ahora que nos quitan sanidad pública, dependencia, becas y educación pública, mientras dan el dinero a los bancos y la Iglesia, resulta que el 15M ya no tiene nada que decir, y que la Puerta del Sol se ha pasado la primavera en solitario. Ponme otro gintonic, anda. Y otro.

junio 30, 2013 10:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Marga, efectivamente, el capitalismo se adapta de maravilla. Y todo lo que ha parecido en algún momento de la historia que podría matarle, acaba engordándolo. Aún recuerdo como, tras el verano punki de Sex Pistols, toda la parafernalia punki acabó convirtiéndose en merchandising con royalties para una compañía que traficaba con derechos. En eso quedó aquella revolución punki y en eso queda todo lo que parece atentar contra el capitalismo imperante.

Y este 15M, preparando ahora sus tés e infusiones… ¿para quién trabajaron entonces? Es que me irrito :)

Besos!

junio 30, 2013 10:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, precisamente le mencionaba a Max Weber ahí arriba al amigo Peletero. Sí, creo que en estos momentos de falta de entendimiento entre el sur y el norte de Europa convendría volver a leer a Weber. Claro, que la realidad es bastante deprimente al respecto, porque la mayoría de los votantes, tanto en Alemania como en España, no van a leer cosas más allá de un best seller de sexo romántico en toda su vida.

En cuanto a Marx, pues qué quiere que le diga, doctora. Si no tengo confianza en volver a los ensayos weberianos, cómo voy a pedir que lean El Capital de Marx. Me apuesto mi discografía completa de Springsteen a que no llega al 1% el porcentaje de votantes de izquierda que lo han leído. No hablemos ya de Luxemburgo, claro. Con estos mimbres políticamente analfabetos se construyen los cestos del 15M, lo que no les quita un ápice de legitimidad pero los hace tremendamente volubles y manipulables.

Mi opinión sobre el fenómeno del 15M es políticamente muy incorrecta. Yo estuve allí, como tantos otros, y vi una gran carga emocional, como usted señala, pero una ausencia de claridad política que llevó a alguna patética situación anecdótica que prefiero ahorrarme porque no es mi intención desprestigiar el movimiento. En cualquier caso, me llama poderosamente la atención que ese movimiento espontáneo tuviera tanto despliegue mediático y social justo antes de las elecciones que desalojaron a los socialistas del poder por mucho tiempo y que, una vez que la derecha está asentada con mayoría absoluta, la plaza de Sol ha quedado vacía. Es cuando menos sospechoso. Quizás hubieran preferido no hacerlo, pero lo hicieron.

Un beso doctora Antígona!

junio 30, 2013 10:04 p. m.  
Blogger El peletero dijo...

Establecer esa relación sin añadir más comentarios, tú lo sabes bien, o lo deberías saber, es un error grave. cualquier cultura tiene su concepción del mundo en la que se incluyen las formas de los intercambios.

Saludos.

julio 14, 2013 3:32 a. m.  

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