domingo, noviembre 12, 2006

Lágrimas en la lluvia

Ridley Scott había terminado de montar en 1982 una de las mejores secuencias de toda la historia del Cine: La película, Blade Runner. La secuencia, aquella en que el replicante Roy Batty muere ante los ojos, por fin lúcidos, de su perseguidor Deckard.

Los guionistas Hampton Fancher y David Peoples, que se habían inspirado muy libremente en la obra de Phillip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” habían escrito un monólogo histórico, con la ayuda de la improvisación del propio Rutger Hauer (Roy Batty):

“Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

La intensidad filosófica y vital de este texto tan corto es, simplemente, brutal.

La idea de Scott era dejar ahí la secuencia, con la mirada de Deckard absorta ante el cadáver del replicante bajo la lluvia durante unos quince segundos.

Pero hicieron un pase de prueba (ay, estos marketinianos de Hollywood...) y los productores sacaron la conclusión de que la secuencia “no se comprendía”. Por lo que decidieron rescribir esa escena (entre otras muchas, ¡¡incluso cambiaron el final triste por un happy end!!) y añadir una voz en off que explicara al, ejem, espectador medio americano de qué iba la cosa.

Para esta reescritura del texto los productores no llamaron ni a Hampton Fancher ni a David Peoples. Pero cuando vieron éstos el nuevo pase con la voz en off, ambos pensaron que el otro era quien había tenido que escribir semejante engendro.

Ambos pensaron que era una verdadera mierda, que habían destrozado una obra de arte, la suya. Un atentado repugnante que rebajaba la idea original muchos escalones. Pero los dos escritores se respetaban mucho y no se atrevían a hacerle saber al otro (es decir, a quien cada uno de ellos pensaba que era el perpetrador del nuevo texto añadido) lo que pensaban del resultado. Así pasaron muchos meses en que, viéndose casi a diario, tanto Hampton como David cambiaban de tema cada vez que salía la película en una conversación.

Pero un día, por fin, hablaron. Y comprobaron que ¡gracias a Dios! Ninguno de los dos había sido el culpable de semejante destrozo. Entonces se admiraron aún más. Menos mal :)

No debemos perder la confianza en la gente que nos rodea, eh.


Un libro para Fancher & Peoples: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Phillip K. Dick

Una canción para Fancher & Peoples: Memories of Green, de Vangelis

Una película para Fancher & Peoples: Blade Runner –THE DIRECTOR’S CUT- , de Ridley Scott

4 Comments:

Blogger Miss Missing dijo...

Lo que tenía entendido es que pusieron la voz en off, explicando los motivos de la caza por parte del Inspector de policía, porque algunos espectadores se habían quejado de que el androide era más humano que el humano. Sólo quería ser libre y no morir.

Si no leí mal, las últimas escenas en las que Harrison Ford y Sean Young que van por un camino arbolado pertenecen en realidad a la película el Resplandor.

La BSO preciosa de Vangelis. Rachel la mejor canción con diferencia.

Y dicen que para el 2007 van a sacar una nueva versión.

marzo 27, 2007 1:23 a. m.  
Anonymous ella dijo...

Me empieza a dar vergüenza (y mira que tengo poca, oye) este reguero de comentarios. Te estoy poniendo perdido el blog, pero, ¿cómo no decirte que me he estremecido al llegar a este post? Si has leído cierto post antiguo de mi orgía sabrás por qué.
La novela de la que parte Blade Runner no me gusta. En ocasiones (pocas, la verdad), el cine puede engrandecer la obra de la que parte. Ésta es una de ellas.
Luego hay adaptaciones fabulosas, en las que libro y película son excepcionales, por ejemplo, Las amistades peligrosas.

Besos replicantes

P.D.: Me he impuesto un arduo trabajo: ir de post en post, buscando aquél en el que hayas recomendado El guardián entre el centeno. Tienes que haberlo hecho a lo largo de estos tres años.

agosto 22, 2008 3:05 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

tienes razón, el lenguaje cinematográfico es diferente al de la literatura. La semiótica visual funciona de otra manera y esto hace que momentos maravillosos de la literatura no puedan llevarse al cine. Pero, por lo mismo, no se puede escribir en un libro una escena de Bergman.

Otra película que me gustó mucho más que el libro fue el Doctor Zivhago. Hay muchos ejemplos, gracias a Dios!

agosto 23, 2008 12:59 p. m.  
Anonymous ana dijo...

“Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais...

(...)


sí... ABSOLUTAMENTE BRUTAL.

abril 13, 2009 3:54 p. m.  

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