jueves, diciembre 07, 2006

El cliente manda

Cuando yo era niño, el negocio más boyante en la economía abulense era el tanatorio. No sólo su dueño era uno de los hombres más ricos de Ávila, sino que tenía una presencia social absoluta en la ciudad. Recuerdo que, incluso, ese tanatorio llegó a ser el patrocinador del equipo de fútbol, el Real Ávila; los jugadores llevaban la marca comercial de su negocio en la pechera de las camisetas.

Años después, los dos hermanos herederos del negocio se enfrentaron y dividieron la empresa en dos. Dos tremendos imperios económicos que hacían unas promociones brutales con el fin de quedarse con los clientes. Anuncios en prensa, patrocinios de todo tipo, vallas publicitarias y .. el boca a boca.

En uno de los últimos funerales a que acudí en esa ciudad, uno de los dos hermanos (el contrario del que se había llevado al finado cliente al que velábamos) se acercó con sigilo a mi tío Javier, que estaba en ese momento a mi lado. Con el recogimiento propio de la situación, le dijo: “Oye, Javier... cuando sea lo tuyo, tú te vienes conmigo ¿verdad?”

Acojonante, ¿verdad?


Una película sobre buenos negocios: Wall Street, de Oliver Stone

Una canción sobre buenos negocios: Money, de Pink Floyd

Un libro sobre buenos negocios: Todo un hombre, de Tom Wolfe

2 Comments:

Anonymous Anónimo dijo...

jajajja yo diría sentido del humor negro jajaaj

bank.

marzo 22, 2007 12:36 a. m.  
Anonymous Diciembre dijo...

Creo que a eso lo llaman Marketing "One to One" :P Lo que hay que ver...

abril 24, 2011 11:15 p. m.  

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