lunes, febrero 19, 2007

Lecciones para consumir

Los que miran hacia dentro:

Uno. Según el modelo económico de Marshall, el comprador es un individuo racional que intenta maximizar su satisfacción en función del precio: Pagamos para acercarnos a la felicidad.

Dos. El modelo de Copeland demuestra que el proceso de compra es diferente según la emoción del comprador: No pagamos lo mismo cuando lo que motiva la compra es un impulso o una decisión fría.


Los que miran hacia fuera:

Tres. El modelo de Veblen analiza la influencia del grupo en el proceso de compra: Pagamos para sentirnos parte de un grupo o separarnos de él.

Cuatro. El modelo de Baudrillard-Becker considera que consumir es producir signos: Pagamos para decir cómo y qué somos.


En todo, yo me siento más cerca del modelo de Marshall. No sé tomar decisiones ni frías ni impulsivas, no sé identificarme con grupos, no sé qué signos producir.

No sé qué gafas comprarme para ser más feliz.

*

La inquietante mandarina me ha propuesto lo siguiente:

“Se trata de buscar la página 123 del libro que estéis leyendo, contar las cinco primeras líneas y transcribir el párrafo que viene a continuación. Luego hay que pasarle el testigo a cinco bloggeros más”

Traslado el meme -si es que no lo han hecho ya- a k, al yunque, a durrell, y a una mujer, con quienes me une (o ha unido) un buen experimento literario en otro cibermundo.

Yo leo hoy “El crimen de los Monegros”, de David López, cuyo primer párrafo después de las cinco primeras líneas de la página 123, dice:

“Y soportaban todo lo que la vida les echaba en el camino o en el puchero. No eran gente dura, eran gente normal. Pero la vida no resultaba fácil, lejos de todo en muchos casos; y menos fácil en los Monegros, donde la tierra era hostil por naturaleza y el aire gruñía maldiciones contra sus pobladores, donde la distancia entre el desierto y la piel era el grosor de un campo de arroz que nadaba por encima de la arena y el páramo. Pero ni toda el agua del mundo podría hacer que el desierto se esfumara: estaría allí mientras hubiera sol y tierra.”





Una canción para los compradores de Marshall: Someone like you, de Van Morrison

Una película para los compradores de Marshall: Lost in translation, de Sofia Coppola

Un libro para los compradores de Marshall: El túnel, de Ernesto Sábato.

22 Comments:

Blogger Tamaruca dijo...

Las gafas que te resulten más cómodas.

¿No?

Siento no ser de mucha ayuda en el tema de las compras, mis criterios de elección pueden ser tan absurdos y caóticos como "colores divertidos, tacto esponjoso o quiero parecer mala"

Comprar es una tortura. Si es posible, sufrámosla sólo en casos de extrema necesidad.

¿Lentillas?


Un besico NS.

El libro no lo he leído (todavía, me gustaría?) pero la película y la canción son sin duda de mis favoritas :)

febrero 19, 2007 4:11 p. m.  
Blogger mandarina azul dijo...

No sé, ¿recuerdas lo de la falda que me compré a pesar de que me queda grande? ¿A qué modelo voy entonces de cabeza?

Yo para ser más feliz elegiría unas gafas rosas (cristales incluídos) y con forma de corazoncito... horteras, sí, ¡pero de un feliz!

Gracias por seguir el juego de la página 123, lagartijo. Me ha hecho gracia, Monegros... una servidora nació cerca de ellos.

Y qué más... ah, sí, "Lost in translation". Bill Murray que actúa pero que parece que no actúa. Cómo me gusta.

Besos (123).

febrero 19, 2007 8:41 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Vaya tamaruca... entonces ¿la felicidad está en la comodidad? No sé, no sé... no encajaría con mi post anterior :)

Me resulta imposible verte como mala, tamaruca. Ni aunque me mandes una foto vestida de látex y con látigo. Pero puedes mandármela, mi dirección de correo está ahí fuera, eh ;)

El libro es de un buen escritor, te lo recomiendo. Fuimos amigos un tiempo, creo.

Lo de la falda que te queda grande es un claro ejemplo de modelo Dos, mandarina: una compra impulsiva, un acto inevitable por tu parte, poco racional y espontáneo ¿te define? ;)

En cualquier caso, lo importante de una falda es que sea holgada. Y que una mano en la pierna pueda avanzar por tus muslos sin escándalo para los presentes.

febrero 19, 2007 10:36 p. m.  
Blogger Los pasos que no doy dijo...

Creo que sólo he visto un paisaje igual de desolador (incluso menos) que el de los Monegros: Lanzarote. Y, sin embargo, que extraña belleza emana de ambos.

Apunto ese título, suena interesante.

Un saludo,

febrero 19, 2007 10:37 p. m.  
Blogger Sintagma in Blue dijo...

¿Pagar? ¿Comprar? ¡Que estamos a fin de mes!

besos rácanos

febrero 19, 2007 10:40 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Los pasos que no doy... es un buen nombre a elegir; ¡la vida misma! Realmente pienso que nos define más lo que dejamos atrás que lo que la inercia que nos lleva. Lanzarote es extraterrestre ¿verdad? Te gustará el libro, ya verás.

Sintagma, no te apures; yo invito ¿te apetecería un vietnamita con sillones de mimbre y lámparas de madera? La última vez que gasté en un sitio así, yo era feliz. ¡Marshall total! :)

febrero 19, 2007 10:51 p. m.  
Blogger AnA dijo...

Mi admirado lagarto: El modelo Marshall te acerca a la figura de consumidor responsable..y si encuentras el sitio donde es posible adquirir felicidad a precios razonables...avisa que te sigo.
Saludos!
Ana

febrero 19, 2007 11:01 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

mmm... quizás un consumidor realmente responsable se inclinaría por el modelo de signos. Es lo que más publicidad genera, un sector de grandes márgenes operativos que mueve mejor la rueda del comercio ¿no cree, admirada Ana? Por amor al comercio se cruzan puentes ;)

febrero 19, 2007 11:13 p. m.  
Blogger nancicomansi dijo...

Yo en las compras soy una "irracional" que lucha constantemente por no serlo...algunas veces compro en función de necesidad, otras, me temo que apunto directamente a satisfacer una pulsión infantil de felicidad asequible...no sé...nuestra relación con el dinero y las compras, dicen algunos psicólogos, que es tremendamente enrevesada y hunde sus raices en nuestras más tierna infancia...
Interesante post, si señor...

febrero 19, 2007 11:29 p. m.  
Blogger desconvencida dijo...

Yo también soy del modelo Marshall... aunque dudo que pagar nos acerque a la felicidad, pero esa es la idea...

febrero 19, 2007 11:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, el impulso inhibe el bloqueo. No veas cómo te envidio; llevo dos años intentando cambiar de gafas :) creo que lo único que he comprado en mi vida sin pensar en precio ni condiciones ni nada han sido entradas para Bruce Springsteen. Un día hablaremos aquí de psicólogos. Es un tema apasionante :)

Eso es desconvencida. No se trata de que consiga acercarnos al arcano de la felicidad, sino de lo que nos motiva como fin abstracto. Al fin y al cabo, la felicidad no existe.

febrero 19, 2007 11:48 p. m.  
Blogger la perdedora ludópata dijo...

Fuf...Qué maravilla entrar aquí. Hoy he descubierto este rincón. Estoy en la gloria. Suena en los altavoces de mi ordenador los temas que has colgado en la esquina superior izquierda de tu página. Mientras, leo tu post y los comentarios... Qué gran idea la de mandarina. Cuando me acueste miro la página 123...

El tema me toca de lleno. Lo de "pérdedora ludópata" podría ir acompañado del adjetivo "compulsiva" y ya nos hacemos una idea de qué tipo de compradora puedo ser...

Un saludo,

Vir

febrero 20, 2007 1:15 a. m.  
Blogger La interrogación dijo...

La verdad es que no tengo ni idea del tipo que me corresponde. Más bien del que cuando tiene dinero disponible aprovecha para comprarse algo pero ocurre tan pocas veces!!!! Sí, creo que soy del tipo "pobre-compulsiva"

febrero 20, 2007 9:47 a. m.  
Blogger Durrell dijo...

Pues...tengo tantos gastos últimamente que no sufro compulsión alguna por comprar, más bien por no hacerlo. Creo que soy más feliz cuando consigo ahorrar.

El párrafo de mi libro es este:

"Ya lo verás, dijo Quentin.
'Pues no sé qué voy a hacer'. dijo Dilsey. 'Se me ha agarrado tan fuerte a la cadera que casi no me puedo mover. Toda la noche subiendo y bajando escaleras'".

Título: El ruido y la furia de William Faulkner, quizás es el más extraño que he leído hasta ahora, me está costando bastante leerlo.

mmm...dos años...¿seguro que necesitas esas gafas?...

;) Saludos.

febrero 20, 2007 12:01 p. m.  
Blogger Klaudia Gantús dijo...

ohhhh!!!

kiero kiero kiero jugar al 123...

no me gusta consumir, prefiero construir, crear lo que sea. es muxo más satisfactorio. cuando consumo me siento destructiva. ¿donde se coloka eso??

buen blog, te pongo en links

:*

bzzz kzmikzzz

k.

febrero 20, 2007 12:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gracias perdedora; ay, que mal me sabe llamarte así... pero ludópata es peor. Te llamaré PL, en plan americano. Cuando quieras te vendo algo, eh ;) Gracias por venir por aquí

Interrogación, me temo que esa es la peor combinación. ¡Al fin y al cabo los “marshallistas” podemos permitirnos el lujo de gastara menos, con tanta duda reflexiva!

Durrell, gracias por aceptar el reto. Ese libro de Faulker es uno de los más brutales de todo el siglo XX. Ármate de paciencia, que merece la pena. Y lo de las gafas... estoy más sexy sin ellas, seguro, pero las necesito al menos para conducir y esas cosas, así que uso unas muy viejas ¿y si un día me cruzo con mi musa Winona Ryder y no la veo, y ella pasa de largo? :)

Vaya, otra k iterativa :) en realidad pensaba en otra k que se deja ver por aquí de vez en cuando, pero todas las 123 son bien recibidas. Tienes toda la razón; consumir es destruir, no sólo desde el punto de vista filológico, sino formal: acabamos con todo lo que compramos y matamos todo lo que amamos, como decía el capitán el otro día en su blog citando a Wilde. Es más humano matar que crear, la verdad.

febrero 20, 2007 1:00 p. m.  
Blogger Mavi dijo...

Yo si pudiera permitírmelo compraría sin fijarme ni en precios ni en condiciones.

Compulsiva sin duda, compulsiva y feliz.

Seguro que muchos tienen una explicación a este comportamiento, pero qué le vamos a hacer, yo soy así!!!

Besos

febrero 20, 2007 4:45 p. m.  
Blogger Sintagma in Blue dijo...

¡¡Acepto!!

(Power Gorrón)

febrero 20, 2007 7:44 p. m.  
Blogger Sintagma in Blue dijo...

(o ¿Gorron Power?)

febrero 20, 2007 7:45 p. m.  
Blogger Tamaruca dijo...

A menudo la diversión es inversamente proporcional a la comodidad.

Define "ahí fuera"

;)

febrero 20, 2007 9:04 p. m.  
Anonymous k dijo...

Se compra por insatisfacción. Pero la compra genera más insatisfacción por un principio básico: las elecciones implican renuncias. Ahora quiero todo lo que no he comprado.

Ayer me dejé ciento cincuenta euros en la fnac. Compré seis libros y cuatro películas y además gasté dos horas.

Quiero más libros, más películas, me gustaría haber tenido más tiempo.

Y sé que, aunque tuviera todos los libros, todas las películas, todo el dinero y todo el tiempo del mundo, seguiria sintiéndome insatisfecha.

Por eso hay que decidir cuándo parar. Y parar.

(Poor man wanna be rich, rich man wanna be king, and the king ain't satisfied till he rules everything...)

Ahora mismo me pongo a lo otro...

febrero 21, 2007 6:58 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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semelokertes marchimundui

diciembre 22, 2009 4:12 a. m.  

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