lunes, mayo 18, 2009

Madrid-Moscú





Doctor Zhivago es una historia de contrastes donde la grandeza épica se funde con una intimidad lírica que desemboca en unas emociones arrasadoras, y sumen al espectador -al menos a mí- en una violencia emocional sobrecogedora.

La película, basada en una novela de Boris Pasternak, trata sobre un poeta a quien el destino le acerca continuamente la felicidad para arrebatársela sistemáticamente en cada ocasión. Doctor Zhivago es una historia de despedidas y de derrotas. Y de miradas. Sobre todo de miradas. Su director, el Grandísimo David Lean (¡todos en pie!), tenía una gran habilidad para hablarnos con miradas.

El encuentro entre Zhivago y Lara es un pequeño acontecimiento humano, minúsculo, que queda atravesado por los acontecimientos de la Gran Historia. Pero según avanza la película, la Gran Historia pasa a ser un viento que queda atravesado por esos pequeños acontecimientos humanos, que hasta se funden con el paisaje. Y es que los paisajes juegan un papel fundamental en las emociones de los personajes, y acaban dando una vocación panteista a la película.

En Doctor Zhivago todas, todas las escenas son buenas. No hay un solo plano en las más de tres horas de metraje que no nos sobrecoja en su concepción artística. Reto al lector-espectador a que pause aleatoriamente la película en cualquier secuencia, en cualquier momento, y simplemente observe ese plano cualquiera. Es puro Arte. Es David Lean.





(ahora viene el más descarado de los spoileres. Ustedes perdonarán, que para eso estamos hablando de un clásico)

...

...

Una de las secuencias más emocionantes de la película aparece hacia el final de la película, cuando un envejecido Zhivago, apartado de Lara durante décadas por las miserias de la Revolución, la ve paseando por las calles de Moscú desde la ventana de un tranvía. La emoción que siente por ese inesperado giro del destino es tan fuerte que le provoca un infarto y muere sobre los adoquines de la avenida, sin que Lara, que continúa andando sin mirar atrás, se haya percibido de ello. El cadáver de Zhivago quedará tendido en la calle y Lara ya nunca volverá a ver al doctor con vida; sólo quedarán las flores amarillas sobre su tumba.



Hace poco tiempo me enteré que es justo encima de donde vivo ahora donde se rodó la escena de la muerte de Zhivago, hace ya cuarenta y cuatro años. Y cuando compro el periódico en el quiosco de la esquina, miro hacia el final de esta avenida de Madrid-Moscú, por donde Lara desapareció hace cuarenta y cuatro años detrás de una claqueta. Con qué cosas tan pequeñas me emociono. Debo estar haciéndome mayor.




Una película para Zhivago: Madrid-Moscú, de Javier Sanromán

Un libro para Zhivago: Vida y Destino, de Vasili Grossman

Una canción para Zhivago: If things were perfect, de Moby

.

63 Comments:

Anonymous ana dijo...

Yo hace mucho tiempo que vi esta película, era casi una cría... y aún recuerdo el peso de esa última escena. La sensación infinita de soledad por el silencio obligado de un amor tan enorme. La infinita tristeza se te quedaba pegada en el alma. Siempre se me quedó grabado el silencio de esa muerte. Ahí, con todo su grito sin poder llamar a su amor.

Sin poder volver a rozarlo.

(...)

YO SÍ QUISIERA PODER CERRAR EL CÍRCULO DE MI AMOR INFINITO.
PERO ESTA VIDA A VECES ES ASÍ,
UN AUTÉNTICO DESPROPÓSITO.

... COMO EN EL CINE.


(¿nos estaremos haciendo mayores?)

mayo 19, 2009 12:09 a. m.  
Blogger isis de la noche dijo...

En primer lugar, concuerdo hasta la última sílaba con tu apreciación sobre la película... Puro arte.. la fotografía es un protagonista más de la historia, ese que todo el tiempo hace visibles las emociones...

(por supuesto que me puse de pie cuando nombraste a David Lean ;)

En segundo lugar, no creo que esa 'pequeñez' no sea motivo de emoción... El cine es la vida toda condensada en un instante.. A mí me produciría la misma emoción saber que el instante más impactante de esa historia ocurrió por donde yo camino ;)

Es que siempre he pensado que esa película trata del destino cuando es implacable.

Horror de horrores... la humana voluntad, tan insignificante frente al destino implacable...

Y nunca nos cansamos de desafiarlo, en espacial cuando amamos.

En tercer lugar, yo creo que somos un poco niños cuando esas cosas nos emocionan, aunque creamos que es porque nos estamos haciendo viejos ;)

No sé..

besos!!

mayo 19, 2009 12:26 a. m.  
Anonymous Gemmayla dijo...

NoS., creo que el ser humano no ostenta tanta grandeza como pretende. Las pequeñas cosas, los dolores propios, el amor a unos pocos - ya que amar a la humanidad entera es proeza que nos queda demasiado grande -, las anécdotas sencillas, que jalonan nuestra pequeña existencia de cada día...todo eso es ya más que suficiente para vivir al borde del infarto.
Me emociona que nos digas que en el entorno de tu casa se rodasen aquellas magistrales escenas.
A mi me emociona haber sido durante un tiempo vecina de Penélope Cruz en Alcobendas. Ni punto de comparación, ya lo sé !!!
Ver de vez en cuando a un envejecido Omar Sharif a la puerta de su tienda de camisas, "The Sharif Shirt Co.", una tienda de camisas masculinas confeccionadas con algodón egipcio, uno de los más finos del mundo., me emociona tanto como revisionar "Doctor Shivago" o "Lawrence de Arabia" cada cierto tiempo.
Esel placer e sentirnos y estar vivios, NoS !!!

Besotísimos

mayo 19, 2009 8:07 a. m.  
Blogger Raquel dijo...

Es para emocionarse, NoSurrender.
Además tu emoción es tan contagiosa que me han entrado ganas de verla.
Saludos.

mayo 19, 2009 9:44 a. m.  
Blogger Margot dijo...

Ummm soy rarita, lo sé, pero nunca me enganchó esta película. Será su excesiva tristeza, puede ser, o su excesiva todo, para mi gusto. El exceso se aleja de mi capacidad de creerme algo y en el cine también me tienen que convencer de que lo que veo es factible. Y sé que es una película obra maestra, eim? pero no, no me llega, ays.

Mi padre se parecía a Omar Sharif. Recuerdo que de pequeña me impresionó la película por eso.

Ya, y yo también me estoy haciendo mayor...

Besos jopelines!

mayo 19, 2009 10:43 a. m.  
Blogger atikus dijo...

la verdad es que hay cientos, miles de anécdotas sobre las localizaciones de grandes peliculas, poco a poco descubro algunas, y si que es emocionante, es curioso que ésta se rodara básicamente en Madrid y Soria jeje!

Del director, pues claro que me pondo de pie, hace poco hice un post sobre una peli no muy conocida, a petición de Lula, "Locuras de Verano", en esta la localización es claramente Venecia.



Pues eso que decir de un peliculón como este, que la gente que no deje de ver la peli, una de las grandes sin duda.

Saludos desde Madrid ;)

mayo 19, 2009 11:37 a. m.  
Blogger Casilda dijo...

Pues si que somos mayores...
Un beso

mayo 19, 2009 2:45 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

De pequeño, iba yo mucho con mi madre o mi abuela a una huerta que había al lado del barrio del Fontanal, en Sevilla, a comprar leche recién ordeñada de las vacas, o huevos recién puestos (sí, en los años 60 se hacía eso). Esa huerta, que ya no existe, tenía palmeras, y era como un vergel. Por eso seguramente la eligieron para rodar algunos planos de "Lawrence de Arabia".

En aquella época yo sabía (bueno, yo y todo el mundo, menuda se montó) que se había rodado eso allí, pero no fue hasta que de más mayor descubrí la figura de David Lean, que no me estremecí pensando que a lo mejor yo había pisado en el mismo sitio que había pisado él.

mayo 19, 2009 3:35 p. m.  
Blogger RBC dijo...

Sin palabras...solo decir que tus últimas líneas me emocionaron grande y gratamente.

Graciass

mayo 19, 2009 3:46 p. m.  
Blogger Gilda dijo...

¡No es algo pequeño! (Y lo sabés).

No sé qué me da más miedo: si la posibilidad de morirme de emoción al ver a esa persona amada luego de años o, por el contrario, a eso que canta Sabina:

"Puede parecerles tonto
pero, de pronto,
no la vi tan diferente,
confundida con la gente
que, impaciente,
en el andén
una mañana cualquiera
de un lunes de primavera
estaba esperando el tren".

mayo 19, 2009 5:17 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

Es una de las denominadas por mi hermano y por mí como películas-cerdo, por aquello de que del cerdo se aprovecha todo.
Ignoraba que se hubiera rodado en Madrid, pero si se hizo de Almería el Far West...
Menos mal que las películas no tienen colesterol porque si no yo estaba perdido.
:-)

mayo 19, 2009 6:29 p. m.  
Blogger tu dijo...

Esta es la pelí que yo llamo auténtico DRAMA, son películas buenas pero eso, tan "intensas" que prefiero no volver a verlas y seguir comodona en mis mundos de yupi :P

Bonito homenaje

besos!

mayo 19, 2009 7:19 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro, Ana, esa escena es sobrecogedora, sí. Hay otras más en la película, porque es una historia de continuas despedidas, de pérdidas imposibles a través de las cuales hay que continuar viviendo.

Es una película para perder kilos, incluso, sí :P

mayo 19, 2009 8:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Isis, la fotografía, y la dirección de arte en general, es impresionante, como en todas las películas de Lean. Decía en el texto que la peli me parece incluso panteísta por el protagonismo que Lean le sabe dar al paisaje y a la meteorología, que acaban fundiéndose con las emociones de los personajes (hay otra grandísima película de Lean donde eso le sale aún mejor, si cabe: La hija de Ryan).

Es muy interesante lo que dices del destino, respecto a la historia de Zhivago. Efectivamente, el destino tiene un protagonismo absoluto en la película, pero ese destino viene también marcado por la revolución bolchevique. Esto es, por los hombres que luchan por crear su propio destino.

Besos!

mayo 19, 2009 8:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, no sabía que Omar Sharif tenía una tienda de camisas. No sé si iría a su tienda: seguramente acabaría pidiéndole un poema, en lugar de una camisa :) Las pequeñas cosas, como bien dices, son las que forman las grandes mareas. Y eso nos quiere decir Lean en muchas de sus películas (en este sentido, el personaje de Pasha es fundamental para entender la propia revolución bolchevique, incluso). Besos!


Raquel creo que ésta es una película que nadie debería dejar de verla. No es sólo una historia de amor. Espero que te guste. Saludos!

mayo 19, 2009 8:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Margot, tristeza tiene de largo esta película, sí. Si alguien busca alegría en una película, entonces le tengo que desaconsejar ésta. En realidad la película tiene momentos muy alegres (como el reencuentro en esa casa de los Urales), pero hay que sufrir mucho para poder sentir esa alegría. La película también es excesiva, sí. pero no creo que la revolución bolchevique fuera menos excesiva, y existió y condicionó a muchos millones de personas. Nosotros, en cambio, somos una generación de pijos, Margot. Mi abuelo me hizo entenderlo muy bien. Besos ancianos ;)



Atikus, la verdad es que en 1965 no era nada fácil rodar una superproducción americana en el auténtico Moscú y encima hablando con tanta crítica de los efectos de la revolución del 17 en una historia de amor. El caso es que alguien le dijo a Lean que España era lo que más se parecía a esa Rusia dolorida y melancólica. Y creo que tiene razón :) No he visto Locuras de verano, me lo apunto. Lean siempre, siempre merece la pena. Salud!

mayo 19, 2009 8:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Casilda, me temo que ese viaje es inevitable :) Besos!


Carrascus, ya veo que a Lean le gustaba España. No sabía lo de Lawrence, veo que compartimos algo :)

mayo 19, 2009 8:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

RBC, me alegro de que te guste la historia que he contado, pero todo el mérito es de esa película. Gracias a ti y a Lean.


Gilda, me temo que la historia de Sabina es más habitual que la de Lean. O menos “excesiva”, como dice Margot :P

mayo 19, 2009 8:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

F&D, me ha gustado eso de las “películas-cerdo” :) Desde luego, ésta sirve para alimentar a toda una familia en invierno. Salud!


Tú, desde luego que es intensa esta película. Pero el “drama” tiene algo de catártico que nos hace mejorar cuando terminamos la tortura emocional de verlo. A mí, al menos, sí me pasa con Zhivago. Besos!

mayo 19, 2009 8:11 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

Pues yo me siento más joven ahora que hace unos años, lo cual no quiere decir que el cuerpo acompañe, pero bueno, ése es otro tema.
Las pequeñas cosas, al final son las más importantes. Y da lo mismo que te hagas mayor, mientras te emocionen esas pequeñas cosas, estarás vivo.
Besos selváticos.

mayo 19, 2009 8:48 p. m.  
Blogger MK dijo...

Dios! .
Lagarto has hecho diana en la mitómana que hay en mi.
Si ves aparecer algún día a una loca con un ramo de girasoles por esas calles dime algo que va a ser que soy yo.
Me quedo con ese tiempo feliz ,compartido en ese pequeño apartamento de Yuriatin, ella planchando y el subiendo presuroso las escaleras de madera.
Es una de mis películas favoritas.
Gracias por traerla hoy hasta aquí.

mayo 20, 2009 10:32 a. m.  
Anonymous Gemmayla dijo...

Nos. Si tienes ocasión "The Sahrif Shirt Co" está en la esquina calle Villanueva&Alcalá (Metro Príncipe de Vergara). He tenido la inmensa fortuna de verle un par de veces a la puerta, reclinado como un tendero cualquiera, aguardando la llegada de clientes. En esas dos ocasiones no tuve valor de acercarme y entrar en su magnífica tienda para contemplar las camisas confeccionadas con algodón egipcio, que imagino como un regalo de caballero estupendo. No tuve valor porque impone ver a Sharif apostado a la puerta, pero la próxima vez me armaré de valor y voy a traspasar esa puerta, ¡ya lo creo que sí! Compraré camisas para todos los varones d emi familia. Ese día creo que me habrá tocado ya el Euromillón, juasjuas.

Besotísimo

mayo 20, 2009 11:20 a. m.  
Blogger moderato_Dos_josef dijo...

Nada que alegar sobre tu post. coincido en todo contigo. Para mí el Doctor Zhivago es una obra maestra en todos los sentidos; la habré visto ya en más de diez ocasiones y siempre acbo igual, con una enorme melancolía en mi interior. Por cierto, aún hoy sigo enamorado de Lara y no lo dudo; me daría un infarto si me la encontrara en Madrid frente a frente... Claro que tras 44 años... mi dulce Lara es más dulce todavía pero también efímera. Qué corta es la vida!!! UN abrazo!

mayo 20, 2009 2:17 p. m.  
Anonymous diciembre dijo...

Me encanta tu perfecta descripción y análisis sobre esta maravilla. Vi la película después de que hablaras sobre ella en un post anterior. Tiene unos planos y secuencias increíbles de principio a fin, como la del entierro de la madre, realmente sobrecogedor. La genialidad de Lean y su equipo hace que resulte una película brillante, tratada con una sensibilidad y delicadeza tremendamente conmovedoras. La misma que consigue que sus personajes transmitan de manera impresionante sus sentimientos de confusión, alegría, tristeza, frustración, desarraigo, y en definitiva de esa realidad de la que no pueden escapar y a la que se ven abocados por el trasfondo de la revolución. Habla de búsquedas vitales, valores morales, y muchas otras cosas con las que podemos sentirnos identificados.

He de decir que terminé de verla, con dolor de cabeza, uf, te hurga en el alma ésta peli. Demasiada empatía la mía con los personajes, en especial con el corazón partido y repartido de Zhivago…, cuanto sufrimiento en sus expresivos y maravillosos ojos Egipcios. Curioso, un egipcio interpretando a un ruso...

No te haces mayor, eres un romántico encantador (con permiso)

Besos!

mayo 20, 2009 2:59 p. m.  
Anonymous diciembre dijo...

... por aquí se han rodado escenas de películas como 'Papillon', pero tampoco exactamente al lado de mi casa. Lo que si tengo a escasos metros es el local de ensayo de 'La oreja de van gogh', que aunque son unos tíos muy majos, su música no me dice. Ya podía ser el estudio de Bruce, o Manolo, jopé...

mayo 20, 2009 3:25 p. m.  
Blogger Nausicaa dijo...

Bueno, a mi me parece lo más! No hay plaquita ni nada??? Merece reconocimiento, al menos le das un huequito en tu espacio, eso me consuela. Yo como soy tan sentimentaloide x poco no sufro otro infarto al ver esa escena, y fijo que si paseo por esa calle alguna lagrimilla caia... Q le voy a hacer? (si yo naci el mediterráneo :P)

mayo 20, 2009 5:47 p. m.  
Blogger Versus Die dijo...

hola! vengo a visitarte porque visitar a alguien que ha leído La Inteligencia Fracasada nunca es perder el tiempo
un saludo!

mayo 20, 2009 6:08 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Doctor Lagarto, esta película de David Lean es una maravilla y ha hecho usted un excelente análisis de ella. David Lean no sólo tenía una gran habilidad para hablarnos de miradas sino también, como usted dice, para fundir en perfecto ensamblaje esas historias humanas, personales, con la Gran Historia que las enmarca. Es lo que sucede igualmente, aunque en menor medida que en esta película, en “Pasaje a la India”, en la que la historia de las consecuencias de la negación de un deseo intolerable para el puritanismo victoriano no se deja desligar de la Historia de la dominación británica de la India. Me fascina el modo en que Lean es capaz de fusionar ambos planos, el de la mirada telescópica y la microscópica. Proyecta así una imagen de la trabazón entre el individuo y la Historia, del modo en que el destino individual queda marcado por el destino colectivo, que hace de su cine hasta un elemento de reflexión filosófica.

Sin embargo, no es desde luego la fría reflexión lo que sobresale en sus películas sino la calidez e intensidad de las emociones que retratan a sus personajes. Porque para mí son esas emociones las que van tejiendo la historia que nos cuenta, lo que va marcando el rumbo de las vidas de sus protagonistas. Doctor Zhivago es un verdadero drama porque habla de la permanente insatisfacción del deseo, de la imposibilidad de la felicidad y a su vez de la necesidad de vivir y sobrevivir en esa imposibilidad. El doctor Zhivago, Lara, también Tesa, son a mis ojos auténticos héroes, sencillamente porque han aprendido a convivir, sin caer en la desesperación, con una serenidad apabullante, con la pérdida y el dolor.

La secuencia que nos ha puesto es de las que me hacen llorar a moco tendido y me encogen el corazón como pocas. Supongo que, después de lo mucho que se ha vivido y sufrido con Zhivago a lo largo de la película, uno no puede evitar ponerse en su pellejo en ese final tan trágico, tan desolador, y sentir con él sus propias emociones, el nuevo salto brutal de la esperanza a la pérdida, ya en este caso definitiva. Es magistral cómo Lean consigue que experimentemos en carne propia esa última derrota, esperanzados al inicio de la secuencia por la posibilidad del reencuentro, sumidos prácticamente en la incredulidad y la desesperación cuando el destino la torna inviable para siempre.

Así que estoy segura de que yo también me emocionaría si fuera a comprar el periódico en el quiosco de esa esquina de Madrid. No me cabe ninguna duda.

Besos, doctor Lagarto!

mayo 20, 2009 7:04 p. m.  
Blogger Bolero dijo...

un secreto amigo mio, pero sólo te lo digo a ti
Ese es mi sueño agónico, no volver a verlo nunca

muakkkk

mayo 20, 2009 7:58 p. m.  
Blogger Lula Fortune dijo...

Yo también la vi de pequeña (si de algo me tiene que venir a mí el frikismo) y retuve en la memoria ese final que pones en tu post, y me parecía una putada auténtica, tenerla tan cerca... era como Romeo y Julieta. También recuerdo la vela cerca de la ventana en una casa donde está Lara. Yuri pasa en carruaje después de una fiesta y su mirada distraída se posa en aquella ventana. Son pequeñas conexiones que van tejiendo sus destinos. Esta peli está llena de esos detalles diminutos y grandiosos: el hueco del ladrillo donde se dejan mensajes, la casa helada donde se refugian Yuri y Lara...
Además, esta es una de esas pelis que me llevó al libro, con ansias de más. En este caso, me quedo con la peli. De pie y de rodillas si hace falta.
Besos Lagartillo.

mayo 20, 2009 9:16 p. m.  
Blogger Isabel chiara dijo...

De acuerdo contigo en la apreciación de la hija de Ryan, otra joya de las que se quedan prendidas pa los restos (si al final nos morimos de aguantar tanto peso, como una macarena de madrugada).

A mí de Lean me gustan los encuadres tan pictorícos, esa fusión de los personajes con el entorno, la concepción panteísta de la que hablas. Es puro estremecimiento, lleva las emociones a cotas de delirio, comparables con las lágrimas que algunos soltamos.

Y el tratamiento de personajes, tan cercanos; trabajó con actores magníficos y los llevó sin estridencias, con una calidez y una humanidad que no pueden sino conmover.

Pasternak escribió una historia de desencuentros amorosos y políticos y Lean la tradujo genialmente.

Un beso, Lagarto

mayo 20, 2009 9:22 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Quise decir Tonia, no Tesa, a saber qué tendría yo en ese momento en la cabeza... Aunque, si lo pienso bien, esa condición de héroes a la que he aludido se dejaría hasta cierto punto extender a todos los personajes de esta historia desarrollada en tiempos tan convulsos.

Pero no me haga mucho caso, que a estas horas aún no rijo.

Más besos

mayo 21, 2009 6:33 a. m.  
Anonymous un cigarrito dijo...

Coppola y Lean.
lara_y_Kay

mayo 21, 2009 4:54 p. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

Hace tiempo que ví la película, y precisamente el final me desagrada. Creo que esa sensación de impotencia y desesperanza es lo que Lean pretendía que sintiéramos. Lo bordó.

Pocos como Lean.

Saludos.

mayo 21, 2009 10:21 p. m.  
Blogger Tormento dijo...

Pues es que estas historias que cuentan los rusos son tan tristes, tan intensas, tan profundas, que a mí me acongojan un poco...

Incluso pasado por el filtro del cinematógrafo, la historia es dura, penosa, triste... me siento jodida cuando la veo, así que la veo poco.
Lo cual no quiere decir que no reconozca que es un peliculón.

Y Omar Shariff un señor muy guapo.

Y tú, efectivamente, estás en una edad muuuuy difícil y te me estás reblandeciendo como un melocotón maduro.
Cuidadín al caer, no pilles a un Newton cualquiera debajo:P

Besos, Lagarto. Cada día manejas mejor "el medio", es un gusto leerte.
Chi vediamo.

mayo 21, 2009 11:36 p. m.  
Blogger libertad dijo...

Pues hoy con este post y el de Antonio Vega, me has emocionado a mí. Un placer leerte.
Besos

mayo 22, 2009 3:59 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Pantera, claro que sí. las pequeñas cosas son las más importantes. De alguna manera, las grandes no son más que conjuntos de pequeñas cosas. Besos saurios!



MK, me alegro de compartir contigo esta mitomanía. Los girasoles son muy importantes en esa película. De alguna manera, se puede seguir la relación entre Yuri y Lara sólo mirando cómo fotografía Lean los girasoles. Besos!

mayo 22, 2009 7:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Lo tendré en cuenta, Gemmayla. Iré con mi tarjeta de crédito y mi balalaica :P Más besos!


Moderato, yo creo que es una película que se puede ver cada cierto tiempo, sí. Me agota emocionalmente, pero no me cansa la historia. Julie Christie, además de estar guapísima en esa película, es una gran actriz. Pero es una pena que no haya hecho tan buenas películas: hizo Fahrenheit 451, de Truffaut, nada más terminar la de Lean, pero no recuerdo más de ella hasta la de Coixet, La vida secreta de las palabras. Y, aunque pasen los años, sigue siendo una mujer increíble, claro que sí.

mayo 22, 2009 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Qué bien, Diciembre. Me hace ilusión que alguien vea una peli porque le ha gustado lo que he hablado de ella, y mucho más que le haya gustado más la propia película.

La escena de la que hablas, la del entierro de la madre es brutal. Se utiliza en escuelas de cine, incluso, para explicar lo que se puede llegar a comunicar en el cine por encima de un simple texto. Es sobrecogedor cada plano y es impresionante todo lo que aprendes de ese niño es cada uno de ellos.

Supongo que los que estamos vivos no podemos evitar ese dolor de cabeza y esa congoja cuando se termina la película. Es un dramón, claro que sí. Pero no veo nada peyorativo en ello.

En cuanto a lo de La Oreja de Van Gogh, pues me hace pensar en otro final de otra película, la de Billy Wilder y su “nadie es perfecto” :P

Besos!

mayo 22, 2009 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Nausicaa, no hay plaquita ni nada, no. Hace 44 años esta zona de Madrid no estaba tan urbanizada como ahora. Y donde termina una larga calle y ahora hay un centro comercial junto a unos nuevos edificios de apartamentos, allí se montó el decorado de aquella avenida rusa. Tengo que preguntar a los viejos vecinos, a ver si recuerdan la cosa, eso sí.


Versus Die, gracias por venir. Marina me parece un tipo muy interesante. Tiene una gran capacidad de comunicación. Es capaz e hacer un best seller de un libro de ética o filosofía sin perder un ápice de profundidad. La Inteligencia fracasada me hizo entenderme mejor a mí mismo. tengo que hablar más de esas ideas en esta página, que hay muchas y muy interesantes. Un saludo!

mayo 22, 2009 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, lo que me ha maravillado a mí ha sido su extenso y preciso comentario. Creo que define usted mejor que yo las sensaciones que trataba de explicar en este post. Y me alegra que haga esa apelación a los personajes. Lean no sólo construye una historia, sino que nos deja acercarnos a un puzzle de personajes tan intensos y llenos de cosas, que parece que estamos ante una novela clásica, más que ante una película de tres horas.

Pasaje a la India (me encanta que surjan más películas de este genio aquí) tiene ciertos paralelismos con Doctor Zhivago, sí. Ese panteísmo del que estamos hablando también se expresa en ella, además de ese trasvase de destinos que usted expresa muy bien.

Hay mucho dolor y separación en la película, sí. Pero también son brutales las escenas en que están juntos y van creando a los personajes. Los poemas de Zhivago que después de darían fama son escritos en la mansión helada en que quedan ellos dos alejados del mundo. Creo que, para mí, la mejor escena de la película es cuando, en esa casa, Zhivago se levanta por la noche a escribir, por fin, y en medio de la noche escucha aullar a los lobos, y abre la puerta, y se fascina con todo lo que siente, con los ojos abiertos e inmensos... esa escena es acojonante, definitiva. Y no es de las tristes, precisamente.

Besos, Antígona!

mayo 22, 2009 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bolero, no eres la única persona que vive con el temor de la tragedia. A veces la felicidad nos es tan extraña que no podemos creer que nos dejen perdurar en ella. Pero ocurre, y hay que agarrarse a ella. Besos!


Bueno, Lula, realmente no es ésa la escena final de la película. El final real es un poco más optimista: el plano de la presa, en la que la hija de Lara y Yuri, que no sabe que es hija de ellos, se aleja con la balalaica dejando atrás un enorme cartel con el rostro de Stalin, haciendo así, nuevamente, un paralelismo entre la Gran Historia y la Pequeña Historia, quedando la tiranía atrás y la esperanza avanzando de espaldas a ella. La escena de la vela es brutal también ¿cuál no lo es?, y no hay una sola palabra en ella, sólo espiamos a Pasha y a Lara tras la ventana, pero sabemos todo. Lean es la hostia. Besos!

mayo 22, 2009 7:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Isabel, me encanta la hija de Ryan. La crítica la puso a parir, y afectó tanto a Lean que éste decidió no volver a hacer cine nunca más. Tardó dos décadas en hacer después su última película, Pasaje a la India. Las historias de Lean pueden ser “excesivas” en lo trágico, pero la humanidad de la que hablas y su indudable categoría artística hacen que esos excesos sean, por ejemplo, muy diferentes de los de Almodovar. Besos!



Un cigarrito, has traído aquí a dos de mis mitos femeninos más importantes del cine :) Otro día hablamos aquí de Kay, lo prometo.

mayo 22, 2009 7:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Makiavelo, como le decía a Lula, en realidad la escena final es otra. Pero supongo que lo que te desagrada es la muerte de Zhivago. Desde luego es muy intenso todo, y Lean, como bien dices, quiere dejarnos arrastrados por el suelo. Porque el destino de estos personajes no podía ser otro, porque el destino de Rusia no podía ser otro. Salud!



Tormento, desde luego que son intensos y tristes los rusos. Te recomiendo, si no lo has leído, al último de los Grandes Rusos, Vasili Grossman y su Vida y Destino. Si es que no pueden evitarlo, ya habló de ello Woody Allen en La última noche de Boris Grusenko. Intentaré no ablandarme más, Tormento, pero no prometo nada, que soy muy dejado ;) Besos!

mayo 22, 2009 7:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gracias a ti, Libertad. Pero te digo lo mismo que decía con lo de Antonio Vega: el que emociona es Lean, no yo ;)

mayo 22, 2009 7:25 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Esa película la vi con un ceporro roncando a mi lado. Pensé, qué historia tan grande, trágica, sentimientos desbordados, injusta.. Me pareció tremendamente bella, encierra la síntesis de toda una vida, la del Doctor, y su camino empedrado...
Así que cuando compras el periódico, recuerdas al Doctor Zhivago... Precioso, eres un romántico, pecamos de lo mismo.. Es bonito vivir así, que duelan las cosas, y que las buenas se disfruten a lo grande.
Te dejo un beso fuerte, tengo mucho curro, cerotiempo, y no me puedo conectar nada a internet, pero cuando lo hago... es obligatorio pasar a verte.. Demasiados recuerdos, y tu muy buena gente...
Un besazo, y cuídate, lagarto, cuídate mucho¡¡¡

mayo 22, 2009 8:22 p. m.  
Anonymous diciembre dijo...

¡Que buena y divertida 'Con faldas y a lo loco'!! ;-)

mayo 22, 2009 11:21 p. m.  
Anonymous el nene Cohelet dijo...

Hermano Lisardo, paso de comentar Dr. Zhivago hasta que cumplas tu promesa de traer a tu resquicio "Breve encuentro". Sirva ese olvido tuyo como seria advertencia a quienes se hagan ilusiones con tus vanas palabras.
Ah..Omar Shsrif, ¿has visto "El señor Ibrahim y las flores del Corán"?, infiel reptil?
Hombre, no es una película mayor, pero si le haces ascos me enfado y te dejo un comment quilométrico que te enteras.
Se pueden decir cosas íntimas en tu blog?
Hoy tengo en casa a una chica tan eslava como Lara. Y tan guapa (porque es muuuuy difícil ser más hermosa que la Christie). Pero como es mi futura nuera, te chinchas, que no tendrás nietos con la tez tan blanca y el pelo tan rubio. Consuélate, Lisardo, el agua oxigenada es barata.
5:2 No te des prisa con tu boca. Sean pocas tus palabras.
5:4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.

mayo 23, 2009 5:51 a. m.  
Blogger Roberto dijo...

menuda película elegiste...
puro terciopelo, lirismo en todos y cada uno de sus fotogramas.

Creo que voy a volver a verla. Gracias!

mayo 24, 2009 11:18 p. m.  
Blogger Novicia Dalila dijo...

Es evidente que esta película te ha marcado, eh Nosu??? Es la segunda o tercera vez que la mencionas desde que paso por tu keli...
No es mi favorita, pero tb me encanta.

Un beso y feliz lunes

mayo 25, 2009 9:03 a. m.  
Blogger LLop dijo...

No tenía ni idea de se hubiera rodado en Madrid. La he visto varias veces aunque de la última vez ya hace demasiado tiempo. Creo que le haré caso a Roberto y volveré a verla.

Saludos Sr. Lagarto.

mayo 25, 2009 12:24 p. m.  
Blogger Ex Traño dijo...

pocas pelis tan largas a la vez que intensas, recuerdo que me sorprendio mucho al volver a verla de "mayor" porque de nene no era capaz de estar sentado tanto tiempo....

ni idea de que se habia rodado en madrid, sorprendente lo que sucedia durante los años de don paco....

saludos

mayo 25, 2009 2:48 p. m.  
Anonymous dante B. dijo...

detrás de la historia de amor está la eterna historia del hombre, siempre parecida, siempre diferente.
Una amiga muy mayor me enseñó a verla, hace muchos años y en Argentina.

mayo 25, 2009 10:25 p. m.  
Blogger Lobita Esteparia dijo...

La verdad que es una obra de arte, una película para recordar y que tu lo haces muy emotivamente, me llega tu admiración por ella y por su director. Muchas gracias por tu visita y me alegra volver a leerte ahora con más tiempo. Un afectuoso saludo.

mayo 26, 2009 1:09 a. m.  
Blogger Jota dijo...

"El encuentro entre Zhivago y Lara es un pequeño acontecimiento humano, minúsculo, que queda atravesado por los acontecimientos de la Gran Historia. Pero según avanza la película, la Gran Historia pasa a ser un viento que queda atravesado por esos pequeños acontecimientos humanos, que hasta se funden con el paisaje".
Esto me ha encantado.
No recuerdo haber visto esta película entera ninguna vez.
Y eso que es una de las favoritas de mi madre y nunca se la pierde cuando la ponen por la tele.
Y eso que mi trabajo está relacionado con el cine.
Pero mis lagunas con los clásicos son una de mis taras.
Y aunque la tenga identificada, no consigo remediarla.
Saludos.

mayo 26, 2009 9:21 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tremends, es todo un clásico, supongo que (casi) todos la hemos visto. Por eso me he atrevido a “destrozar” el final ;) Siempre me alegra verte por aquí. Besos!


Diciembre, es una gran película, y a todos nos gusta. Aquí, el amigo Atikus tiene un blog en el que siempre habla de películas clásicas, y Wilder es uno de los habituales. Desconvencida también ha hablado en el suyo de esa película, creo recordar.

mayo 26, 2009 5:30 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Cohelet, tengo Breve encuentro esperando en casa para un visionado (mi hacker de cabecera es un hacha). En cuanto lo vea de nuevo y pase un tiempo prudencial, hablaremos de la peli. El señor Ibrahim y las flores del Corán no la he visto, así que tomo nota.

En cuanto a lo de tus previsibles futuros nietos eslavos, Cohelet, debo recordarte que el gen rubio es recesivo, y que hay más posibilidades de contagiar de moreno a los eslavos que de lo contrario. Así que, ánimo y suerte genética!

Salud!

mayo 26, 2009 5:30 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Roberto, espero que la disfrutes, y que no sufras demasiado ;) Salud!


Novicia, me encanta esta película, sí. Pero si ha salido más veces por aquí es porque en realidad trata de mucho más que de una historia de amor entre Zhivago y Lara. Por ejemplo, creo que la otra vez que hablé de ella aquí fue para comentar una secuencia de esa película que habla del concepto de libertad. Utilicé la teoría de Marina del “yo ocurrente”, y de cómo la ausencia de dignidad elimina la opción de la libertad. En el fondo, una excusa más para meterme con el ultraliberalismo de nuestros tiempos. Me gustan las películas que no son planas en sus historias, sino que nos descubren muchas dimensiones. Algo así. Besos!

mayo 26, 2009 5:31 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Llop, pues espero que te guste un poco más que la anterior, que es lo que debe pasar con los clásicos de este calibre. Salud!


Ex Traño, tienes razón: tuvo que ser sorprendente a mediados de los sesenta ver a las afueras de Madrid a un montón de personas con banderas rojas cantando la Internacional, aunque sólo fuera para un rodaje :P Salud!

mayo 26, 2009 5:31 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dante, claro que sí. Siempre nos identificamos con las miserias y las épicas humanas. Somos nosotros y nuestros miedos e ilusiones lo que llena todas las grandes historias. Salud!


Lobita, lo emocionante es lo que nos regala Lean. Yo sólo trato de explicar lo que me pasa cuando la veo. Gracias a ti. Saludos!

mayo 26, 2009 5:31 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Jota, me alegro de que te haya gustado. Dale una oportunidad a tu madre, y trata de verla entera la próxima vez que la pongan en la tele. Los derechos están completamente amortizados en el balance de A3, por lo que es fácil que la vuelvan a poner, que no les cuesta nada en su cuenta de resultados. Salud!

mayo 26, 2009 5:33 p. m.  
Blogger Shandy dijo...

No Surrender, tal ez esas pequeñas cosas son un poco como la magdalena de Proust, la chispa que nos transporta a un mundo de hondas emociones guardadas en el cuarto de atrás y que se rebelan y vuelcan en ese instante, y nos inundan, nos golpean el corazón por todo lo que nos evocan y provocan. El vuelo de un pájaro nos lleva a otros pájaros. Ese pájaro que te emociona en la avenida Madrid-Moscú,desencadena este homenaje tan emotivo y bello a una maravillosa película y a un gran director, y tu texto, a su vez, despierta las propias emociones experimentadas por el lector que vio la película, o también el deseo de verla. Transmites muy bien.
No sabía que La hija de Ryan había recibido tan malas críticas como para que Lean dejase el cine por un tiempo. A mí me parece una historia magnífica, poesía y denuncia. Rose es una Enma Bobary irlandesa.

No Surrender no sólo me emociona la entrada, sino también ver esa imagen superior con un campo de flores amarillas... Volando voy...

Besos

mayo 26, 2009 6:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gracias por lo que escribes, Shandy. La hija de Ryan es una gran película, pero ha tenido que pasar el tiempo para que la crítica la acepte. Lean, en aquellos principios de los setenta, empezaba a resultar demasiado clásico. A mí me parece buenísima, y Rose, como bien dices, un personaje increíble (bueno, y el padre, y el oficial inglés, y el cura, etc, etc).

Besos!

mayo 26, 2009 8:08 p. m.  

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