martes, julio 21, 2009

La soledad de Collins


El personaje más fascinante de toda la carrera espacial (aparte del major Tom) es Michael Collins, el comandante de la primera misión a la Luna. Compartió con Aldrin y Amstrong todos los peligros de la aventura pero, al contrario que ellos, Collins debía permanecer esperando en la nave dando vueltas sobre el satélite, sin poder pisar la Luna.

El extraño destino del astronauta Collins le convirtió, durante unas veinticuatro horas, en el hombre más solo de toda la historia de la humanidad. Me pregunto cuáles serían sus pensamientos mientras orbitaba a noventa kilómetros sobre la piel de la luna, completamente solo, a cientos de miles de kilómetros de su planeta. Perdiendo cualquier tipo de contacto, incluido el de radio, cuando sobrevolaba la cara oculta de la luna. Collins era la soledad más absoluta y poética mientras sus compañeros de aventura recogían toda la atención de los hombres en la Tierra durante aquellas horas.

Michael Collins escribió entonces en su diario: “Mi terror secreto durante los últimos seis meses ha sido tener que abandonarles en la Luna y tener que intentar regresar solo a la Tierra; ahora, en unos minutos, conoceré si esta pesadilla será real”

El viaje a la luna siempre ha sido una constante en la inspiración poética. Hoy me quedo con la invitación de Jim Morrison.



Nademos hasta luna,
escalemos la marea.
Penetremos la tarde
que la ciudad esconde cuando duerme.

Nademos hasta el exterior esta noche, amor,
es el momento de intentarlo.
Aparcaremos junto al océano
para conducirnos por la luz de la luna.

Nademos hasta la luna,
escalemos la marea.
Nos rendiremos a los mundos que esperan
agazapados contra nuestro regazo.

No queda nada abierto
y no hay tiempo para tomar decisiones.
Hemos metido los pies en el agua
y conducimos por la luz de la luna

Nademos hasta la luna,
escalemos la marea.
Levantas tu mano para sujetarte a mí,
pero yo no puedo ser tu guía

Es fácil: te amo
cuando te veo deslizarte
y caer en la humedad de los bosques
mientras conducimos por la luz de la luna

Vamos, nena, daremos un paseo
bajo el océano.
Estaremos realmente cerca,
será todo tan real.
Vamos a sumergirnos esta noche.
Vamos abajo, abajo





Una canción para Collins: Space Oddity, de David Bowie

Una película para Collins: París Texas, de Wim Wenders

Un libro para Collins: El viento de la Luna, de Antonio Muñoz Molina

.

53 Comments:

Blogger frikosal dijo...

Fue una epopeya. A mi siempre me ha interesado mucho ese viaje y me ha gustado tu reflexión. Una pena que ahora haya quien diga que fue un montaje etc.

En plan de detalle, realmente era considerablemente más peligrosa la parte de los que bajaron a la Luna, el aterrizaje fue muy complicado. Y hubo un momento crítico cuando el ordenador dio un error y se reinició.

julio 21, 2009 11:02 p. m.  
Blogger daniel rico dijo...

Muy bueno che.

Collins, Tal vez fue la unica persona que supo lo que habra de sentir el ultimo hombre vivo sobre la tierra un minuto antes de la extincion de nuestra especie.

Algo que se sabe poco es que los primeros en alcanzar la luna fueron los rusos, con un satelite en forma de pelota que estrellaron en la superficie para calcular las fuerzas en juego y el costo de la mision. Como resultaba demasiado caro y peligroso desidieron usar zondas roboticas que hicieron lo mismo que los yanquis: traer un poco de polvo y rocas para investigar.

Magnifico blog, saludos.

julio 21, 2009 11:26 p. m.  
Blogger daniel rico dijo...

Otra cosa, me gustaria que pusieras el seguidor de blogs, para poder estar al corriente de tus publicaciones.

julio 21, 2009 11:27 p. m.  
Blogger isis de la noche dijo...

... ¿Qué pensaría Collins en ese tiempo???

Guao...

Qué buen ejercicio para la imaginación... el silencio abrumador, la oscuridad abrumadora, la absoluta soledad....

Cualquiera de sus pensamientos pudo haber tenido eco..

Me voy imaginando esa situación tan poética ;)

besos

julio 22, 2009 12:08 a. m.  
Blogger Miss.Burton dijo...

Tremendo, el desasosiego de tener esa responsabilidad encima, de saber que puede existir la posibilidad del regreso a solas, y tener que comerse esa incertidumbre, dejando al azar, destino, o lo que cojones sea, tu vida.
Este tío suspendió su vida durante unas cuantas horas... Y eso no tiene valor alguno. Y la suspendió de verdad.. ahí, pendida del hilo de lo que fuera lo que le esperaba.
Yo no he ido a la luna, pero el sentimiento ese de quedarse a solas con un marrón de cuidado, sí lo he sentido, aunque por supuesto, ninguno del tamaño de una nave espacial y yo misma y sola, dentro.
Me rindo a ls pies de este señor: VAYA HUEVOS¡¡¡¡¡¡
Un besazo, y sí, nos vemos en los bares. Oye, la canción... acojonante, de principio a fin. Y ni te cuento la de Bowie, aunque esté ya tan quemada de oirla en los medios... es mi favorita.

julio 22, 2009 12:52 a. m.  
Blogger kamala dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

julio 22, 2009 12:57 a. m.  
Blogger kamala dijo...

"Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que, constante y paciente, la sostiene en la sombra "(R. Tagore).


Pero claro, vivivmos tiempos audiovisuales, poco propicios para acordarse de pies de candiles en la sombra.

Vivimos tiempos de focos, poco propicios para las sombras.

Y a mi me gustan las sombras.

un beso. Y gracias por saber escaparte del tiempo, y acordarte de Collins, y saber mirar la sombra.

julio 22, 2009 1:00 a. m.  
Blogger Lula Fortune dijo...

Joder, esos cabrones pasándoselo de puta madre y yo aquí pringao. Doy un par de vueltas más y me piro.
Hermosa canción.
Besos y poética soledad.

julio 22, 2009 1:01 a. m.  
Blogger ana dijo...

“Mi terror secreto durante los últimos seis meses ha sido tener que abandonarles en la Luna y tener que intentar regresar solo a la Tierra; ahora, en unos minutos, conoceré si esta pesadilla será real”.

Para mí que estas palabras son impresionantes. En su soledad más absoluta, en quien pensó no fue en sí mismo, sino en los otros. Cruzó sólo un infinito silencio, la órbita oscura del otro lado de la luna... y se quedó esperando, a los otros. Esas palabras contienen una generosidad infinita. Y el gesto de su rostro no deja de sostener esa impresión. La mirada de ese ser humano tiene muchísimo poder, quizá el que nos viene de la soledad. La soledad tiene un poder infinito. Esa mirada... la del hombre que durante unas veinticuatro horas fué el más solo de toda la historia de la humanidad.

Has elegido una foto que no necesita palabras. Sólo silencio.

Gracias Lagarto... por lo que de regalo tiene esta entrada.

julio 22, 2009 1:17 a. m.  
Blogger Tesa dijo...

Jo, qué vergüenza. Tengo el libro de Muñoz Molina ahí en un estante desde hace un año. Lo compré, leí las primeras páginas y lo dejé aparcado porque en aquellos días, mi neurona lectora no me permitía concentrarme.
Habrá que retomar ...si mi neurona y el tiempo no lo impide.
(Cuando Collins, Aldrin y Amstrong subieron a la luna, yo era una pequeñaja a quien le aplaudían en casa que supiera decir los tres nombres americanos, de carrerilla, qué cosas)

julio 22, 2009 2:06 a. m.  
Blogger Dante Bertini dijo...

Aunque suene fatal, nunca me interesó el viaje a la luna...si ni siquiera puedo con la tierra, para qué ampliar tanto los horizontes.
Hay cosas que veo mejor desde la distancia.
Un abrazo

julio 22, 2009 8:11 a. m.  
Blogger Unknown dijo...

Pero no compartieron alunizaje con los rusos? El otro día en la tele comentaban que prohibieron la retransmisión de muchas cosas que ocurrieron porque se pasaban el rato insultándose...

En fin, a mi me parece más poético y filosófico contemplar la tierra desde fuera :) (por aquello de tomar distancia y tal)

julio 22, 2009 9:01 a. m.  
Blogger Merce dijo...

Me fascina la luna, creo que es la cosa más bonita del universo. Al menos desde lejos.

Besos.

julio 22, 2009 11:04 a. m.  
Blogger Inma Luna dijo...

Qué te puede decir una lunática como yo, que ya en el apellido llevo pegada la soledad del satélite. Nademos hasta la Luna, Lagarto, vamos.

julio 22, 2009 2:46 p. m.  
Blogger Ines dijo...

Que curioso , yo es de la única cara que me acuerdo y le va de maravilla ese papel de solitario, de hecho en todos las entrevistas que he visto estos dias en la tele(las que les hicieron entonces ) parecia timido y un poco asustado.
Un beso

julio 22, 2009 5:20 p. m.  
Blogger una mujer dijo...

Yo le regalaría "El hombre que se enamoró de la Luna" de Tom Spanbauer.

Feliz verano, monsieur

julio 22, 2009 6:57 p. m.  
Blogger Ángel dijo...

Literalmente el hombre más solo, creo que a pesar de toda su preparación para ese viaje, nadie te podría decir que sentirás en un momento así, como reaccionaras ante cualquier eventualidad, cuantos fantasmas en la noche tuviste que espantar, con cuantos demonios tuviste que pelear y por supuesto lo majestuoso que ha de haber sido ver la luna a tus pies.

Maravilloso, unicamente el imaginarlo.

julio 22, 2009 7:38 p. m.  
Blogger Tanhäuser dijo...

Qué artículo tan fantástico, oye.
Me ha gustado muchísimo el enfoque de la soledad que debió sentir aquel hombre, aquel héroe.
Un abrazo.

julio 22, 2009 8:02 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

Es muy interesante tu enfoque, amigo NoSurrender, pero mira que yo no tenía a este hombre como un solitario ni nada deso. Te lo digo porque, precisamente por ser el que no pisó la luna, consideraba que en su personalidad tendría que haber algo interesante después de aquello, y procuré leer sobre él.

Y él mismo decía que durante el día que estuvo volando a solas alrededor de la luna nunca se sintió solo. Aunque se ha dicho a veces que en aquellos momentos él debió ser el hombre más solitario del mundo desde Adán, Collins consideraba que estaba formando parte de una misión. E incluso escribió que esa aventura había sido estructurada para tres hombres, y que el tercero de ellos era tan importante como los otros dos. Y en los 48 minutos en los que durante cada órbita lunar perdía el contacto por radio con la Tierra, no era soledad lo que sentía, sino satisfacción, confianza, conciencia de lo que hacía, ilusión por las expectativas… vamos que estaba exultante de alegría el tío…

Yo siempre lo he admirado, aunque hasta ahora no había vuelto a pensar demasiado en él. Y no es que tenga tan buena memoria para recordar exactamente lo que hace tantos años leí, pero para eso tenemos la Sagrada Wikipedia, jejeje…

julio 23, 2009 12:16 a. m.  
Blogger Susodicha dijo...

...pues no se.Me imagino que en su interior se estaria acordando de toda la extirpe de los que le colocaron en orbita y decidieron que fuera el tercero en discordia...
Soledad y un poquito de inflamacion gonadica de poder vivir la sensacion de sus compañeros...pero bueno siempre le toca alguno cargar con las pelotas para que otros juegen.
La imagen puede ser evocadora...tu y el puto universo en su grandiosidad.

Un beso and saludete

julio 23, 2009 6:38 a. m.  
Blogger Novicia Dalila dijo...

Menos mal que el Sr. collins tenía más luces que Homer, si no, nuestra historia habría sido bien distinta....

Besos, Nosu

julio 23, 2009 8:53 a. m.  
Blogger Soy ficción dijo...

Vaya no conocía esta historia, es realmente interesante!

julio 23, 2009 1:18 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No sé... aún recuerdo ese día, yo era apenas una niña y veía con emoción ese gran paso: el hombre pisaba la Luna, ¡oh!, mientras mi abuelo nos miraba asombrados intentando convencernos de que nos estaban engañando...

40 años después, empiezo a sospechar que mi abuelo tenía más razón que un santo, que no se pisó la luna, que fue todo un montaje americano en plena guerra fría. Solo es una sospecha, pero... ¿por qué nadie ha vuelto a intentarlo?

En fin, yo seguiré mirando sus fases y oyendo sus respuestas...

:)

julio 23, 2009 2:44 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

Cualquier momento de soledad, cuando esta no es por propia voluntad, es ciertamente angustioso. Pero no me cabe duda de que la situación de Collins era todavía mucho más crítica, quedando como el pringao que se queda sin su oportunidad de pasar a la historia.
En fin, curros peores hay por el mundo adelante, sin necesidad de irse a buscarlos tan lejos...
Saludos, Lagarto.

julio 23, 2009 7:01 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Este hombre, en su soledad, tuvo que pensar de todo. Pienso en ese tiempo como una tensa y odiosa espera. A veces en noches de insomnio mi cabeza comienza a enlazar tonterías una tras otras y acabo en paranoias insoportables. Imagino que tuvo ser algo así, pero con unas vistas espectaculares (díganme que ese hombre podía mirar al menos por la ventana).

Sobre su fama, el otro día en uno de los especiales que hablaban de la gesta, escuché a Guillermo Fesser reflexionar sobre lo que le dirían los niños en el cole a los hijos de Collins. No somos nadie.

julio 23, 2009 7:58 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

El mundo estaba eufórico con sus compañeros.
¿Cuánto habrán tardado en preguntarle cómo había sido su vivencia en ese tiempo?
Incluso me pregunto, si al responder, Collins volvió a sentir esa soledad, tal vez una y otra vez con cada respuesta, por no ser comprendido del todo.

Buen tema el de the doors.
Besos!

julio 23, 2009 9:45 p. m.  
Blogger Shandy dijo...

Serían sobre las 11 de la mañana cuando nos reunieron en el despacho de la directora. Allí estaba la única televisión que había en el colegio: El hombre pisaba por primera vez la luna!
No sabía que significaba aquello de la carrera espacial, ni de la competencia entre rusos y americanos por demostrar su poder, ni de las investigaciones que se llevaron a cabo, ni de las repercusiones tecnológicas que aquellas tuvieron después.
Al leer ahora lo que Collins puso en su diario, pienso que al menos pudo aliviar su soledad al escribir y describir sus sentimientos y emociones.
Me gusta esa letra del Rey, Lagarto.
Bicos

julio 24, 2009 10:57 a. m.  
Blogger Stones dijo...

Alucinante la historia, a la vez que bonita

julio 24, 2009 5:47 p. m.  
Blogger RBC dijo...

La sola idea de la soledad y no me refiero solo aquella soledad emocional sino la física, hace que meditemos sobre lo que pudo haber sentido Collins en ese lapso de tiempo cuando estuvo "suspendido" en medio del universo.
Qué especial ejercicio mental tuvo que haber realizado para mantenerse en las mejores y más adecuadas condiciones para seguir adelante con el proyecto. Su experiencia ha sido excepcional, más allá que haya pisado o no la luna, fue el único que tuvo la mayor posibilidad de un retorno en ese momento.

Que buena canción!
Me gustó mucho esta entrada tuya.

Abrazos lunaticos

julio 24, 2009 7:56 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Frikosal, supongo que las teorías de la conspiración son inevitables. Por muy aparatosas que sean, algo permanece dentro de muchos individuos que les hace imposible comprender algo que se sale tanto de la norma. La Navaja de Ockham no casa bien con los prejuicios humanos.

No les voy a quitar mérito a los que bajaron claro que no. Sólo quería reivindicar la poesía de esa soledad cósmica, que me parece fascinante.

Salud!

julio 24, 2009 8:02 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Daniel, desde luego los rusos llevaban ventaja en esa carrera espacial. Si no hubieran llevado esa ventaja, jamás el gobierno de los Estados Unidos habría destinado hasta 25.000 millones de dólares en esa operación de imagen tan poco aprovechable en el futuro.

En cualquier caso, todos sabemos que las imágenes alimentan pueblos y sostienen sistemas, mucho más que el pan y el circo. Y esa imagen del paseo lunar no se olvidará.

Soy un negado para estas cosas informáticas, y la plantilla me la confeccionó alguien hace varios años. Así que no sé cómo se pone un seguidor de blogs.

Gracias por pasarte por aquí y por tus palabras. Salud!

julio 24, 2009 8:03 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Isis, supongo que él estaría muy concentrado con su trabajo, intentando no pensar “cosas raras”. Pero seguro que fue inevitable pensar. Besos!


Tremends, supongo que si lo pensamos sinceramente y sin miedo acabaremos comprendiendo que todos estamos muy solos y que solos moriremos. Sobre todo cuando llueven los marrones :) Me encanta esa canción de Bowie, sí. Aunque, como bien dices, está ya muy quemada y por eso preferí dejar esta otra de Jim Morrison. Besos!

julio 24, 2009 8:03 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro, Kamala: vivimos tiempos audiovisuales. La sociedad consume símbolos y signos de identidad. Aunque no creo que sea algo tan, tan moderno. Ver a un americano caminando sobre la Luna supuso la victoria final de EEUU frente al demonio comunista, aunque el declive final soviético viniera casi veinte años después. Son las imágenes quienes ganan las más grandes batallas. Digamos que los candiles son líricos, pero las llamas épicas :)



Lula, si yo fuera él lo hubiera pensado al menos por una décima de segundo, seguro :) me alegro de que te guste la canción de Morrison. No es ésta la mejor versión, pero me gusta verle vivo sobre un escenario. Besos!

julio 24, 2009 8:03 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ana, es cierto, la soledad tiene un poder infinito. Y su experiencia es única en la historia de la humanidad. Collins no puede ser un hombre “normal” después de haber vivido esa experiencia, eso es lo que me llama la atención del personaje. Me alegro de que te guste la foto, a mí me fascinó encontrar esa mirada.


Tesa, es una gran novela, en la que los tres tripulantes del Apolo XI tienen un protagonismo compartido con Manuel, un adolescente de un pueblo andaluz. Es un buen libro “de verano”, te lo recomiendo ;)

julio 24, 2009 8:03 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dante, la luna es distancia. Aquel paseo no es más que la excepción que confirma la regla. Por eso me gusta la canción de Morrison, y la imagen imposible de nadar hasta la luna aprovechando la marea. Un abrazo!


Tú, no conozco muchos detalles de aquella aventura. Tampoco creo que a día de hoy importe mucho lo cerca o lo lejos que los rusos estuvieron de ganar aquella loca carrera. La imagen es brutalmente poética, así que mejor que quiten los insultos :)

julio 24, 2009 8:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Merce, todo necesita su distancia para ser apreciado, sí. A mí me gusta verla desde mi casa, y el viaje hasta mi terraza es más corto y agradable :)


Cuanto tiempo, Inma Luna! Nademos hasta allí, sí, la noche de verano se presta.

julio 24, 2009 8:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Casilda, tiene un rostro muy comunicativo, sin duda. Me fascinó encontrar esta foto. Collins, según he leído estos días también, fue el único de los tres que nuca tuvo problemas depresivos después de aquella aventura. Desde luego, su fortaleza psicológica es envidiable. Besos!



Feliz verano, unamujer, y que no te falte la Luna. Tomaré en cuenta tu recomendación. Besos!

julio 24, 2009 8:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ángel, nadie le podía preparar, claro. Al fin y al cabo, nadie, nunca, había imaginado una experiencia semejante. La verdad es que me gustaría probarlo :) Gracias por pasarte por aquí.


Tanhäuser, me fascinó esta visión de la soledad del personaje en la novela de Muñoz Molina que cito abajo, El viento en la luna, que supone una alegoría del personaje del que trata. Te lo recomiendo. ¿No nos sentimos todos, alguna vez, a años luz del resto del mundo? Un abrazo.

julio 24, 2009 8:04 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Carrascus, reclamo esa licencia poética. Yo no conozco a Collins. No sé qué pensará de él su mujer, o sus vecinos. Pero esa imagen que nos ha quedado a la humanidad nos pertenece ya. Pero, desde luego, estoy convencido que la NASA tomó mucho cuidado en seleccionar un perfil psicológico muy fuerte para ese papel en esa misión. No creo que muchos poetas pasaran la prueba. Salud!


Ignea, en realidad, como dice Carrascus, se trataba de una misión de tres. Y la historia así lo ha reconocido, a pesar de la tendencia tonta que tenemos los humanos de personalizar e individualizar en exceso los éxitos. Pero la luna la pisaron los otros dos, y él no. Y eso, seguro que escuece, sí :) Besos!

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Me encanta Homer, Dalila. Y ese capítulo era desternillante, y todo un homenaje a Kubrick. No sé si se puede entender el mundo en el que vivimos sin el viaje a Luna, pero sí sé que no puede entenderse sin Homer Simpson. Besos!


Nausicaa, estos días, con tanto bombardeo informativo a cuenta del 40 aniversario, me he acordado de aquella novela que leí de Muñoz Molina, donde descubrí lo que realmente me interesaba del personaje.

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Los Pasos, cada año que se celebra el aniversario, mi padre me pregunta si me acuerdo de ese día, que vimos juntos en un bar de carretera el alunizaje del Eagle. Le digo que sí, pero lo cierto es que no me acuerdo de nada: ni siquiera había cumplido dos años entonces.

La teoría de la conspiración ha dado para mucho, sí. Y, desde luego, la administración Nixon se había ganado con creces la desconfianza del mundo entero. Pero aquello fue real, como la propia locura. A veces ocurren cosas imposibles y sin sentido como ésta. Bueno, no tan imposibles, ya que destinaron al proyecto 25.000 millones de dólares, cantidad suficiente para haber llevado agua potable a todo el tercer mundo entonces. Y, bueno, tampoco tan sin sentido, ya que supuso el principio del fin del poder del comunismo en el mundo.

Besos.

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Food, por mucha preparación psicológica y concienciación de la trascendencia personal de su papel que tuviera, seguro que Collins, cuando pasaba por la cara oculta de la luna y nadie le podía escuchar, blasfemaba de no poder bajar a dar una vuelta con sus colegas. Salud!


Brisuón, Collins podía mirar por la ventana, sí. Y algunas de las fotos más espectaculares de esa expedición las hizo él desde esa ventana. Seguro que estaba entretenido con las vistas. Salud!

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Melina, yo como periodista en esa inmediata rueda de prensa me hubiera lanzado sobre Amstrong directamente y mis titulares estarían focalizados en sus respuestas. Puedo entender que él quedara en un segundo papel. Al fin y al cabo, Collins venía a ser algo así como un sofisticado chófer para aquellos turistas de lujo. Me alegro de que te guste la canción de los Doors. Besos!


Shandy, yo no tengo recuerdos de aquello, me pilló demasiado pequeño aún. Así que mis recuerdos quedan ya fusionados con toda la carrera espacial y con todas las películas que aquello trajo después. La letra de Morrison es preciosa, como todo lo que el Rey Lagarto escribía. Jim era un poeta metido circunstancialmente a rockero, no al revés, como ocurre en la mayoría de los casos. Besos!

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Stones, es alucinante, sí. Pero creo que la diferencia está en cómo queremos mirar el mundo que nos rodea. La poesía, el misterio, el conocimiento están en nuestra mirada, no en lo mirado.


RBC, Collins es la idea más genérica de soledad, sí. estoy convencido, como decía más arriba, que la NASA eligió al perfil psicólogico más fuerte para ese papel. Y de hecho lo fue: Collins fue el único de los tres que nunca pasó por momentos depresivos después de aquella aventura. Me alegro de que te guste la canción. Abrazos!

julio 24, 2009 8:05 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

La soledad es una condición muy personal. Algo que se puede sentir pero no se puede medir. No quiero decir con esto que Collins no se sintiera como el hombre más sólo de la tierra (o de la luna :-)), pero, ¿quién no se ha sentido así en alguna ocasión? Yo más de las que me hubiera gustado.
La luna es muy bonita, pero me parece que lo es más desde la tierra.
Besos salvajes.

julio 24, 2009 9:03 p. m.  
Blogger Lokita dijo...

Para mi ese hombre es el verdadero héroe de esta historia.
Alguien que se ha involucrado y preparado igual que el resto,no le dan la oportunidad de pisar la luna y además, debe pasar por la tesitura que tan bien relatas y tomar una decisión tan jodida en el caso de que hubiera ocurrido algo, debe ser una sensación que te marca para el resto de tu vida, y su implicación, creo que queda deslucida frente a los que si pudieron pisarla.
Besos, Lagartillo

julio 25, 2009 5:12 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Doctor Lagarto, tengo cerca a alguien a quien le fascina toda esta historia del viaje a la Luna y me ha contado de la precariedad de los medios tecnológicos de los que, en comparación con los del hoy en día, se disponía para emprender esta misión. Hecho que, a mis ojos, lo convierte aún en una aventura más arriesgada y heroica, puesto que se contaba de antemano con la posibilidad de que se fracasara en el intento y de la consecuente muerte de los astronautas que pisaron la luna. Supongo que estos hombres debían de tener una gran confianza e ilusión en lo que estaban haciendo, y que fue eso lo que les convenció de que valía la pena correr ese riesgo. Cuando vi en un documental que Amstrong y Aldrin no se atrevían a desafiar con más contundencia la falta de gravedad de la luna dando grandes saltos por si acaso al caer sus trajes se rompían casi me da un pasmo. ¡¿Pero cómo que los trajes se podían romper?! ¿Pero es que eran de juguete, o qué? Probablemente sí, en comparación con los que se diseñarían años más tarde. Pero a ellos nos les importó.

Me ha encantado cómo ha descrito la soledad que debió sentir Collins en aquellas veinticuatro horas. Porque para mí es obvio que, dijera lo que dijera después en sus declaraciones, debió de sentirse terriblemente solo, y tomar conciencia de lo que significa una soledad todavía no vivida por hombre alguno. Así que también yo me pregunto cuáles serían sus pensamientos. Pese a que tal vez, si hubieran quedado misteriosamente registrados en algún lugar, encontraríamos una ristra de pensamientos triviales centrados en mantener su mente ocupada para no sentir el terror de esa radical soledad que experimentaba. Quizás sería más importante aún saber lo que en medio de esos pensamientos le decía su corazón. Y es posible que éste no se sintiera muy a gusto. Pero también que latiera más fuerte por la excepcionalidad del momento, por estar teniendo el privilegio de vivir o de sufrir esa experiencia.

Todo un ejemplo de poesía la letra de la canción de Jim Morrison. Creo que deberíamos plantearnos nadar hacia la luna y conducir por su luz más a menudo. De cuando en cuando, es saludable abandonar los terrestres caminos trillados ;)

Un beso, doctor Lagarto!

julio 25, 2009 6:24 p. m.  
Blogger Roberto dijo...

Collins, el hombre que volvió de la soledad...

Si no hubiesen vuelto, su pesadilla hubiese sido infinita, ahí si que hubiese descubierto como se las gasta la soledad...

que hermosa letra la canción de "The Doors"...

un abrazo, gracias por inquietarme siempre!

julio 27, 2009 12:08 a. m.  
Blogger Claudia dijo...

Collins...
Supongo que se sentiría muy solo y aterrado por todo aquello desconocido que estaba viviendo, pero por una parte siento cierta envidia. Esa soledad que vivió también fue un momento indescriptible de libertad, donde podía hacer y decir lo que desease.
Seguro que guardó un secreto en la cara que nadie vemos de la Luna, la que guarda secretos sólo a unos pocos.
Hay muchas noticias de astronautas que cuando bajan a la Tierra tienen problemas serios con la bebida, las pastillas, la muerte... Es algo que me produce mucha intriga, e inquietud.
Precioso.
Saludos

julio 27, 2009 1:01 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Pantera, claro que todos nos hemos sentido alguna vez a años luz de cualquiera. Es un sentimiento muy humano. Por eso me parece interesante el personaje de Collins, porque es la personificación máxima de un sentimiento que no nos es ajeno a nadie. Besos saurios!


Bueno, lokita, pero otros sí nos hemos fijado en él, precisamente por todo lo que cuentas. Creo que saldrían dos películas sobre aquel viaje a la luna muy, pero que muy diferentes si se pusiera el punto de vista en Amstrong o en Collins. Indudablemente, me interesaría mucho más la segunda. Besos!

julio 27, 2009 8:57 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Efectivamente, doctora Antígona: cualquier coche pequeño de hoy en día tiene una tecnología muy superior a la que utilizó la NASA para llevar a esos tres hombres hasta la luna. Creo haber leído que los ordenadores de abordo tenían ¡hasta 72 k me memoria! Fue, como usted bien dice, una aventura heroica con posibilidades reales de fracaso y muerte. De hecho, el discurso que Nixon debía pronunciar en caso de desastre estaba ya escrito y aprobado por los propios astronautas y sus familias.

La confianza y la ilusión son fundamentales para vivir, y ellos iban sobrados de aquello. No se les hizo ningún control antidoping para aquel viaje, y sospecho que no lo pasarían ni para correr la vuelta ciclista, que hoy en día tenemos más megas de memoria pero también más escrúpulos con la farmacia :)

Le invito a nadar conmigo hasta la luna.

Besos, doctora Antígona!

julio 27, 2009 8:58 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Roberto, yo no podría soportar esa presión, desde luego. Mis pesadillas son más mundanas. Hoy, por ejemplo, me he pasado la noche soñando que trabajaba en un extraño barco. Me alegro de que te guste Morrison. Un abrazo!


Claudia, supongo que su tensión sería demasiado alta como para saberse tan libre. Los pensamientos pequeños y mecánicos que nos invaden cuando trabajamos nos impiden tomar conciencia de nuestra libertad. Pero seguro que gritó cuando pasaba por la cara oculta de la luna :)

julio 27, 2009 8:58 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Clave C, este blog no tiene enlaces, es un cul de sac sin mayor importancia. Te agradezco la visita. Un saludo.

julio 27, 2009 8:58 p. m.  

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