jueves, septiembre 10, 2009

Por amor al comercio


José pasea por la calle. Observa a María. Le parece tan sexy. Tiene un escote amplísimo y unos tacones altos y negros que sostienen unas piernas esculturales. Los labios rojos como el pecado. María le mira con fuego en los ojos pintados y le sonríe con sensualidad. José quiere acostarse con María ahora mismo. Pero sabe que es sólo sexo, pasión fugaz y física, de ejercicio deportivo que le llenará de endorfinas durante unas horas.

María espera coqueta bajo la quieta luz de un farol, como en el tango. Ve a José caminar por la acera. Le observa. Le parece un chico guapo, elegante. Seguro que tiene dinero y que se porta como un caballero con las chicas. Después de tantos encuentros con tantos hombres durante tanto tiempo, María sabe distinguir a un chico que le puede tratar bien. José la mira y ella coquetea con él. María quiere acostarse con José por cincuenta euros. Así no tendrá que seguir esperando otros clientes que podrían no parecerle tan atractivos y seguros para ella.

José se acerca a María. Está casi pegado a ella, puede sentir su respiración entre sus deseados pechos. María le dice “¿quieres venirte conmigo?”. En ese momento una sirena de la policía se deja escuchar en el barrio. Antes de que José y María puedan reaccionar, una pareja uniformada les ha cercado, les intimidan con la mirada, el sonido de la sirena y el brillo de las esposas en el cinto, les piden la documentación.

La pregunta es, ¿quién coño es la policía para decir a José y a María si pueden o no acostarse juntos a cambio de dinero, o de amor eterno, o de una entrada para un concierto de Amancio Prada?, ¿no es esto una forma de fascismo?

Según la RAE, Prostitución es la actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero. Por lo tanto, al hablar de prostitución se sobreentiende que la persona que la ejerce no aplica más criterio en la elección del cliente que el de recibir el pago correspondiente. Si consideramos esto una forma de esclavitud independientemente de la moralidad del acto sexual, ¿no es aplicable igualmente a un músico que toca en una boda?, ¿no es aplicable a este mismo lagarto cada vez que se anuda la corbata y atiende una reunión, cualquiera que sea quien la proponga?

Si el Estado quiere luchar contra la trata de blancas, ¿por qué cortar la libertad más íntima y privada de José y María, que nada tiene que ver con la esclavitud, sino con el comercio? Mientras exista una sola historia como la de José y María, no se puede castigar la prostitución de manera general, sino perseguir los casos concretos de violencia sexual o de esclavización de mujeres.

Si nos duele ver que hay mujeres que se prostituyen por necesidad económica, entonces no estamos hablando de sexo sino de pobreza. Lo ilegal debería ser la pobreza.

Si estamos hablando de hombres que no necesitan compartir placer para satisfacerse sexualmente, entonces no estamos hablando de prostitución sino de falta de empatía emocional.

Y si hablamos de sexo por dinero, ¿acaso no es dinero lo que la Ley exige a un marido que comparta con una esposa, y por eso se establecen pensiones compensatorias en los divorcios? Entonces el matrimonio es la gran prostitución.

José, ¿aceptas a María como tu compañera sexual en la próxima hora? ¿Prometes pagarle lo que te pida, mantener la higiene sexual y respetarla todo el tiempo que permanezcas a su lado?

María, ¿aceptas a José como tu compañero sexual en la próxima hora? ¿Prometes que actúas de manera completamente libre y sin presión de nadie, que mantendrás la higiene sexual y que le respetarás todo el tiempo que permanezcas a su lado?

Que el Señor en su bondad fortalezca su consentimiento para llenarlos a ambos de bendiciones. Y que lo que José y María han unido de manera libre no lo separe la policía. Amén.






Una película para José y María: Princesas, de Fernando León

Un libro para José y María: La dama de las camelias, de Alejandro Dumas

Una canción para José y María: Por amor al comercio, de Esclarecidos


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53 Comments:

Blogger Food and Drugs dijo...

Estoy de acuerdo contigo en lo esencial de lo que has expuesto, y visto desde esa perspectiva nadie debería ser quien para entrometerse en las relaciones de dos personas libres, intercambien entre sí solo fluidos corporales, o fluídos corporales y algunas estampitas con dibujillos de ventanales y puentes...
Pero te olvidas del tercero en discordia, los vecinos en cuyo barrio se ejerce este antiguo oficio (por ejemplo el casco viejo de Vigo).
Por desgracia, a los pobres diablos que les toca esta plaga ven caer el valor de sus propiedades en picado, por no hablar del tráfico contínuo de personajes del hampa, drogadictos, juerguistas (por lo general muy adictos al canto del Asturias patria querida a las cinco de la madrugada) y raterillos de poca monta.
Quien puede se larga del barrio, y acto seguido proliferan los okupas, los síndrome de Diógenes, y toda esa pobre gente marginalizada en unos casos, y deliberadamente antisocial en otros, va carcomiendo lo que antes era un lugar perfectamente habitable.
A mi me tocó vivir esto muy de cerca en mis años de estudiante y, créeme, no hay nada de romántico ni de bucólico.
Todo esto, dicho sea en voz alta, huyendo de la moralina acostumbrada. La prostitución es y será imposible jamás de abolir porque responde a una necesidad humana irreprimible, es la forma que tiene una sociedad como conjunto de desahogarse sexualmente, pero ello no obsta para que, apretándoles un poco las clavijas, los miembros de ese gremio procuren ser más discretos, menos obscenos y menos perjudiciales para todos aquellos con los que, les guste o no, son la mayoría, y han de convivir bajo sus normas.
Saludos, Lagarto

septiembre 10, 2009 7:17 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Bueno, generalmente, detrás de cada prostituta hay alguien que se lleva una comisión. Casi siempre por "protegerlas" (entiendo que de ellos mismos).
Y supongo que es difícil desligarlas de esos "protectores" (es una simbiosis que ellas tampoco quieren perder) que sería a quien habría que perseguir.

Esta mañana leía en prensa, el testimonio de una prostituta madrileña que alucinaba un poco con la situación de las catalanas, haciéndolo en plena calle, y decía que ellas aquí tienen hostales concertados donde hay gente que "las protege".

septiembre 10, 2009 8:29 p. m.  
Blogger LLop dijo...

Espinoso el tema que traes hoy Lagarto pero es cierto, la relación sexual entre dos adultos libres no debería estar penada por la ley en ningún caso. El problema viene cuando una de esas partes no es libre. No debería ser tan difícil establecer esa distinción por lo que sospecho que existe una falta de voluntad evidente para solucionar el tema. La pregunta es ¿Porqué?

Me saltaron las lagrimas riendome imaginando el triangulo amoroso de los pingüinos. Puro culebrón.
Como siempre un placer pasear por tu blog.

septiembre 10, 2009 9:09 p. m.  
Blogger MK dijo...

En la sección de anuncios de un periódico que creo que todos conocemos se encuentran diariamente todo tipo de ofertas sexuales. Allí desde las maduritas insaciables, hasta las jovencitas inexpertas , pasando por los travestís con trípode y los sementales cubanos abonan religiosamente la tarifa del anuncio , que no es barata precisamente , para vehicular sus servicios.
En la portada del mismo periódico llevan unos días escandalizadísimos y atronando con titulares a toda plana sorprendidos cual beata por la oleada de prostitución en ciertas calles de Barcelona.
Pues sí señores hay putas en Barcelona, y en Vigo , y en Valencia y en Madrid.
Pero vayamos por partes, hay putas y putas. Porque en las cosas del sexo también hay clases y clases. En realidad las que escandalizan son las putas pobres.
Estoy contigo
lo que debería escandalizar es la pobreza.
Y la prostitución es un negocio que genera mucha riqueza.
Y así andan los políticos haciendose la picha un lio con la prostitución , entre si estar por legislarla o prohibirla . De entre todas las reacciones publicadas estos días hay una que habrá que seguir de cerca, la de ICV (Iniciativa per Catalunya-Verds), que pide zonas de tolerancia para la prostitución... siempre y cuando los vecinos estén de acuerdo.
Se van a poner de contentos los vecinos…
Eso ya no es lavarse las manos , eso ya es lavarse los bajos.
Y se quedan tan anchos como se debió de quedar el filósofo que definió la prostitución como de "el oficio más viejo del mundo".
Nada qué alegar a tus razonamientos de lógica aplastante.
Y nada que objetar a la transacción entre dos adultos libres.
En realidad me pregunto qué caray estarán tapando para que vengan ahora con toda esa escandalera.

septiembre 10, 2009 10:06 p. m.  
Blogger RBC dijo...

"El oficio más antiguo del mundo" que busca su reconocimiento para su libre ejercicio asi como su reglamentación necesarias para la protección de las mismas involucradas, para que no sean víctimas de los proxenetas y clientes y ejerzan su actividad en la forma más favorable.

Las razones de su existencia fundamentalmente se basan en lo económico y lo que escandaliza es la pobreza que las empuja a ello; pero es necesario que haya una reglamentación y se cumpla.

Se vive en sociedad y por tanto hay terceros alrededor, como dice Food and Drugs "los vecinos en cuyo barrio se ejerce este antiguo oficio" y ellos también tienen derechos.

Si surgen enamoramientos o alguna posible atracción o el inicio de una historia de amor más allá de los términos comerciales, como aquel ejemplo que describes,pues se tendrá que resolver en el espacio que ellos lo propongan, pero si de repente aparece el policia pidiendo documentación porque así lo amerita (no olvides que se trata de un caso de prostitución que finalmente es una actividad u oficio) hay que cumplir con ciertas reglas necesarias. Y si finalmente esta todo en regla, pues pueden continuar con las miradas y quién sabe qué más...

Bonita imágen la que colgaste.

Un abrazo

septiembre 10, 2009 10:48 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Plas, plas, plas, plas, plas.

Pd. La canción, genial.

septiembre 10, 2009 11:29 p. m.  
Blogger la jardinera dijo...

Ahora tengo sueñecito, mañana madrugo, pero regresaré a este post. Tiene mucha, pero que mucha miga. No me ha dejado indiferente.

Muas,

septiembre 11, 2009 12:18 a. m.  
Blogger panterablanca dijo...

Qué bonita ceremonia has oficiado, Lagarto. Me he emocionao, hombre, ya!! snif, snif :´-(

Desde luego, el problema no es la prostitución, el problema es la pobreza, son las putas pobres.
¿Cómo se puede tolerar que una ciudad moderna tenga la cara sucia? Hay que lavarla, es una cuestión de imagen.
Besos salvajes.

septiembre 11, 2009 12:57 a. m.  
Blogger Novicia Dalila dijo...

Creo sinceramente que hay formas mucho peores de prostituirse que el cambiar sexo por dinero.
Y dentro del tema de las putas concretamente, estoy de acuerdo con Panther, el problema es de pobreza.

Un beso y buen finde, Nosu

septiembre 11, 2009 8:44 a. m.  
Blogger Duschgel dijo...

Creo que lo has dicho todo pero que muy claro. Y estoy de acuerdo contigo. No tengo más que añadir.

septiembre 11, 2009 11:17 a. m.  
Blogger Merce dijo...

Usted lo ha dicho don Lagarto, el problema es la pobreza. Sí una mujer, o un hombre, deciden libremente ganarse su pan ofreciendo sexo a cambio de dinero, no creo que nadie deba objetar nada, se trata de eso... de libertad. El problema es que la mayoría de ellas, las pobres, no son libres...

Me encanta Lautrec.
Besos.

septiembre 11, 2009 11:46 a. m.  
Blogger ana dijo...

A veces ocurre... tenemos una idea ante una determinada realidad social, nos movemos entre teorías más o menos consistentes... pero un día, cuando miras a los ojos de una persona concreta, una persona que vive en esa realidad... se te cae toda la teoría que un día construiste certera. Mirando a esos ojos, a veces no sabes qué pensar, mirando a esos ojos eres consciente del misterio de cada vida, la persona ante sus circunstancias es tan ilimitadamente ilimitada... que no caben juicios, nunca.

Creo que la prostitución, es un tema muy complejo, y que habita en circunstancias lejanas y no tan lejanas... y que quizá exclavos, lo seamos todos, en un aspecto o en otro... a saber... a saber por qué nos movemos... cada día. Talón de Aquiles tenemos todos, dos como mínimo...

septiembre 11, 2009 11:55 a. m.  
Anonymous Gemmayla dijo...

NoS, ningún agente de policía en sus cabales actúa, en la época actual en nuestro país, sacando una pistola para pedir la documentación a una prostituta y a su cliente. Por la sencilla razón de que se trata de una respuesta desproporcionada al incidente que motiva la intervención policial. Distinto es que te plantees si los agentes que intervienen en este incidente aislado son un hatajo de descerebrados, que haberlos haylos. En general y como forma consensuada de intervenir en un incidente con una prostituta y su cliente bajo una farola en una calle desierta, los agentes de policía no intervienen así como lo describes. Piden documentación, sí, pero no sacan la pistola sin más. Algo se te escapa, NoS. en la descripción del hecho. Un antes que justifique esta forma tan fuera de lugar de intervenir por parte de los patrullas. Eso o que los agentes no rigen bien, no demuestran estar en sus cabales.
En cuanto a la prostitución no es en nuestro país un delito. Es sólo una prestación de servicios. Es delito la trata de blancas y los delitos que derivan de la prostitución. Y en general lo que suele indignar a la población son las molestias vecinales que conlleva el ejercicio de la prostitución en ciertas calles de zonas muy limitadas donde esta prestación de servicios tan peculiar debe convivir con el resto de prestaciones comerciales.
Creo que la prostitución debiera regularse y realizarse en locales aptos y que reúnan las condiciones higiénicas que cualquier empleado reivindicamos en nuestro puesto de trabajo.
NoS., ejemplos como el de Holanda son encomiables.
NoS. los "polis macarras" que describes me parece que son yanquies y los implicados no tienen nombres españoles. Has elegido un escenario romántico, pero anacrónico.

Besos.

septiembre 11, 2009 12:15 p. m.  
Blogger Mcartney dijo...

Legalización, ya.
Basta de hipocresía.
Joaquín, sigues siendo de los mejores.

septiembre 11, 2009 12:18 p. m.  
Blogger Inma Luna dijo...

Pues muchas veces le he dado vueltas a este tema y siempre encuentro tantos matices que me cuesta definirme. Por un lado, claro, libertad, respeto, derechos..., firmo por todo eso para las prostitutas como para todos los seres humanos.
Por otro lado, el negocio, lo que hay detrás, la "libertad" para elegir comerciar con el cuerpo, los abusos de la clientela, los de los chulos..., me pone la carne de gallina.
En fin, eso, que no termino de verlo.
Por último, totalmente de acuerdo con las diversas modalidades de "prostitución" que planteas. Esas tambien me dan escalofríos, sobre todo cuando las vivo en carne propia.
Besos

septiembre 11, 2009 1:27 p. m.  
Blogger Margot dijo...

Putas somos todos, llevo años diciéndome, yo misma sin ir más lejos, practico mis (escasas, a veces)habilidades a cambio de un pago. En que se basen esas habilidades no nos diferencia mucho. Si se trata de una puta que elige, claro está... y sí, hay quien lo elige y a mí plim...

Pero me escandaliza que muchas de ellas sean crías, que sean emigrantes asustadas, que anden tiradas, que se aprecien los golpes de sus chulos o de sus clientes... porque la falta de dignidad llega por ahí, no por el hecho de abrirse de piernas a cambio de unos euros.Sí, me escandalizan la pobreza y la hipocresía que su existencia conlleva.
Sólo que el escándalo que me produce no es de los que vende, el otro sí, el sexo va enlazado al morbo... Amén.

Legalización y condiciones laborales ya... no resolverá todos los problemas (no soy tan ingenua) pero apartaría, al menos, los usos mafiosos del tema. Y ya es mucho...

Besos lumis

septiembre 11, 2009 5:49 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro Food&Drugs. Comprendo que los vecinos de un barrio degradado por todo lo que hay alrededor de la prostitución acaben hasta los genitales. Pero entonces lo que molesta al vecindario no es que haya personas que comercian con su sexo, sino que la marginalización de este comercio conlleva todo tipo de tropelías.

Cuando el consumo de alcohol fue prohibido en Estados Unidos en los años veinte, los bares clandestinos se convirtieron en sedes de la mafia. ¿Significa eso que cuando yo me tomo una cervecita leyendo el periódico con mis hijos, voy a ametrallar a un soplón, tipo Al Capone? Todos sabemos que no.

Lo que debería molestarnos no es el comercio sexual, sino la creación de ghettos por la incapacidad de los ayuntamientos de asumir la libertad sexual de las personas.

Salud!

septiembre 12, 2009 12:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tienes razón, Tesa. Es normal que las prostitutas tengan chulos, ya que no tienen ningún derecho social y hasta la policía que debe proteger a los ciudadanos no les dejan ejercer su trabajo. Lo que debería molestarnos no es el comercio sexual, sino la existencia de chulos que aprovechan la ilegalidad de la cosa para oprimir a esas mujeres.


Llop, es espinoso, ya lo creo. A nadie nos gusta ver esas cosas en nuestras ciudades, y a muchos de nosotros hasta no nos gustan las prostitutas. Pero la libertad de los individuos en su sexualidad debe estar por encima de los prejuicios moralistas de algunas feministas y ultrarreligiosos. Claro que no hay voluntad para resolver el tema: la ideología se impone por encima de la propia realidad. Siempre fue así. Me alegro de verte por aquí de nuevo. Salud!

septiembre 12, 2009 12:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mk, no sé en otros periódicos, pero en el que yo leo siempre vienen al menos tres o cuatro páginas bastante explícitas en cuanto a la relación directa dinero=sexo en todas sus variantes. Y se trata del mismo periódico que escandalizó con esa portada y que ha motivado este post: El País.

Escandalizan las putas pobres, como bien dices. Me parece atroz e inmoral que ante esas imágenes la gente piense en sexo en lugar de en pobreza. Es irritante tanta falta de solidaridad social. Ante esos problemas callejeros, deberíamos plantear el debate social en torno a si se necesitan más burdeles, más protección policial para las chicas, más seguridad social e higiene sexual, o, como bien dice ICV, si las ciudades necesitan zonas de tolerancia con estos asuntos. Eso pasa en Amsterdam y no hay problemas de convivencia social.

Besos, MK!

septiembre 12, 2009 12:09 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

RBC, en España hay ahora un debate en torno a todo esto. Nadie quiere que la prostitución se ejerza en medio de las calles céntricas y turísticas de las grandes ciudades, en eso está todo el mundo de acuerdo. Pero los políticos no se ponen de acuerdo. Así que unos plantean su regularización (Amsterdam) y otros un mayor castigo. Dentro de este último grupo están los que quieren castigar a las chicas que lo ejercen (París), los que quieren castigar sólo a los hombres clientes (Estocolmo) y los que castigan a ambos (Roma). Me alegro de que te guste Toulouse Lautrec, tiene una fuerza increíble. Abrazos!



Brisuón, Sabina es único, sí. Todo un homenaje a la dignidad de la virgen del pecado, la novia de la flor de la saliva. Salud!

septiembre 12, 2009 12:10 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

La jardinera, ven cuando quieras, que no se mueve de aquí la cosa :) Besos.



Pantera, claro que lo que nos escandaliza es la pobreza. Las ciudades están llenas de putas que no molestan tanto socialmente. Aunque, por lo visto, sí ideológicamente a cierto feminismo que no acabo de comprender.

septiembre 12, 2009 12:10 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dalila, supongo que cada uno tendrá sus propios fantasmas, y tendrá una escala de horrores propios. Hay chicas inmigrantes que prefieren limpiar escaleras durante largas jornadas por unos cientos de euros, y hay chicas inmigrantes que prefieren acostarse con quien sea durante unas pocas horas por muchos miles de euros. Otras son obligadas a hacerlo, pero eso es esclavitud, no comercio sexo. Un beso!



Duschgel, y yo que pensaba que habría algo de debate. Si es que no hay manera de provocar ;). Un beso!

septiembre 12, 2009 12:10 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Merce, has dado una buena vuelta al asunto. Efectivamente, también hay hombres que se prostituyen en las calles ¿cómo se explica esto desde una perspectiva de violencia machista, como están enfocando muchos ayuntamientos en Europa? Es delirante, desde mi punto de vista. Besos!


Ana, supongo que me encanta analizar teorías. Yo no tengo ningún contacto con ese mundo y no conozco a nadie que viva profesionalmente de eso, salvo algún reportaje que he visto en televisión. Así que todo es una teoría, sí. Pero creo que la ideología que hay detrás de la persecución de estos actos comerciales es también una mera teoría. Eso sí, la suya prescinde de lo que dicen todos los días las asociaciones de mujeres que se dedican a esto: no tiene en cuenta la realidad.

septiembre 12, 2009 12:10 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, efectivamente, ningún policía saca la pistola ante un acto de prostitución. Creí que se entendería la licencia literaria, pero voy a cambiar ahora mismo el texto y sustituir lo de las pistolas por algo absolutamente realista y que define a la policía por antonomasia: la intimidación. La policía está en la calle para intimidar actos delictivos, esa es su función, sí. Y, como son buenos profesionales (y la mayoría de ellos muy buena gente), pueden conseguir intimidar a posibles delincuentes sin necesidad de encañonar a nadie. La imagen era muy americana, sí.

No me estoy metiendo con la policía, Gemmayla, para nada. Ellos hacen cumplir la ley, simplemente. Así que, con esta imagen literaria, me estoy metiendo con los que hacen esas leyes. De hecho la mayoría de los policías que cuidan nuestras calles son los primeros en sacar ese lado humano y proteger a las chicas. Lo he visto en Madrid, en la calle de la Montera, durante muchos años.

El hecho es que si el comercio sexual es delito porque supone un acto de violencia machista, la policía impedirá que se cometan los delitos, en la calle y en los locales (como en Suecia). Y en este relato, ese acto libre de José y María sería delito. Algo así.

Besos!

septiembre 12, 2009 12:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mcarney, eso es lo que es: hipocresía, sí. Me alegro de que te guste el Gran Sabina. Salud!


Inma, claro que tiene multitud de matices. Supongo que el problema que tenemos, cuando teorizamos sobre este tema, es que no podemos encontrar una pauta única de comportamiento. Y si queremos acabar con la esclavitud, los abusos y la trata de blancas (en eso estamos todos de acuerdo, sin duda) entonces tenemos que atacar los factores que hacen posible todos estos delitos, ya reflejados en el Código Penal: la ausencia de regulación en ese trabajo, en mi opinión. Demos algo de dignidad a esas mujeres. Besos!

septiembre 12, 2009 12:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Margot, todos nos prostituimos, sí. Pero nuestros trabajos no tienen la consideración peyorativa que tiene el de estas mujeres, que tienen que ocultarlo a su familia, a sus amistades...y también tenemos la culpa de esta marginalidad todas las personas que alguna vez utilizamos la palabra “puta” como insulto.

Aparte de Valle Inclán en Luces de Bohemia, por medio de su personaje Max Estrella, no he visto a nadie utilizar como insulto “¡asalariado!” :)

Besos!

septiembre 12, 2009 12:11 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

NoSurrender... ¿y donde dice usted que están los personajes de su historia...? ¿Son reales...? ¿De verdad hay prostitutas tan de película "Pretty Woman" como ésa que usted dice, sin las demás circunstancias de después y de detrás...?

Es que si la premisa de la que partimos no es real o creíble, por muy buena que sea, el armazón que construimos basándonos en ella seguro que se cae.

Claro que habría que abolir la pobreza, y la humillación, y el deseo insatisfecho, y la represión indiscriminada... pero en el mundo real en el que vivimos todos es necesario respetar algunas reglas que la prostitución no respeta... y la culpa no es de las prostitutas precisamente. Y a veces, el quitarlas de algunas calles no es lo peor que podría pasarles, incluso.

¿Que yo estoy en contra de la prostitución...? Pues no. Pero precisamente por ser un comercio debe ejercerse en los lugares adecuados... ¿o usted, amigo NoSurrender, compraría pescado en un vertedero maloliente...?

septiembre 12, 2009 2:31 p. m.  
Blogger El Castor dijo...

Brillantes reflexiones, lagarto. A mí no me molesta la prostitución, sí me opongo a que las mujeres que la ejercen puedan ser coaccionadas, ver su libertad limitada. Por tanto creo que nuestra ley es correcta.

Habría que evitar el espacio público (calles, carreteras...). Creo que en Amsterdam hallaron una muy buena solución.

Saludos.

septiembre 13, 2009 12:21 a. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Me refería a la de Esclarecidos, que alguien nos los recuerde de vez en cuando es fantástico, pero si, la de Sabina también lo es.
Salud.

septiembre 13, 2009 9:54 p. m.  
Blogger Shandy dijo...

Barra libre, Lagarto, ¿qué quieres tomar? Yo me fumo un puro y me tomo una copa de godello a tu salud. Lo has explicado muy claro.
Y mira tú, que hasta Doña Esperanza Aguirre lo tiene claro, con respecto a lo de "regular el comercio sexual":
"Siempre he creído que es necesario y que lo demás es una hipocresía"
Leo esto en un articulo de opinión de La Voz de Galicia" de hoy: "Oh, la prostitución existe" (Lois Blanco).
Copio el finaly dejo el enlace para el que quiera leerlo completo:
http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/09/13/0003_7967599.htm

"Ni en el PSOE ni en el PP se aclaran. En ambos partidos conviven dos corrientes: regular la prostitución o promover el abolicionismo. No aclararse es lo más cómodo a sabiendas de que todo seguirá igual. En Madrid, donde hay calles tomadas por prostitutas, chulos o clientes, pasa como en Barcelona. Se pasan la pelota. El Ayuntamiento de Gallardón hace unos meses que lavó su conciencia con una campaña de publicidad: «Porque tú pagas, existe la prostitución». A la vez, la presidenta de la comunidad y rival en el PP del alcalde, Esperanza Aguirre, exigía todavía esta semana regular el comercio sexual: «Siempre he creído que es necesario y que lo demás es una hipocresía».
Es verdad. Son unos hipócritas, incluida Aguirre. Porque lo que preocupa a los alcaldes y a sus señorías no es la esclavitud de otros seres humanos, sino ver a las prostitutas en las esquinas de sus calles en vez de escondidas en burdeles. O en villa Certosa".

septiembre 13, 2009 10:39 p. m.  
Anonymous Gemmayla dijo...

Mucho mejor así, NoS., pero sigues obviando una cosa importantísima y es que en general el papel de la policía es el de una "desconfianza" a priori lógica y norma, desconfianza en cierto modo "paranoica", que no suele ir en sintonía con la postura hipócrita del político - que también está en su lógico papel -. Lo primero que piensa un agente de policía ante la imagen que describes es que José bien pudiese ser el chulo que extorsiona a María y su cometido es identificar y dejar clara esta posible suposición. Si José es un alma cándida que sólo quiere enamorar a María, pues estupendo. Un agente de policía sagaz y profesional pronto se dará cuenta y seguramente con cuatro preguntas no precisará ni siquiera identificar a José, pero si realmente quiere hacer bien su trabajo lo suyo es que identifique a ambos porque la prostitución lamentablemente en nuestro país conlleva delitos muy graves detrás: tráfico de inmigrantes, de drogas, de armas...¿No te parecería más lógico que si una prostituta ejerce su profesión legalmente pueda, llegado el caso, recurrir a la policía en el supuesto caso de que un cliente la veje o maltrate? ¿Que pueda acudir libremente a cualquier comisaría a denunciar sin sentir miedo y terror porque pueda temer ser detenida por otros delitos derivados del ejercicio de una profesión clandestina? Creo que al ciudadano normal, con su conciencia tranquila, no le preocupa en absoluto ni le intimida que un patrulla le pare, le hable y llegado el caso le identifique. Anhelo para todas las prostitutas del mundo la misma tranquilidad de espíritu.

Besotísimos, NoS.

septiembre 14, 2009 8:23 a. m.  
Blogger atikus dijo...

Es que cuando se escandalizan de la prostitución...de las prostitutas pobres claro...también luego se escandalizan de los pobres en si y pasará como en ciertas ciudades donde "limpian" el centro de pobres y prostitutas como hacian los romanos llevando a los leprosos fuera de la ciudad, porque en el centro vivia la gente de bien, no porque fuera ni malo ni bueno.

Otra cosa es el abuso de poder, que siempre es malo, ya sea el que abusa del poder como politico o como chulo de una puta, o como marido...en fin que cada uno dene saber como comportarse, pero ser cínico,,,eso jode!!

saludos

septiembre 14, 2009 1:06 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Bueno, doctor Lagarto, supongo que el problema básico en torno a esta cuestión tan debatida no es otro que el de qué se entiende por un acto libre y qué no. Y supongo también que lo que sustenta los discursos de ciertos sectores feministas que abogan por la prohibición de la prostitución es que ésta, ejercida por una mujer, nunca es un acto libre, aunque la prostituta en cuestión sí crea que al ejercerla está decidiendo libremente. Habría tal vez que preguntarles a estas feministas si consideran que un hombre sí puede tomar la decisión de prostituirse libremente. Como habría también que preguntarles cuáles son las condiciones objetivas necesarias para que una acción humana en general pudiera definirse como una acción libremente elegida.

¿Y por qué digo todo esto? Porque me temo, y sigo suponiendo, que quienes defienden la prohibición de la prostitución entienden que vender sexo a cambio de dinero es un acto que mina la dignidad de la persona en venta y que nadie elegiría libremente a no ser bajo ciertas condiciones de presión, dado que se presupone que nadie elige libremente atentar contra su propia dignidad. Y, dando por sentadas todas las obvias, entre tales condiciones de presión podría hallarse –siempre adoptando el punto de vista de esos sectores feministas a los que aludo- toda una lógica histórica de sometimiento de la mujer al hombre que haría que las mujeres no lucharan como deben por la defensa de su dignidad, lo cual plantearía la necesidad de que alguien –en este caso el Estado a través de sus leyes- les enseñara que vender su cuerpo a cambio de dinero es un acto indigno al que no se plegarían de tener un mejor concepto de sí mismas. Con lo cual nos encontramos, a mi juicio, ante un nuevo caso de injerencia del Estado en la libertad del individuo, que pretende protegería su dignidad incluso en contra de lo que el individuo considere digno o indigno para sí, puesto que al individuo en cuestión en este tema, a saber, la mujer, no se le estima en condiciones de valorar objetivamente –como víctima también en su más íntima conciencia de una herencia histórica machista- qué es y qué no es indigno para ella.

¿Paternalismo? Por supuesto. Pero también actitud reaccionaria, puesto que, aun cuando la intención sea presuntamente la contraria, una vez más se infantiliza a la mujer y se la priva del derecho a ejercer su sexualidad como le dé la real gana, entendiendo que esta real gana también pueda incluir su comercio con ella.

Y a todo ello habría que sumar toda una moral en torno al sexo en general que en el fondo está subyaciendo a este tipo de posturas: está mal comerciar con algo tan íntimo y privado como el sexo y porque está mal debe ser ilegal. En fin… ¿y a quien el sexo no le parezca algo tan íntimo y privado? ¿Por qué no se ilegalizan de paso las películas porno, donde los actores y actrices comercian también con sus sexos?

El resto me parece obvio: la única manera de combatir toda la explotación y los abusos que existen en torno a la prostitución radica en protegerla legalmente, no en prohibirla.

Muy buen post, doctor Lagarto. Mis felicitaciones y un beso!

septiembre 14, 2009 6:29 p. m.  
Blogger Zorro de Segovia dijo...

con los Reyes Católicos sus "leyes" no les permitían ni trabajar ni comerciar, sólo guerrear, pero de irse de putas no decían nada.

durante los Austrias no faltaban a una misa, pero entre misa y misa ... se iban de putas.

con los Borbones, la cosa cambió. Ya podían dedicarse a mercadear y a explotar los lomos de los pobres en jornadas de 20 horas. Fue entonces cuando empezaron a irse de putas a sitios limpios y bonitos.

con Franco, pues qué decir: volvieron las misas ... y las putas claro.

hoy irse de putas está mal visto, pero sólo si la puta es negra o yonki o mora. Si es un pibón rubio que les acompaña a un reservado de una discoteca superguay, hasta salen en la tele con ella.

septiembre 14, 2009 11:16 p. m.  
Blogger Los pasos que no doy dijo...

Ufff... a ver como me explico.

Creo que tienes razón en lo básico, en la libertad de cada individuo para elegir con quien se acuesta, el asunto es que la mayor parte de la prostitución está en manos de las mafias y ahí las putas no están ejerciendo nada de su libertad. Al contrario.

O sea, el asunto es que hay que "regular" este tema, ¿cómo?, estoy absolutamente en contra de que la prostitución quede en manos de los "empresarios del sector", o sea los chulos y mafiosos, pero sí estoy a favor de que las putas puedan ejercer su actividad como autónomas, favorecer esa independencia las daría libertad para elegir, elección que es la base del asunto.

El asunto es... ¿cómo cotizarían? porque, claro, no van a expedir factura, ¿un sistema de módulos, como los taxistas?, podría ser... pero generaría fraude, seguro, no hay más que ver que la media de ingresos que declaran los taxistas es 7.000 euros, cifra absolutamente increíble.

No obstante, me inclino por esta última opción porque, al fin y al cabo, da libertad a la mujer para todo (elegir al cliente no es una elección menor)y que Hacienda luche contra el fraude fiscal, que es su obligación.

Todo lo demás, a favor o en contra de la prostitución, me parecen moralinas.

Un besito, dr. Lagarto

septiembre 15, 2009 8:59 p. m.  
Anonymous Diciembre dijo...

Es un tema muy complejo. Soy de la opinión de que una forma de evitar parte de los problemas que genera éste tipo de prostitución consiste fundamentalmente en regularla de modo que se prohíba en la calle y se lleve exclusivamente a locales cerrados. Creo que mitigaría la grave problemática social que genera la marginalidad de éste tipo de prostitución tan ligada a las drogas, alcohol, robos, violencia, suciedad, etc.
Regulación que no sólo beneficiaría al ciudadano que tiene que soportar dicha marginalidad a la puerta de su casa, sino también a las propias chicas las cuales verían recuperada su propia dignidad al desligarse del ambiente sumamente aberrante que intuyo deben soportar por el tipo de clientela que genera la propia idiosincrasia de la situación.
De cualquier modo, creo que sería imposible que todas quisieran acceder a ése proceso de integración y normalización de la prostitución. Supongo que muchas de éstas personas no se mostrarían dispuestas a renunciar al máximo beneficio económico, al tener que pagar los correspondientes impuestos, gastos, etc. Claro que esto también ocurre con otras profesiones...
Por lo tanto, la única solución viable, en mi humilde opinión, una vez ofrecida la alternativa de trabajar en locales cerrados y regulados (como cualquier otro negocio), sería la prohibición absoluta de la prostitución en la calle, haciendo cumplir ésta prohibición de un modo efectivo.

En cuanto al relato, te ha quedado realmente precioso, excepto (en mi humilde opinión) tu mención a la policía. Como eres, chiquillo, siempre haciéndolos bailar con la más fea. Te aseguro que no fueron ellos los que mataron a Manolete, einn? :P Bueno, ya se que luego lo has aclarado.

Besos!

septiembre 16, 2009 1:17 a. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Apreciado lagarto, una muy buena amiga me ha recomendado tu blog. Felicidades por él, yo también tengo a una lagartija en el mío.

Con la prostitución pasa lo mismo que sucede con las demás cosas, depende de si uno es puta, cliente o un simple comentarista.

De putas las hay de muchas clases, como todo en la vida, y de clientes también. Yo acostumbro a ser educado, cariñoso y parlanchín y a mi novia la trato igual, como si fuera la Madame del burdel, y a ella, que no es puta, le gusta.

De comentaristas y opinadores hay un montón, tantos y tan cargados de buenas intenciones que el infierno está casi del todo empedrado gracias a ellos. Así que yo no voy a decir nada sobre putas que signifique una opinión.

Muchos saludos y gracias por dejarme estar un ratito en tu casa.

septiembre 16, 2009 12:48 p. m.  
Blogger Claudia dijo...

Dr. Lagarto estoy de acurdo contigo en que la libertad de todos pasa primero por la libertad sexual y la comercial, eso es básico para pensar en la igualdad entre el hombre y la mujer.
El problema de todo, lo tiene el capitalismo y la ausencia de conciencia social que se tiene hoy en día. Cuando los romanos iban al lupanar, parece que las señoritas cobraban su dinero, pagaban su alquiler y se iban a la calle a comprar o hacer lo que se quisiese... Poco a poco, cuando la Iglesia se dedicó a meterse entre las sábanas de cada vecino todo fue a peor, porque bueno, una mujer es pecado mortal y el sexo pues mas de lo mismo. A día de hoy sólo existe una única religión la del dinero, no para comerciar (actividad que debe ser la 2ª mas antigua del mundo) sino para ser mas que nadie y gobernar a los demás.
Si las prostitutas, o la mayoría de ellas fuese capaz de ser libre en su oficio, es decir tener su casa, su carnet de la Seguridad Social, su pensión y todo lo demás, pues me parecería tan ricamente, pero no, lo peor de todo esto es que no es así, las mujeres son traidas engañadas, con deudas de muerte, amenazadas y esclavizadas, esa es la verdadera tristeza. Por supuesto que es un problema de clases, es lo que mueve el mundo triste en el que intentamos convivir.

UN BESAZO

septiembre 16, 2009 8:54 p. m.  
Blogger libertad dijo...

Es posible que esa sea la forma de darles "la dignidad" que se merecen. Pero a mi también me resulta complejo definirme en todos los casos que planteas. No se pueden analizar sin ver cada casuística particular.
Me gustó la naturalidad de la película de Fernando León.
Algo hay que hacer, eso desdeluego.

septiembre 17, 2009 12:57 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Carrascus, la verdad es que no veo el “prettywomanismo” por ninguna parte de esta historia. Yo más bien veo un tipo con ganas de estar un rato con una prostituta cuyo cuerpo le atrae y una prostituta que ve un cliente que le parece limpio y solvente. Sí, creo que esta historia puede darse en cualquier puticlub del mundo varias veces al día. Lo que sí está literariamente forzado es que ocurra en la calle, donde tanto clientes como proveedoras suelen vivir de manera más miserable.

Estoy de acuerdo contigo en que este comercio, como cualquier otro comercio legal, debería hacerse en locales preparados para ello. Pero para eso habría que regularizarlo y admitir socialmente que se trata de un comercio como otro cualquiera, y creo que hay una parte de la sociedad que no puede entenderlo así.

Un saludo!

septiembre 17, 2009 5:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Castor, entonces estamos de acuerdo en que el problema no es la prostitución, sino todo lo que produce la marginación social de este comercio tan humano cuando no se quiere admitir su existencia. Salud!


Ah, Brisuón, qué gran canción. Me encantaba ese grupo, y el título de este post pretendía ser un homenaje a ellos, sí. “El dolor de cabeza que me protege cada noche, que me nubla la vista y me quita las ganas de beber, de beber fantasías y recuerdos excitantes, y nada más excitante que trabajar en tus caricias. Por amor al comercio voy a cruzar ese puente, por amor al comercio voy a cuidar ese dolor”. Salud!

septiembre 17, 2009 5:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Shandy, yo me pido un Chester y una cerveza :) Hay mucha gente, a la izquierda y a la derecha, que piensa que la regulación de este comercio resolvería muchos problemas. Lo que me parece muy curioso es que coincidan en la represión los elementos más reaccionarios y religiosos de la sociedad con los movimientos feministas más radicales.

Creo que lo que hace coincidir a estos dos grupos es, precisamente, su exceso de ideología, hasta el punto de poner a ésta por encima de todo, negando la realidad si es necesario.

septiembre 17, 2009 5:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, supongo que el policía se limita a asegurar la convivencia de los ciudadanos persiguiendo los delitos. Dan, por tanto, “confianza” a la gente de bien y sólo los delincuentes deben temerles. Por eso no me meto con los policías (aunque los utilice en esta imagen), sino con la Ley.

En algunos estados de los Estados Unidos, un hombre que ofrece dinero a una mujer a cambio de sexo es directamente esposado, encarcelado y se le abre ficha y foto policial (todos recordamos el caso de Hugh Grant). Y no es culpa de la policía, sino del puritanismo cínico de una sociedad que se escandaliza ante el sexo oral mientras asesina personas en la silla eléctrica.

Este post lo escribí pensando en el horror que me produce que se esté debatiendo hoy en día en los medios y en los ámbitos políticos de España sí José es un delincuente por querer tener sexo con María y si María es una delincuente por pedir dinero a cambio de acostarse con José. El tema que me preocupa es que se quiera considerar la libertad sexual como delito, no que se persiga el tráfico de blancas y otros aspectos que ya están perfectamente regulados en nuestras leyes.

Besos!

septiembre 17, 2009 5:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Atikus, tocas un tema muy interesante. La realidad de lo que pasa todos los días en nuestras ciudades con otros pobres demuestra que no es el sexo lo que molesta a la vista, sino la marginalidad. ¿Se montaría este pollo nacional e ideológico si quien buscara sexo en las calles de Barcelona fuese un grupo de niñas pijas? Todos sabemos que no. Salud!


Claro, Zorro. Putas ha habido siempre. Catón el Viejo lo dejó por escrito: “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres”. Roma necesitaba tanto a sus putas como a sus senadores. Y siempre ha pasado lo mismo, claro que sí.

septiembre 17, 2009 5:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, usted, como es habitual, lo expresa mucho mejor que yo. El debate ideológico que atenaza al feminismo socialista en España estos días es la definición de qué es un acto libre y qué no lo es. Y resulta terriblemente peligroso que alguien, en nombre de una ideología discutible, intente adaptar la condición humana a sus planteamientos, definiendo incluso lo que puede ser o no ser libre para otros seres humanos. Usted lo ha explicado muy bien, y poco tengo que añadir. Así que permítame irme un poco por las ramas, doctora.

Decía Marina en su Ética para náufragos que un esclavo no puede ser libre de seguir siendo esclavo, y creo que va por aquí el planteamiento de estos grupos feministas, que estableces un paralelismo entre esa condición de “esclavo” para la mujer y la cultura patriarcal de las sociedades que vivimos. Usted lo resuelve estupendamente, al poner de manifiesto un hecho tal real y tan tangible en cualquier parte del mundo que no admite más discusión al respecto: también existen prostitutos masculinos.

El Estado siempre ha generado históricamente una necesidad de control de los individuos que lo forman. No hay que ser anarquista para ver esta evidencia, basta con haber leído algún bestseller tipo 1984 o haber visto películas de tanto tirón comercial como Gattaca. Y la ingerencia de los Estados en las relaciones sociales de los individuos es comprensible y Hume le dio incluso el monopolio de la violencia, lo cual tiene bastante sentido, al menos desde nuestros paradigmas culturales y antropológicos. Pero lo que es inadmisible es que el Estado quiera meterse en mi cama y valorar si es bueno o no es bueno lo que hago yo en mi cama con mi sexualidad. Las ideologías que sustentan esa “imposibilidad de ser libres” ante actos de prostitución ofrecen el mismo paternalismo violento y controlador que ofrecen las leyes puritanas de algunos estados norteamericanos que prohíben el sexo oral, como Georgia.

Besos, doctora Antígona!

septiembre 17, 2009 5:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Entonces, Los Pasos, el enemigo de la libertad sexual es la mafia y no el libre mercado regulado. A mí también me gusta la solución de Ámsterdam, la que ofrece completas garantías a quien ejerce la profesión. Besos!


Diciembre, parece que todos estamos a favor de la regulación, en cambio muchos medios de comunicación y políticos intentan lo contrario. Es algo que me ha extrañado, esperaba más polémica con este post. En cuanto al fraude fiscal, claro que lo habría, pero no creo que más que en el sector de los fontaneros o de los abogados. Sabes que no tengo nada contra la policía, que sólo es un recurso de acción para contar una historia ;) Es más, como le decía a Gemmayla, he trabajado muchos años en el centro de Madrid, junto a la calle Montera y he tenido ocasión muchísimas veces de ver como ayudaban a las mujeres. Besos!

septiembre 17, 2009 5:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tienes entonces una amiga con buen gusto, Peletero ;) Nosotros los saurios damos mucho juego, sí. Somos buena gente :) Claro que hay de todo en todas partes. Quizás soy demasiado osado al plantear un tema que me resulta tan ajeno y que no he vivido nunca de cerca. Pero me preocupan ideas como la dignidad, la libertad o la empatía. Como decían los filósofos, humani nihil a me alienum puto (nada humano me es ajeno). Gracias por pasarte por aquí, un placer!


Claudia, efectivamente se trata de igualar al hombre y a la mujer. Como decía la doctora Antígona un poco más arriba, hay una actitud paternalista en esas teorías que proponen la imposibilidad de la mujer para decidir libremente una sexualidad tan comercial ¡como si los matrimonios bendecidos durante tantos y tantos siglos de oscurantismo católico no fueran motivados por asuntos comerciales! Besos!

septiembre 17, 2009 5:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Libertad, tienes razón en que todo es tan complejo (y personal, añadiría yo) que no podemos tomar un enfoque tan generalista. Por eso creo que corresponde a cada individuo decidir por sí mismo y que la sociedad sólo tiene que garantizar la libertad de la elección.

Y la libertad (qué nick más bonito has escogido, eh), para que sea verdadera libertad, requiere de educación y de seguridad económica previas. No existe libertad cuando el cuerpo no cubre necesidades primarias, no existe libertad cuando la mente no conoce alternativas.

Me alegro de que te guste la película!

septiembre 17, 2009 5:35 p. m.  
Blogger Arcángel Mirón dijo...

Antes de comentar: "Princesas" es un peliculón. Fui a verla hace años, cero expectativas, y me encantó, y me dolió mucho.

Te cuento una cosa: trabajo como redactora para una web que promociona prostitutas. ¿Cuál es mi trabajo? Armar textos tentadores para acompañar las fotos. Muchas veces me divierto haciéndolo, a veces se torna rutinario, pero nunca pensé ni, creo, pensaría que estoy contribuyendo a la creación de algo malo o perjudicial. Mientras las mujeres que necesitan de mis textos sean adultas y conscientes, ¿qué tiene de malo su elección?

Sólo una vez se me encogió el alma: en el anuncio con los datos, la chica había escrito: "por favor, publiquen pronto el anuncio. Necesito trabajar".
Te juro que me esmeré como si se tratara de competir por el Nobel de literatura.

septiembre 17, 2009 8:44 p. m.  
Blogger Raquel dijo...

Visto así suena de lo más razonable. Me ha encabtado eso de "el matrimonio es la gran prostitución". De este tema nada sé, me parece un tema delicado por las mafias y por todo lo demás, pero me ha encantado la forma en que lo has mostrado.
Un saludo.

septiembre 17, 2009 9:19 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Arcángel, me ha encantado lo que me has contado sobre tu trabajo. Me parece una historia muy interesante. Eres un personaje de un corto que está apareciendo ya en mi cabeza ;)


Raquel, realmente pienso que la sociedad es muy hipócrita con ciertas miserias humanas, sí. Decía P.B. Shelley, uno de mis poetas favoritos, que el matrimonio, junto con la Iglesia y los ejércitos, es el mal en sí mismo. Saludos!

septiembre 17, 2009 9:48 p. m.  
Blogger Gilda dijo...

¡Bieeeeen!

:)

septiembre 18, 2009 5:20 p. m.  
Blogger Cliente X dijo...

Respondiendo a tu pregunta, la policía es la autoridad y puede hacer lo que le dé la gana porque para eso dispone del monopolio del uso de la fuerza. De hecho la cuestión es, ¿quiénes coños se creen que son José y María para realizar una transacción comercial sin cumplir sus obligaciones fiscales pagando los tributos correspondientes? La policía no viene a impedirles nada, sino a recibir su "parte". Alguien tendrá que trabajar por ellos, ¿no? ¿O si no de qué van a vivir?

febrero 01, 2014 12:04 p. m.  

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