domingo, noviembre 01, 2009

Cecilia, Cifra y Glaucón


En La rosa púrpura de El Cairo (Woody Allen), Cecilia es camarera en una cafetería de New Jersey. Odia su trabajo, pero lo necesita para mantener a su marido, quien le pega, engaña y humilla continuamente. La única vía de escape que tiene su vida es el cine. Todas las semanas acude a la sala y encuentra así dos horas de evasión y paz que le hacen sentir bien.

Cecilia se ha quedado prendada de una película de aventuras en la que personajes encantadores y multimillonarios que exploran los secretos de El Cairo mientras beben champán francés en eternas fiestas sofisticadas. Cuando Cecilia, tan necesitada de huir de su propia realidad, está en la sala viendo por cuarta vez consecutiva la película, el actor protagonista de la cinta rompe el diálogo de la escena y se queda mirando al patio de butacas desde la pantalla. Decide salir de la película y vivir un romance con Cecilia en el mundo real. Este hecho extraordinario provoca el caos en la industria del cine y hace que el actor que dio vida al huido protagonista acuda a New Jersey, donde conoce a Cecilia y trata de manipularla expresándole también su amor (falso) por ella con el fin de que abandone al personaje huido.

Ante las dos proposiciones, Cecilia debe decidir con quien de los dos se queda: con el de ficción o con el real. Cecilia opta por la realidad porque ella es real: no tiene opción.

Pero ¿por qué no hay opción? ¿Por qué esa sobrevaloración de lo que llamamos realidad? ¿Acaso no son reales las emociones que Cecilia siente cuando está en el cine? ¿No es la ficción, la ilusión, la fantasía, lo que sabemos que no es real, tan parte de la vida tangible de Cecilia como las hostias que le pega su marido? ¿Qué es más importante, lector, sentir la vida o tener la prueba de que vivimos?

Decía Friedrich Nietszche, “Si un artesano estuviese seguro de que sueña cada noche, durante doce horas completas, que es rey, creo que sería tan dichoso como un rey que soñase todas las noches durante doce horas que es artesano”.





La película Matrix plantea, de alguna manera, la misma idea. En un mundo futurista en el que las máquinas han sumido a los hombres en una realidad virtual perfecta que les impide conocer la dolorosa realidad que sus cuerpos viven, un pequeño grupo de rebeldes se enfrenta a esta máquinas.

En una secuencia determinada, el rebelde Cifra está a punto de traicionar a sus compañeros a cambio de tener una buena vida ilusoria, con la condición de que elimine de su conciencia y de sus recuerdos el propio acto de la traición.

SMITH: ¿Tenemos un acuerdo, señor Reagan?

CIFRA: ¿Sabe? Sé que este bistec no existe. Sé que cuando me lo meto en la boca es Matrix quien le está diciendo a mi cerebro: es jugoso y delicioso... Después de nueve años, ¿Sabe de qué me he dado cuenta? De que la ignorancia es la felicidad.

SMITH: Entonces tenemos un trato.

CIFRA: No quiero acordarme de nada de esto ¡De nada! ¿Entendido? Y quiero ser rico. Alguien importante, un actor o algo así.

SMITH: Será cualquier cosa que usted quiera, señor Reagan.

CIFRA: Está bien. Devuelva mi cuerpo a la central eléctrica, reinsérteme en Matrix y haré lo que me pida.


Smith opta por la ilusión frente a lo real. Si no hay recuerdo ni conciencia de esa traición, Smith vivirá sin remordimientos. Su bondad y su riqueza serán reales para él. Lo único que nos hace humanos es la autoconciencia. No hay libertad, no hay deseo, no hay amor, no hay actos buenos ni malos sin autoconciencia. Y Cifra lo sabe, y por eso negocia con Smith una nueva conciencia con el recuerdo de la traición completamente borrado.

Entonces, si va a ser feliz con todos sus sentidos y su conciencia ¿por qué esa sobrevaloración de la realidad de Matrix? ¿Acaso no es real la sensación que el bistec deja en la boca de Cifra? Si no podemos adivinar el mundo más que a través de nuestros sentidos y nuestra conciencia, ¿por qué el sueño de la realidad que despierta en el morir tiene más valor que lo que le dirán los sentidos y la conciencia a Cifra hasta ese mismo morir? ¿qué tenemos, además de nuestros sentidos y nuestra conciencia?

Decía Fernando Pessoa, “Siempre pensé cuán absurdo era que, allí donde la realidad sustancial es una serie de sensaciones, hubiera cosas tan complicadamente simples como comercios, industrias, relaciones sociales y familiares, tan desoladoramente incomprensibles ante la actitud interior del alma en relación con la idea de verdad”.





Quizas todos buscamos, con más o menos disimulos, la ignorancia y la evasión que simboliza nuestra felicidad. Y es que, a veces, la Caverna puede ser un lugar tan acogedor...


Un libro para Cecilia y Cifra: La República, Platón

Una película para Cecilia y Cifra: Un tranvía llamado deseo, de Elia Kazan

Una canción para Cecilia y Cifra: Even better than the real thing, de U2

44 Comments:

Blogger Madame Vaudeville dijo...

- ¿Qué es más importante, lector, sentir la vida o tener la prueba de que vivimos?

- Siempre sentir la vida, ésa es la mejor prueba de que vivimos.

*

- Y, ¿qué tenemos, además de nuestros sentidos y nuestra conciencia?

- Sin-sentidos, inconsciencia, verdad (mentiras) y un alma a veces desalmada.

Amo "La rosa púrpura de El Cairo".

Abrazos grandes, lagartillo.

noviembre 01, 2009 2:28 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Bueno, doctor Lagarto, es que resulta que los seres humanos tenemos la funesta manía de, pese a toda nuestra voluntad de evasión y alienación, preferir la realidad a la ficción. ¿Y por qué? Pues por muchas razones, entre las cuales no me parece la menos importante el hecho de que la ficción siempre es un engendro creado por otros seres humanos -o, en el mejor de los casos, por uno mismo- y por tanto, un engendro limitado, imperfecto, como nosotros mismos, incapaz entonces de igualar o de reproducir una realidad que siempre nos desborda. Una realidad terrible en ocasiones, sí, pero también misteriosa, densa, llena de recovecos e imprevistos que son los que dan auténtica emoción a la vida. Si pudiéramos conocer de un cabo a otro qué es lo real, entonces podríamos recrearlo a voluntad. Pero resulta que no podemos. Y por ello nuestras recreaciones de lo real estarán siempre llenas de insuficiencias y, tras entretenernos un buen rato con tales recreaciones ficticias, siempre llegará un punto en que echaremos de menos ese misterio inabarcable de lo real.

Vivir en un mundo de ficción sería como vivir encerrados dentro de nosotros mismos, en un universo pura, pobremente humano. Y eso, me temo, resultaría demasiado aburrido.

Cecilia prefiere al actor real porque percibe la insuficiencia del personaje ficticio. Su problema es el que todos tendríamos en su situación: que la ficción no le basta, puesto que es un vulgar remedo de algo infinitamente más rico, aunque también más cruel. Y claro que son reales las emociones que siente en el cine. Pero tampoco le bastan, entre otras cosas porque, ¿qué son dos horas a lo largo de todo un día? Y ¿pueden compararse esas emociones que tiene como mera espectadora pasiva frente a una pantalla con las que tendría de ser actriz de su propia vida? Ambos planos de emociones son “vividas”, eso es cierto. Pero no puede negarme que su vivencia, su experiencia, el modo en que son “vividas”, es radicalmente distinto en uno y otro caso.

En cuanto a Cifra, bueno, a mí me parece que se equivoca. Acierta, como usted muy bien dice, al solicitar una nueva conciencia y el olvido que ésta conlleva, dado que sólo podrá volver a disfrutar de los bistecs de Matrix si deja de saber que no son reales, si se vuelve ciego a su naturaleza ficticia. Pero es que resulta que Matrix, como recreación del mundo real, tampoco es perfecta. Y él ya percibió esa imperfección y por eso decidió ser liberado nueve años atrás. Se equivoca porque se niega a ver que la percepción de la mentira de Matrix, tras un tiempo, volverá a hacer mella en él y volverá a querer ser liberado. Su reinserción en Matrix le librará de sus recuerdos, es verdad. Pero no le librará de él mismo ni de su sensibilidad ni tampoco hará a Matrix más perfecta de lo que ya era.

La frase que ha citado de Nietzsche me parece tremendamente lúcida y verdadera. Sólo que ese sueño constante de doce horas al día no es posible. E incluso si lo fuera, llegaría un punto en que el artesano desearía ser rey no doce, sino catorce, o dieciséis horas al día. Ésta es también nuestra condición. Como es condición nuestra el tener un concepto de lo que es una vida digna que está mucho más allá de la vivencia de sensaciones placenteras. Sólo eso explica que, ante determinadas circunstancias, históricas o individuales, la felicidad pueda ser puesta por debajo de otros valores, como por ejemplo la libertad. O que el cumplimiento de esos otros valores pueda ser considerado como requisito indispensable para la felicidad.

Y no me enrollo más que blogger me censura :P

Un beso, doctor Lagarto!

noviembre 01, 2009 3:15 p. m.  
Blogger Vivian dijo...

Esta vez no he podido más que sorprenderme tras leer esta entrada, y mi sorpresa reside en el libro que escogiste y al que hiciste referencia en tus reflexiones, y es porque, la primera vez que comenté que para mi “Matrix” es una “versión libre” de “El Mito de la Caverna” de Platón más de uno me miró con cara de “qué está diciendo esta insensata” jeje… Después he ido encontrando personas con una visión acorde a la mía, y hoy aquí descubro que también la tuya va en el mismo sentido. Es curioso la alegría que nos provoca, a veces, encontrar personas en las que coincidimos en pensamientos o sentimientos…
Respecto a la “realidad”, como ya comenté en otra ocasión, creo que existe para cada uno en la manera en la que la entendemos. Respecto a la elevada valoración que de ella se hace en “Matrix”, creo que no es tanto una sobrevaloración de la realidad como el valorar la capacidad de decidir y elegir que realidad queremos vivir, ficticia o real; de que cada ser humano opte por su propio camino a la hora de vivir su vida en la realidad que decida.
La película de Allen no la vi, pero es que tengo una relación de poca “simpatía” con este director, no suelo ver en sus películas nada de todo eso que el resto de personas ve y que les hace sentir verdadera pasión por su filmografía, será que respecto a Allen vivo en mi “Matrix” particular, pero yo, soy feliz así, jeje ;)

Saludos

noviembre 01, 2009 5:56 p. m.  
Anonymous k dijo...

Yo... no es por nada, lagarto, pero con ese comentario de Antígona (aquí va una reverencia) los demás deberíamos callar para siempre. En fin. Decía...

Yo estaba escuchando una canción mientras leía lo que has escrito, y un par de frases de esa canción las vi de otra manera a la luz de Nietszche: to be with you it's like find myself in the best of dreams; please, don't wake me, no, don't shake me, I want to be with you, when being with you is the same, the same as being you.

Estas frases las dedicaría a Tony Soprano, ahora, por ejemplo, que me hace sentir eso exactamente, no sé cómo, no me importa cómo. No me importa por qué.

La realidad es lo que somos. La ficción es lo que queremos ser, lo que no podemos ser y también lo que no queremos ser. O sea, todo lo demás, a veces.

Con respecto a la conciencia de la realidad, y la preferencia de la realidad sobre la invención, me remito a Antígona a falta de algo interesante que decir. Demasiado para mí.

(¿Y qué hay de Glauco?)

noviembre 01, 2009 6:33 p. m.  
Blogger atikus dijo...

Decía la Monroe que le gustaba mucho mas somar con ser artista que serlo...yo modestisimamente cuando tenía un grupo solía pasarmelo mejor cuando pensaba como me lo pasaría que cuando tocaba...bueno aveces me lo pasaba teta, o cuando he pensado en fiestas normalmente siempre me ha molado mas comom sería...asi que el subconsciente gana...quizas con las drogas...si el cuerpo aguantara ;)...

sin duda en este mundo al menos es preferible el mundo virtual, de los sueños, las drogas, el cine, los deseos, o lo que cada uno se monte ;)


salud!

noviembre 01, 2009 8:37 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

Todos somos felices viendo una película o leyendo un libro que ha logrado despertar nuestras nobles pasiones, que parece comprender las particularidades de nuestra alma o que simplemente consigue sacarnos de la rutina diaria. Es de hecho la razón de ser de las artes narrativas.
Otra cosa distinta es como se produce esta relación amorosa entre espectador y obra (como muestra woody Allen en su film).
Supongo que el ser una experiencia tan íntima hace que por mucho que las tiendas de venta de libros y dvd's traten constantemente de proponerte títulos y más títulos que consideran que te van a gustar, no hagan en realidad sino dar palos de ciego.
Nos ahorraría mucho tiempo el que alguien pudiera asesorar sobre gustos, pero de momento, como dice el refran, no hay nada escrito.
:-)
Centrándome en el tema, para mí, una dosis moderada de buena ficción resulta irrenunciable, y ayuda a que la realidad, que a palo seco es muy cabestra, sea más humana.
Saludos

noviembre 01, 2009 9:16 p. m.  
Blogger JOAKO dijo...

"Mal Polonia recibe a un extranjero..."

noviembre 02, 2009 9:17 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Haki ke es hanonimo y kon faltas de hortografia para disfrazarme.

Hel sabado, mas o menos ha la una, estaremos en el rowland. Seremos bastantes, dudo ke alla mas de una kuadriya de escritores locos de cuentos.

Si hestas en madriz y te hapetece, pasate y pregunta. Nos konozes a kasi todos.

La puta realidad de la krisis se hira a la mierda hentre risas.

Perdon por la hintromision, Lizardo.

noviembre 02, 2009 2:34 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Apreciado lagarto, el nuestro es el tiempo del nihilismo, del relativismo y del triunfo de la opinión, tu blog, como todos, el mío también, es una buena muestra de ello.

Frente al dogma y en defensa de la libertad se ha terminado ninguneando la verdad. Ya nos encontramos en la fase mediocre de dudar de la realidad, pronto consideraremos la muerte como un asunto opinable.

Tus comentaristas incluso dudan de su propia vida confundiendo prueba y sensación.

Los dilemas y las paradojas que nos causan la percepción de nuestros sentidos ya forman parte de un pasado filosófico totalmente superado. La exigencia y el esfuerzo de conocimiento no son populares, no lo han sido nunca y menos ahora, la excelencia no es democrática. La gente odia la realidad porque a ella no le importamos nosotros nunca, siempre nos coloca, sin pedirnos permiso, donde nos merecemos. Se confunde filosofía con ética, ideología y literatura, y así no se va a ninguna parte excepto para hacer películas bien realizadas, entretenidas y que llenen, gracias a sus innumerables sofismas, las salas de los cines.

Saludos.

El dilema de Matrix es falso porque olvida el azar y al olvidarlo tú también te obligas a preguntarte: “¿qué tenemos, además de nuestros sentidos y nuestra conciencia?” La respuesta es sencilla.

noviembre 02, 2009 5:21 p. m.  
Blogger Shandy dijo...

¿Sentir la vida o tener la prueba de que vivimos? Creo que las dos cosas son importantes, Lagarto. Al menos mientras tengamos autoconciencia o capacidad para pensarnos,percibirnos y sentirnos. No sé si es posible la anulación total de sentirnos o percibirnos de alguna manera, sea en un mundo “real” o incluso en el “virtual”, tal como se plantea en “Matrix”. Me pregunto, si se anula la conciencia anterior, ¿no se irá creando posiblemente otra “autoconciencia” en ese otro mundo que llevaría en algún momento a un reconocimiento de un “Yo” frente a los otros? Y es que de no ser así, de qué serviría la existencia, de un “estar” pero no “ser”, no percibirnos como tales, no reconocernos. ¿Por qué Cifra volvió a la “realidad” y nueve años después quiere volver a ese otro mundo? ¿Quién le asegura que no va a volver a cambiar de opinión? Si lo hizo una vez es que ha tenido conciencia de “algo” y que no todo era tan ideal. ¿Le faltaría O Cravo del que habla Rosalía?... Tal vez lo que nos condena y nos libera es lo mismo:
“No es una insensatez ensimismarnos/ para domesticar nuestros temores,/ y en la contemplación,fortalecidos/ salirnos de nosotros mansamente./[…] Pero por más que busque el pensamiento darnos consolación con espejismos,/ el pensamiento es quien nos desconsuela./ Si la rosa pensara, lloraría/ la suerte de saber que es una rosa:” (C.Marzal)
Pero si la “Rosa” no se piensa y se percibe como tal -terciopelo y espinas- ¿de que le sirve “estar” y sólo mostrarse como tal? ¿Es eso la felicidad, la ignorancia absoluta de lo que somos? … Creo no hay nada que nos libre de este peso: “Saber que somos los inconsolables”. Por eso es necesario inyectarse una buena dosis de emociones que la literatura y el arte en general nos proporciona. Son vivencias emocionales tan reales, profundas e intensas como esa otra “realidad” a la que nos vemos abocados y que a veces se muestra áspera y esquiva. El arte nos alivia de la vida (aunque no de vivir), Pessoa dixit. Y con respecto al portugués el hablaba de dos casas: “La casa de los sueños”, donde vivía y escribía, y “La casa de la vida”, la oficina donde trabajaba. Creo que ambas nos son necesarias porque una nos alimenta y la otra nos da de comer.
Aunque no comenté, leí tus entradas anteriores. Con respecto al concepto de “libertad”, entiendo que es un estado de ánimo y que se puede experimentar viendo un amanecer, pisando la tierra, bajando una cuesta en bicicleta, leyendo un poema, haciendo el amor o luchando por ser lo más "libre" posible en un espacio, país o sociedad que te rodea... Pero volvemos al pensamiento, a la autoconciencia de lo limitados que somos… Tú mismo lo dijiste: “ Me temo que en esta vida no existe sala de estar”
Bicos moitos :)

noviembre 02, 2009 7:35 p. m.  
Blogger Mcartney dijo...

Buf...
Me has tocado el Sol mayor, pero no se cómo explicarlo.

noviembre 02, 2009 8:49 p. m.  
Blogger Duschgel dijo...

Bueno, creo que hay cierta tendencia a mezclar realidad con tangibilidad. Como si lo intangible no pudiera ser real, al menos en la cabeza de uno. Está claro que se precisa la conciencia para poder discernir y procesar todo lo que nos rodea.

Yo me quedo con las dos, realidad y fantasía, totalmente complementarias. La existencia de una depende de la otra, y gracias a ello podemos saltar de un mundo a otro. Porque, por alguna extraña razón, a menudo resulta más fácil mantener cierto equilibrio si podemos ir de realidad a fantasía y viceversa.

Un beso

noviembre 03, 2009 12:57 p. m.  
Blogger OPIÜM dijo...

No hay casualidades....
hoy me disponia a buscar informacion sobre la rosa purpura del cairo...cuando me paso por tu blog despues de mucho tiempo y encuentro este piost.
Gracias!!!
tengo q ver la peli!

noviembre 03, 2009 1:44 p. m.  
Blogger Arturo dijo...

Hola, Lagarto. Es un placer volver por aquí y asistir al debate. Estoy de acuerdo con Antígona. La fantasía cabe en la realidad, pero la realidad no cabe en ningún sitio, por eso sólo ella permite la mejor de las libertades.

Abrazos

noviembre 03, 2009 5:02 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Madame, pero no siempre nuestros sentidos nos muestran la verdad, nos engañan mucho. A veces somos conscientes de esos engaños y la razón nos enseña lo que es un espejismo. Pero, ¿qué ocurre si la razón también es engañada?

Estamos solos con nosotros mismos. No hay asideros, sólo miradas.

Me encanta esa película “menor” de Woody Allen. La verdad es que creo que es una de las mejores. Me alegro de que te guste.

Besos!

noviembre 03, 2009 9:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, se explica usted muy bien (qué envidia). Estoy con usted en que la realidad vencería a la ficción entre la mayoría de los seres humanos. Sólo en la mayoría.

He traído aquí dos ejemplos cinematográficos que dudan: uno (Cecilia) opta por la realidad, y el otro (Cifra) opta por la ficción. Pero este último se guarda un as en la manga: el cambio de la conciencia. Luego, al final, en los dos casos la conciencia vence al sueño.

Yo, para liar la cosa, he traído las doce horas de sueño que ponía Nietszche en su ejemplo para poner de manifiesto la propia existencia “real” de la ficción como parte de lo que podemos “sentir” y a Pessoa para poner de manifiesto lo lejos que puede quedar la idea de verdad respecto de la “realidad” tangible.

Su defensa de la realidad me ha parecido muy lúcida e interesante, pero yo le preguntaría a usted, ¿está usted segura de que no somos cerebros en una cubeta?

Besos, doctora Antígona!

noviembre 03, 2009 9:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Vivian, la verdad es que Matrix me parece una película completamente platónica. Todo lo que se plantea es la misma idea del mito de la Caverna y no entiendo cómo alguien no puede verlo así. Si yo fuera profesor de filosofía en un instituto la utilizaría en mis clases para hablar de Platón. Por eso Glaucón está en el título de este post.

Supongo que los rebeldes de Matrix no tienen “más remedio” que elegir la realidad. Si sientes, como Neo, que algo falla, quizás ya no puedas volver atrás. Más o menos es lo que pienso del pensamiento en general. Una atracción del abismo :)

Saludos!

noviembre 03, 2009 9:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

K, la verdad es que los comentarios de Antígona son mejores que mis posts algunas veces, tengo que reconocerlo. Pero uno hace lo que puede y pone su corazoncito y tal :)

Esa canción de Waterboys de la que hablas me parece preciosa. Creo que Mike Scott es uno de los mejores y más profundos poetas del R&R, y Trumpets es una muestra (más) de ello. Cada vez me gusta más escucharles. Aunque no estoy seguro de que Mike Scott estuviera pensando en Nietzsche cuando escribió aquella canción de amor metafísico :)

Respecto a lo que dices de que “La ficción es lo que queremos ser, lo que no podemos ser y también lo que no queremos ser”, ¿no estamos, entonces, hablando directamente de lo que realmente somos?

Lo de Glauco fue una errata. En realidad quería poner Glaucón (ya está corregido), que es a quien Sócrates habla en el mito de la caverna, porque ambas películas las veo como otras miradas sobre lo mismo, de alguna manera.

Besos.

noviembre 03, 2009 9:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Atikus, también decía Punset que la felicidad es la antesala de la felicidad. Que, como perros de Paulov, segregamos más ilusión cuando esperamos algo que cuando lo encontramos. El secreto, entonces, sería mantener siempre la ilusión (no real) con algo. Es interesante. Salud!



Drugs&Food, yo creo que lo que distingue a los genios de la literatura, la música o el cine es, precisamente, la capacidad que tienen de tocar lo más profundo de nuestra alma. Un sitio que identificamos como nuestro pero que no sabíamos que existía. Nos reconocemos en la ficción, y eso no puede ser casual. Salud!

noviembre 03, 2009 9:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Joako, Don Ramón María es muy, pero muy venerado en este laberinto. ¡Me quito el cráneo!


Hola, anónimo. No sé quien eres, aunque eso de llamarme “lizardo” podría darme una pista. Mis sábados son últimamente muy complicados, pero tomo nota.

noviembre 03, 2009 9:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Peletero. Mi blog es un espacio de opinión, sí. Opinión modesta y compartida en la que me gusta aprender de los comentarios. No lo considero un espacio nihilista en cualquier caso.

No sé qué verdad se ningunea por aquí, a no ser que puedas tú conocer esa verdad absoluta :) Me he limitado a poner dos ejemplos –contrarios en su decisión, además- que se dejan tentar por los placeres de la Caverna (el mismo Platón, por cierto, terminaba comprendiendo esta actitud al decirle a Sócrates a Glaucón que los que permanecen en la caverna matarían al que tratara de sacarlos de ella) y de películas, precisamente. La caverna es acogedora e, incluso, moldeable a medida. Creo que la duda pertenece a la naturaleza humana y que hacen bien los guionistas en escribir sobre ella.

Por otra parte, no estoy seguro de que la realidad sea aprehensible como tal. Quiero decir, la realidad se nos oculta bajo ficciones creadas que se hacen pasar por ella en todo momento (empezando por el lenguaje que nos la limita). O eres Funes el Memorioso, o nunca podrás aprehenderla. Y todo esto sin contar con la fragilidad que los seres humanos tienen para aceptar todo lo que desborda la ficción a la que llaman su realidad (como las ficciones religiosas sobre reencarnación que algunos necesitan para negar algo tan real e ineludible como la muerte).

Tampoco veo “mediocre” dudar de la realidad. De hecho, esta duda es la que da pie a toda la filosofía moderna, con Descartes. Y no creo que Descartes esté plenamente superado, ni la Historia de la Filosofía, en general, esté “plenamente” superada. Tampoco los guionistas necesitarían irse hasta Platón para encontrar la referencia. Les bastaría con no salir de su propio siglo y leer a Jonathan Dancy o a Hilary Putnam o a Clement Rosset.

Salud!

noviembre 03, 2009 9:25 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Shandy, las dos cosas son importantes, pero a veces nos inclinamos más por una que por otra. y, tienes razón, me parece muy inteligente lo que has escrito: no podemos huir de nuestra autoconciencia y tarde o temprano, ésta nos devolverá al reconocimiento del Yo frente a los otros. Por eso me parecía interesante la manera de plantear la traición del personaje Cifra en Matrix, porque pide no sólo una vida diferente sino la eliminación del recuerdo de lo que allí estaba ocurriendo. Quizás ese “yo” esté en un lugar más profundo y no tenga nada que ver con las circunstancias, pero Cifra lo intenta :)

Sabemos que somos inconsolables, sí, porque somos autoconciencia, “en sí y para sí”. Y de ahí ese estado de ánimo que llamamos libertad.

Besos!

noviembre 03, 2009 9:25 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Mcartney, a veces todos nos sentimos débiles y sentimos el calor de esa caverna. El refugio ante el dolor de vivir.


Duschgel, quizás la ilusión es tan parte de nuestra realidad como el suelo que pisamos. Si pudiéramos tener el sueño de las doce horas que plantea Nietzsche, realmente no sabríamos a qué mundo pertenecemos. El equilibrio a veces no es fácil. Besos!

noviembre 03, 2009 9:25 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Qué casualidad, Opium. Es una gran película, a mi modo de ver. No es tan famosa como otras, pero me produce mucha ternura y cierta ambigüedad ante el problema que plantea.


Arturo, veo que Antígona ha sido la estrella de este post. Eso está bien :) Creo que lo has explicado muy bien. Salud!

noviembre 03, 2009 9:26 p. m.  
Blogger ana dijo...

¿Por qué esa sobrevaloración de lo que llamamos realidad?

Yo entiendo a Cecilia, y yo sería como ella, así saliese Clooney pro la pantalla... aunque bueno, tratándose de Clooney... sa saber...

Quizá es en esa realidad donde se encuentre nuestra verdad... por eso se halle sobrevalorada. Se me ocurre también que se sobrevalore porque es lo que podemos tocar, somos seres necesitados de tacto. Y también somos seres necesitados de memoria, y la memoria hace posible la realidad de ese quien somos. La conciencia de este yo que a lo largo de las horas es más consciente de sí mismo cuando miramos a la realidad. Con ella nos podemos definit mejor.

Sin embargo es complejo saber. La realidad es lo que soy, pero soy también tantas cosas al lado de ese espacio imaginado!!!... Pero en ese espacio no soy capaz de definirme tan claramente como lo hago en el espacio real.

Es complejo ¿verdad?s


Además apuntas algo que me parece toda una perspectiva... que me parece muy de hoy en día. La posibilidad de que se pueda eliminar de la conciencia, y de sus recuerdos, el propio acto de la traición. Si no hay recuerdo... la bondad y la riqueza serán reales para Cifra. Yo creo que así viven la mayoría de los políticos, inmunes al sentido de responsabilidad ante la traición... como Cifra, quieren ser ese individuo grande y olvidar por qué y con qué promesas llegaron a donde llegaron. Y ocurre que paradójicamente, aquí, la realidad, pasa al otro lado. Ocurre lo contrario, se subestima la realidad, lo que realmente han sido las cosas. Y se olvidan...

Es entonces cuando se hace necesaria la realidad, el tacto de las cosas que han sido, esa realidad que no debiera ser enterrada, que habría de ser defencida...

Ojalá todos tuvieramos en nuestro sentir la actitud interior del alma en relación con la idea de verdad, la idea de lo idea de lo que ha de ser. No es buena andadura dejar que la ignorancia y la evasión sean lo que simboliza nuestra felicidad, no por favor... yo creo que ahí... habremos perdido ya el norte como especie. Totalmente. Y si empiezo a mirar conceptos de frente... pues pienso... ¿es lomismo la verdad que la realidad?.... ufff

Como siempre nos dejas entrar en laberíntos imposibles. Al menos para mí... que me pierdo no sé la de veces.

Un abrazo.

noviembre 04, 2009 2:40 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Apreciado lagarto, nadie ha hablado de verdades absolutas, yo no, yo me conformo con el número pi. Solamente estaba tratando de diferenciar dos conceptos que son distintos, creo yo, opinión y verdad, cuando no se busca la segunda es cuando aparecen los problemas.

Sí, me parece mediocre dudar de la realidad.

Sí, la filosofía tradicional está superada, hoy en día, si se quiere ser riguroso hay que hacer ciencia o filosofía de ella, todo lo demás es literatura, ética o ideología, que están muy bien, pero no son filosofía.

Saludos.

noviembre 04, 2009 5:20 p. m.  
Blogger Margot dijo...

Dificil dilema plantea usted, señor Lagarto. Y me temo que yo siempre fui, y soy, de las que eligen la realidad pura y dura, con sinsabores y gozos (que a veces se dan, no crea usted). Debió ser una educación equivocada la que recibí porque desde muy jovencita sentí desconfianza hacia todo aquello que supusiera evasión. Tengo la sospecha, probablemente infundada pero la tengo, de que ésta siempre tiene un fin manipulador. Y en cualquier caso, como luego me enseñaron los años, de nada sirve perderse en un mundo ilusorio porque tarde o temprano se caen los velos y no queda más remedio que mirar cara a cara a esa puta (o no) realidad.

Tal vez todo dependa de la capacidad de autoengaño que soportemos y me temo que yo vine de serie con muy poca, cachis!! Asi que no elijo, señor Lagarto, antes mentí, sencillamente no soy capaz... y he conocido muchos así, debe ser un error genético y luego nos juntamos, jeje.

Lo más grave es que eso no me impide disfrutar de casi todo, asi que... por qué cambiarlo? me digo.

Viva Platón, no obstante, aunque su caverna fuera por otro lares qe ya me preocupan más.

Besos superflagilísticos!!

noviembre 04, 2009 5:29 p. m.  
Blogger belen dijo...

Llevo años utilizando Matrix como referente para varios temas filosóficos: la caverna platónica (la delirante idea platónica de que lo real tiene una estructura inteligible) y el llamado problema Mente- Cerebro.
Voy a añadir a los comentarios anteriores- buenísimos, por cierto y muy lúcidos todos ellos- una vuelta más de tuerca: el recuerdo.
El problema no es tanto discernir lo real de lo ilusorio o virtual cuanto saber qué lugar ontológico ocupa el recuerdo de cada uno. Supuesto que la vivencia de lo virtual tenga la misma vivacidad y despierta las mismas emociones que lo real..¿Qué pasa con el recuerdo de lo virtual? De alguna manera, la mameoria es el juez. Cuando recuerdo el abrazo que a fuerza de desearlo y hacerlo patente en mi imaginación se ha hecho " real" y puedo sentir idéntico calor y temblor que si lo hubiese vivido realmente, mi memoria establece, sentenciando, que ese abrazo no ha sido VERDAD. Si no existiese el arbitraje de la facultad del recuerdo estaríamos locos. De ahí que Platón acuda al concepto de ANAMNESIS...
Pero no quiero liaros con mi filosofia..
BELENCICUTA

noviembre 05, 2009 11:41 p. m.  
Anonymous MK dijo...

Cuando eras pequeño , en el colegio , no trazabas dibujos al traslúz de la ventana ,apoyando un folio encima de la ilustración que desebas copiar?.
Pues eso quiero explicar.
Tus anhelos y tu realidad y tu silueteando tu vida ensamblándolos perfectamente.
Esa es la magia, supongo.
Deliciosa , deliciosa película.
Y me quedo con la escena final y la lograda expresividad del rostro de Cecilia dibujando su propia conclusión.
Besos desde detrás de la pantalla.!

noviembre 06, 2009 1:40 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ana, supongo que necesitamos muchas cosas, aunque no todas se puedan tocar, como la risa o la sensación de seguridad. No sólo de pan vive el hombre ;)

Tienes razón en que la conciencia puede ser el peor enemigo cuando queremos vivir una mentira, claro. Ese intento de negación de la realidad con tal de quedarnos “a gusto” se desarrolla ya en los niños, y algunos adultos lo llevan encima cada día.

No pienso que sea lo mismo “realidad” que “verdad”. La realidad es algo que percibimos sólo parcialmente, mientras que la verdad sería una idea a la que no tenemos acceso porque ni siquiera accedemos a la Realidad Completa, sólo podemos intuirla y además por partes.

Un abrazo.

noviembre 07, 2009 12:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Peletero, lo que decía de la verdad absoluta era algo irónico, claro. No creo que la verdad absoluta esté al alcance de nadie, por lo que casi tiendo a pensar que todo gira en el mundo de la opinión. Eso sí, distingo entre opiniones fundamentadas y no fundamentadas.

Yo en cambio pienso que no es mediocre dudar de la realidad, al menos como base primaria para razonar libremente. Pero creo que no podemos avanzar, si no hay nuevos argumentos.

Salud.

noviembre 07, 2009 12:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Margot, creo que una dosis relativa de fantasía no nos viene mal para mantener “en forma” las facultades mentales creativas. Creo que, por ejemplo, el teatro puede ser muy terapéutico de vez en cuando.

La evasión puede ser parte de la manipulación, claro. Lo es todo lo que nos aliena y sirve para perpetuar estructuras de poder. Pero, ¿no es la justicia, o la estructura económico-social lo mismo entonces?

A veces la realidad no es tal realidad, sino lo que “otros” nos dicen que es la realidad: a todos nos han dicho alguna vez esa expresión, terrible, de “hay que ser realistas”, cuando lo que realmente nos querían decir es “hay que ser posibilistas”. Esto es, aceptar la manipulación. La realidad se nos muestra por ventanas que otros diseñan, incluido el lenguaje que utilizamos para definirla.

Besos!

noviembre 07, 2009 12:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Belén, gracias por pasarte por aquí. Conozco algún profesor de filosofía de bachillerato que utiliza Matrix también para trabajar con sus alumnos. Me parece muy interesante, porque realmente se plantean temas que deberían ayudar a los chicos a entender mejor cosas que nos pasan a los hombres como especie.

Me alegra que te hayan parecido interesantes los comentarios. Me gusta que esta página sea un foro de debate sosegado, y no sólo una exposición fría de una idea (que muchas veces suelto sin pensarla demasiado). Y me alegra aún más que traigas un melón nuevo para abrir de esa enjundia, sí.

Hay una novela estupenda de John Irving que se llama “Hasta que te encuentre” en la que se analiza el poder que tiene sobre una persona su recuerdo, su memoria... y cómo ésta ha sido manipulada en su infancia por otras personas hasta hacer “reales” unos recuerdos falsos que condicionan todo el presente del protagonista. Quiero decir, quizás es válido el papel de juez de esa memoria a partir de cierta edad y de cierto control sobre lo que nos pasa. En la infancia todo es manipulable por nuestros “oráculos” (padres normalmente) en los que depositamos toda nuestra visión del mundo. Y quizás esto puede ocurrir con ciertos adultos también en determinadas circunstancias, como las personas que, ante el miedo de la soledad, deciden permanecer con sus parejas a pesar de que éstas las engañan o las maltratan. Más o menos es la situación de Cecilia en la película de Allen.

Es un placer que escribas por aquí, y no nos lía tu filosofía. Nos interesa.

Salud!

noviembre 07, 2009 12:07 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

MK, me encantaba calcar así dibujos estupendos. Pero cuando luego los miraba, me parecían extraños, ajenos, fríos. De alguna manera le pasa también a Cecilia cuando entra en la película y va de fiesta con ellos. Me encantan esas escenas :)

Besos!

noviembre 07, 2009 12:07 p. m.  
Blogger Los pasos que no doy dijo...

Todos sabemos que la realidad está sobrevalorada, yo creo que por dos causas:

1) no sabemos exactamente qué es, pero...

2) necesitamos imperiosamente tener un punto de referencia, aunque sea mentira.

Somos así de simples los humanos.

Besos, querido Lagarto,

noviembre 07, 2009 2:53 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Querido Lagarto, la duda es tan necesaria como respirar, dudar es sano y conveniente, huyamos de los que no dudan, de los que “creen”. Otra distinción fundamental está en el creer y el saber. Por eso yo no polemizo ni opino, por poner un ejemplo, sobre la redondez de la tierra fuera de la poesía.

Cuando viajo hacia el oeste siempre tengo la sensación que voy a llegar al fin del mundo y a caerme por el otro lado, ¿a ti no te ocurre?

Saludos.

noviembre 07, 2009 9:33 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

He reflexionado sobre este tema largo y tendido. Creo que si me asegurasen que el software utilizado no tendría fallos me apuntaría sin dudarlo a una vida virtual. Por supuesto que me enchufaría en algún momento elegido por mí, y de momento no cercano, pero si, lo haría.

Amenabar en su "Abre los ojos" (1997) nos acercó a los placeres, maravillas y beneficios que una vida así nos daría, dos años antes de que Matrix (1999)nos dejase a todos con la boca abierta. También nos enseñó los problemas que podían plantear los fallos del sistema en fases iniciales (los dos primeros siglos o así supongo), como de repente poder recordar lo que fuimos o que esos recuerdos se mezclen en la realidad que deberíamos vivir para acabar destrozándola. En Matrix los SW ya no fallaban, todo funciona bien salvo que alguien los piratee con algún fin. En Matrix se habla de la rentabilidad económica que los poseedores de esa tecnología (en ese caso las maquinas) podrían obtener con la energía extraída de los "enchufados" y de la lucha por mantener ese control.

En abre los ojos la cosa está mucho menos avanzada, pero en ambas se plantea el dilema del que usted habla. En Matrix perfectamente ejemplarizado por el vídeo que usted enlaza, y en abre los ojos a en mi opinión, por la última secuencia en la que Chete Lera se desespera al conocerse un mero, personaje de atrezo para la vida del enchufado.

Esa sería mi mayor duda para acceder a esta realidad. ¿Estaría bien construida? Al igual que en la vida real la interactuación entre las personas forma lazos, quiero decir, yo soy un personaje en la vida de alguno de mis amigos al igual que ellos lo son de la mía, ¿podría esto funcionar de esta manera? o, ¿podría alguien con mas capacidad económica comprar una realidad virtual 7.0 superior a la que yo podría pagar y convertirme, durante mi eternidad virtual, en un mero bufón de la suya?

Difícil. Aún así, si partimos de un sistema justo, transparente y democrático, desde luego digo si.

Espero poder seguir leyéndole desde el otro lado.

Un saludo Lagarto.

noviembre 08, 2009 11:56 a. m.  
Blogger JOAKO dijo...

Hola Lagarto:
he seguido los comentarios de este post, y me parecen muy interesantes, hace años tuve una discusión acalorada con un amigo sobre el tema, hayá por los ochenta, sobre la realidad virtual y que ocurriria cuando se desarrollase tanto como para confundir realidad y "irrealidad", obviamente no eramos los únicos reflexionando sobre el tema, lo nuestro acabó como charla de café, pero ha habido genta que ha tratado el tema con más o menos fortuna, como Amenabar o los hermanos estos de Matrix, sin embargo yo me quedo con una reflexión en forma de película que creo que nadie ha mencionado, se trata de "Existenz" de David Cronemberg, en esa pelicula hay una frase que se me quedo grabada, alguién dice "¡ah! ¿pero tu sigues practicando esquí Físico"...como tu haces en tus post, me atraveré a decir que la pelicula para el post"Cecilia, Cifra Y Glaucón" es Existenz, el libro "el Quijote" (concretamente la aventura de Clávileño, por ser lo más antiguo que conozco escrito sobre este tema en la historia moderna) y la canción tendrá que ser algún prototecno, como por ejemplo alguna de Devo, elegidla a gusto del consumidor.
Me encantan los post que mueven a la reflexión.
Un saludo

noviembre 08, 2009 12:47 p. m.  
Blogger Arcángel Mirón dijo...

En mi caso particular, sentir y saber es lo mismo. Tengo mi capacidad analítica muy pegada a mi capacidad emocional y sensitiva. Tanto, que se mezclan.
Para sentir, tengo que saber.
La tengo complicada, ¿no?

:)

noviembre 09, 2009 12:04 a. m.  
Blogger Margot dijo...

Ummm por supuesto, señor Lagarto, qué sería de nosotros sin la fantasia? la imaginación? pero no era ese el tema de discusión, me pareció, que mire que me lio yo últimamente, hasta conmigo misma... jeje.

Verá, en mi caso y ciñéndome a su comentario (espero acertar ésta vez) digamos que puestos a imaginar elijo hacerlo con aquello que existe antes que con aquello que es irreal: lo primero exige conocimiento y un poco de esfuerzo por mi parte, lo segundo es tan sencillo como inventármelo y adaptarlo a mis gustos... es mucho más sencillo imaginar a un dios por poner un ejemplo (cada cual lo imagina como le viene en gana, de ahí el éxito de esa idea, ufff) que imaginar un campo electromágnetico... Lo último es un poco más complicado, no cree? y sin embargo lo último es real, lo que yo entiendo por real...

Allá cada cual, eso sí, que he oído de cada realidad, ya, qué me va a contar...

Y la evasión es algo muy sano, por supuesto! siempre y cuando sea yo quien maneje la mía... evadirme sí, señor Lagarto, dejarme enredar no. Tiene razón en una cosa, cuestión de lenguaje… ays, las palabras y los conceptos!

Besos luneros

noviembre 09, 2009 10:12 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Los pasos, el problema es cuando esa referencia dejamos que la construyan los interese de otros. La realidad, a veces, está más lejos de nosotros que nuestra fantasía. Besos!


Peletero, hace tiempo que no viajo al oeste. Y tengo ganas. The west is the best, que decía Jim Morrison :) Salud!

noviembre 09, 2009 6:46 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Desde luego, Brisuón, la tentación es fuerte si contamos con algún tipo de garantías. La huída del dolor es biológica y la compartimos con todas las especies del planeta.

Abre los ojos es una película que me impresionó mucho, tengo ganas de volver a verla. Y la escena de la que hablas da para otro post. Efectivamente, el tema de fondo es muy similar, pero César deja todo en manos de su subconsciente, y ¿vamos a confiar más en nuestro subconsciente que en unas máquinas que nos chupan la sangre? Yo tengo mis dudas :P.

Salud!

noviembre 09, 2009 6:46 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Joako, es un tema muy recurrente, sí. hasta el Quijote, como bien dices, plantea de alguna manera el mismo tema. Existenz va directo al grano; como película me parece un poco más floja, pero nos muestra la idea de que es posible que confundamos la realidad con el juego, gracias a la mejora de la tecnología. De alguna manera, el LSD, sin tecnología alguna, también lo hace, así que no veo que no podamos creerlo. Hace siglos que no oía hablar de Devo, me ha gustado la referencia :) Un saludo!


Arcángel, a mí me parece la mejor disposición para conocerte a ti misma, aunque los que nos pasa eso sufrimos más :) Besos!

noviembre 09, 2009 6:46 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Margot, yo soy el primero que se lía. Es que me encanta liarme, no puedo evitarlo :)

Tiene razón en que lo irreal es más fácil porque lo manipulamos nosotros mismos. Y más aburrido también, en el sentido de que todo está precontrolado y preseleccionado. Pero lo que yo decía, y veo que estamos de acuerdo, es que la realidad, a veces, no está tan cerca de nosotros, al necesitar continuamente de mecanismos de otros para interpretarla o, simplemente, percibirla (medios de comunicación, educación, lenguaje...)

Más besos!

noviembre 09, 2009 6:46 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home