martes, febrero 23, 2010

Can’t take my eyes off you

Eres demasiado bueno para ser real
No puedo apartar mis ojos de ti


Can’t take my eyes off you es una babosa canción de finales de los sesenta. Ideal para hacer el ridículo en un baile adolescente o para recibir la primera puñalada de amor de la que crees que ya nunca podrás recuperarte del todo.

Pero la canción adquiere otra dimensión bajo la mirada que pone Michael Cimino en El cazador, cuando introduce la cámara en un bar obrero del profundo medio oeste americano y nos muestra a un grupo de amigos que cantan borrachos esa canción la noche antes de partir hacia la guerra de Vietnam. Mientras los amigos ríen y desafinan como posesos, la cámara pasa a ser un amigo más, entre jarras de cerveza y bolas de billar.

Las canciones, no sólo la música, ocupan un lugar importante en el cine. Hasta hay una categoría específica en los Oscar para premiar la mejor canción. Y es que una buena canción en una buena secuencia es una excusa narrativa perfecta para entrar en otro nivel de comunicación con las emociones que se buscan en el espectador.

Can’t take my eyes off you, en manos de Cimino, me hace partícipe de la exaltación etílica de la amistad entre un grupo de amigos que celebran su partida a una horrible guerra cuyas consecuencias aún les son ajenas. Siento toda la emoción inocente, cándida, naif, de unos chicos que buscan el excitante límite de lo humano en una aventura. Tras cantar esta canción, tan llena de vida, Oh pretty baby, las vidas de este grupo de amigos quedarán destrozadas para siempre en la película. La amistad, el amor, la juventud, la inocencia y la dignidad habrán volado como una pluma al viento y sólo dejará un poso de locura.

Desde que vi El cazador, una de las películas más impactantes que he visto en mi vida, Can’t take my eyes off you ya no fue nunca más una canción babosa de finales de los sesenta. Es una canción sobre la vida; sobre la broma macabra que oculta sus zarpazos hasta el último segundo, para que no puedas anticiparlos nunca.

Que se lo digan si no a John Cazale, que murió a la edad que tengo yo ahora, muy pocos días después de rodar esta escena que termina con él cayendo al suelo en un ataque de risa, embriagado de música de bar, de amistad y de vida.






Una canción para John Cazale: Can’t take my eyes off you, de Frankie Valli

Un libro para John Cazale: Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline

Una película para John Cazale: La mujer del teniente francés, de Karel Reisz

.

67 Comments:

Blogger Food and Drugs dijo...

Recordaba vagamente a este actor y siempre me había rondado la duda acerca del por qué de una carrera tan breve.
Pensé que se había retirado. Ahora al saber lo de su enfermedad y su muerte se explica todo.
Ciertamente admirable en cuanto a talento y profesionalidad.
Saludos, Lagarto.

febrero 23, 2010 6:25 p. m.  
Blogger Sese dijo...

Es que muchas veces las canciones adquieren otra dimensión en función de lo que son capaces de evocarnos, por eso nunca reniego de muchas orteradas que acompañaron mi primera juventud.
Y la película, uf, muy dura aunque real como la vida misma.

Saludos

febrero 23, 2010 7:47 p. m.  
Anonymous Walken dijo...

Emotiva es la escena en que cantan God bless America
Oso_Polar

febrero 23, 2010 8:02 p. m.  
Anonymous Lula Fortune dijo...

Me he acordado de este poema de Pessoa al leer tu post, por lo que decías de la melodía babosa:

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).

Es verdad que no hay nada indigno o sublime. Somos nosotros quienes lo hacemos así.
Muchos besitos.

febrero 23, 2010 9:14 p. m.  
Blogger Maeve dijo...

A mi lo que me gusta de leerte, más aún que el post en si, son las recomendaciones. De verdad, que dediques La Mujer del Teniente Francés a John Cazale me descoloca. Me gusta. No sé, leer cosas así me deja una buena sensación con la que irme a la cama.
Un saludo :)

febrero 23, 2010 9:18 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Ufff... vi El Cazador hace muchísimo tiempo, no recordaba esta escena.
La canción sí, la he bailado mil veces en la discoteca cuando era una yogurina (versión de Gloria Gaynor).

Sí, hay canciones que el cine convierte en himnos.

febrero 24, 2010 8:47 a. m.  
Anonymous k dijo...

He intentado varias veces leer el Viaje al fin de la noche, y nunca encuentro el estado de ánimo apropiado. Sé que, cuando la lea, se convertirá en parte de mi lista de favoritos. Pero aún no.

Toda esa película está llena de momentos impresionantes. El que más recuerdo últimamente es ese tan tonto en que DeNiro vuelve a casa y hace al taxista pasar de largo de su fiesta de bienvenida: ya no es el mismo, ya no pertenece a ese lugar ni a esas personas y es incapaz de afrontar el momento de llegar a casa. Ya yéndome del tema, a propósito de lo que se cuenta en ese momento en El cazador, hay una película que vi hace poco, de William Wyler, Los mejores años de nuestra vida, que reflexiona sobre eso (entre otras cosas).

Qué tremenda película, El cazador, qué difícil y qué llena de cosas. La palabra que me viene es "fecunda", porque me da la sensación de que tiene cientos de detalles en los que pensar, de los que hablar. Podrían salir cuarenta pelis de las ideas y los sentimientos que contiene. Hay algo que decir de cada escena (de cada plano).

Al señor Cimino le merece la pena haber vivido solo por haber hecho esta obra maestra. Digo yo :)

febrero 24, 2010 12:32 p. m.  
Anonymous k dijo...

y Lula... me encanta el poema!

febrero 24, 2010 12:34 p. m.  
Blogger RBC dijo...

Una canción puede describir muchas sensaciones y emociones, desde las más simples o sencillas hasta aquellas que calan en tus entrañas.

La vida al final, es una canción con letra propia.

Me gustó una vez más tu entrada Lagarto!

febrero 24, 2010 2:30 p. m.  
Blogger Inma Luna dijo...

El otro día, creo que era en Padre de familia, alguien pedía que una banda sonora acompañase cada momento de su vida. No tienes a veces esa sensación, Sr. Lagarto?
Qué suena ahora en tu cabeza?
Beso.

febrero 24, 2010 2:38 p. m.  
Blogger DanteBertini dijo...

en la foto que elegiste, Cazale parece escapar del cuadro donde los demás se lucen a sus anchas. Tampoco yo sabía de su muerte. Una mala noticia más, en esta época donde las buenas no abundan.
Un buen Pessoa, gracias.

febrero 24, 2010 5:02 p. m.  
Blogger Vivian dijo...

“Desde que vi El cazador, una de las películas más impactantes que he visto en mi vida, Can’t take my eyes off you ya no fue nunca más una canción babosa de finales de los sesenta.”

Aunque no es la primera vez que me ocurre, me siguen sorprendiendo las casualidades que a veces descubro a través de los blogs, y es que cuando he leído esta frase no podía salir de mi asombro, porque a mí me pasa exactamente lo mismo desde que vi la película, cada vez que escucho esta canción, recuerdo a esos amigos y lo que la guerra hizo con ellos.

Estupenda la entrada que le dedicaste a una película que sin duda lo merece, aprovecho para sumarme a tu recomendación para quien no la haya visto.
Por cierto, desconocía el detalle de la muerte de John Cazale, una verdadera pena.

Un beso

febrero 24, 2010 5:10 p. m.  
Blogger gemmayla dijo...

NoS, cualquier canción intrascendente puede convertirse, en un momento dado, en una pieza significativa en el puzle de nuestras vidas. Puede suceder, por ejemplo, que conozcas a alguien que luego será persona trascendental para ti y en el justo momento de conocerla en un transistor lejano suene la peor cancion que uno imaginarse pueda. Bien, pues ese bodrio adquirirá una relevancia insospechada durante mucho tiempo o para el resto de tu vida. A mi me sucedió con una canción de Eros Ramazzotti y palabrita del niño Chus que no fue ninguna historia sentimental sino laboral, juasjuas.

Besos

febrero 24, 2010 8:07 p. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

Es una pena que Cazale se fuera tan joven. Las canciones marcan para toda la vida, y qué lo digas. No sólo ocupan parte del disco duro del cerebro, te levantan el ánimo o te hunden en la miseria.

Saludos.

febrero 24, 2010 8:38 p. m.  
Anonymous satenight dijo...

Yo recuerdo a john Cazale en el padrino, es Fredo un personaje tambien atormentado, ahora tengo respuesta de por qué no había vuelto a verle en ninguna película actual. gracias por la información Lagarto.
Respecto a El Cazador, tengo tambien el recuerdo de una gran película, llena de miles de matices y de mensajes para la reflexión. Cuando la ví supe que se convertía en una de esas películas que no me importará verla las veces que tenga ocasión.
Es una película dura, magistralmente interpretada y sobretodo es una historia que habla sobre la amistad y el horror del vacío que queda despues de vivir algo que transforma la vida conocida en otra cosa sin nombre.
Excelente homenaje, excelentes recomendaciones y un gustazo pasar por aquí a leer.
Un beso

febrero 24, 2010 9:47 p. m.  
Blogger Raquel dijo...

No he visto El cazador, pero tras leerte me han entrado ganas de verla. ¿El de la camisa de cuadros roja es Christopher Walken? Me encanta ese actor; mira, una razón más para verla cuanto antes :)
A mi esa canción empezó a gustarme desde que vi a Heath Ledger cantándola en una película :))

Un saludo.

febrero 24, 2010 10:55 p. m.  
Blogger Luzdeana dijo...

Gracias por dejarme asomar a esta escena de una peli que nunca ví a través de tu mirada. Claro que esa canción suena muy diferente asociada a esta situación que tan bien describís. El detalle de la muerte del actor le da más fuerza a tu texto..
Lagarto, don't take your eyes off anything, así nos regalás posts como éste.
Un beso.

febrero 25, 2010 2:26 a. m.  
Blogger Margot dijo...

Con unas cervezas en el cuerpo, rodeado de amigos y buen rollito, lo que yo llamo los momentos "de exaltación de"... pues que quieres que te diga, las llamadas canciones horteras son las que mejor funcionan. Y el que diga lo contrario es un pedante, un falso o un cascarrabias, jeje.

Los zarpazos los dejo para otro día, hoy no me apetecen, pero te entiendo, Lagarto.

Besos dubidá

febrero 25, 2010 9:58 a. m.  
Anonymous El peletero dijo...

La película que citas, apreciado Lagarto, es para mí también un hito importante en mi vida, y una de las mejores que he visto jamás.

Cimino, como Coppola, filma las mejores fiestas, despedidas, bailes y bodas. Y nos habla igualmente de una América real que también existe, una América no anglosajona. En esos inmigrantes, que asimismo aparecen en “La puerta del cielo”, se encuentran también los cimientos de un país que, desde Europa, nos cuenta tanto entender.

La canción que cantan los protagonistas en la escena final es toda una declaración de principios, no sólo patriótica, también de amistad y recuerdo sentido y sincero por los vivos y los muertos.

Saludos.

febrero 25, 2010 1:24 p. m.  
Blogger Conxa dijo...

El cazador, es una de las pelis más duras que he visto, Lagarto.
Pasaran los años y seguiré recordando la mirada de Christopher Walken escuchando(?)a Robert de Niro y decidiendo seguir con el juego, esa ruleta rusa que le dá forma a un sin sentido de guerra, si es que alguna lo tiene.
Despues de escuchar "Can’t take my eyes off you" la vida les pone una durísima prueba, pero la amistad y la lealtad de esos amigos la pasa con creces.

A mi el "God bless America" del final, cuando la ví, me sonó a patada a la todopoderosa nación norteamericana, aunque la letra sea todo un himno a la amistad y la lealtad.

Recuerdo una escena bella,una en el que Robert de Niro en un día de caza con sus amigos "indulta" una pieza, creo que un reno majestuoso.

El otro día con unos amigos hablabamos de las bandas sonoras, la de esta es de Stanley Myers y es buenísima. La estoy escuchando mientras te comento ( ;

febrero 25, 2010 6:18 p. m.  
Blogger moderato_Dos_josef dijo...

me has hecho volver a una película que hizo furor en mi juventud; con un robert de Niro espléndido y una crudeza admirable. Una de las grandes películas americanas de todos los tiempos.
Un abrazo.

febrero 25, 2010 7:44 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

La peli es gigante, la música... imposible abarcar con palabras la genialidad de esa banda sonora... y bueno, la canción esta de la que hablas, a mi siempre me ha gustado mucho, sí que es glucosa pura, pero oye, hay momentos para todo, y en esa escena, la canción cobra otra dimensión.
Nos vemos en los bares, y pronto¡
BSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

febrero 26, 2010 10:13 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Food&Drugs, creo que John Cazale ha sido uno de los mejores actores de la historia del Cine. No le dio tiempo a hacer muchos papeles, pero ese Fredo Corleone con toda esa fragilidad shakespeariana es brutal. Además, Cazale es el único actor de la historia del cine que todas las películas en las que ha participado han sido nominadas al Oscar a la mejor película: eso, para mí, no es una casualidad. Fue una pena que muriera, sí. Salud!



Sese, la música es parte del paisaje emocional y de la historia emocional de todos nosotros. en mi caso, como supongo que es el tuyo, Bruce Springsteen ocupa un lugar destacado en mi biografía. Quizás por eso siempre serán un buen negocio los revivals de décadas anteriores, sean buenas o malas. Salud!

febrero 27, 2010 12:50 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Walken, cuánto honor tener al prota de esta película por aquí :) La escena del God bless America es brutal, sí. Toda esa película es una pura conmoción. He visto que me has dejado por ahí atrás también este enlace de “oso polar”, pero no consigo abrirlo. Salud!



Lula, gracias por traer aquí a Pessoa, a quien se venera en este blog. Lo humano nos eleva por encima de lo ridículo, claro que sí. Muchos besos!

febrero 27, 2010 12:51 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Maeve, normalmente siempre hay una conexión entre las recomendaciones y el texto escrito. La mujer del teniente francés trata sobre un hombre (Jeremy Irons) que conoce a una mujer que le deja fascinado (Meryl Streep), que permanece atada a un antiguo amor que perdió en su juventud. El tema es que Meryl Streep era la novia de John Cazale, quien fue realmente el amor que perdió en su juventud. Me gusta que te vayas a la cama con una buena sensación :) Un saludo!



Tesa, no creo que haya mucha gente por ahí que no haya bailado esa canción, en sus distintas versiones. Lo tiene todo para llenar pistas ¿bailas?:) Besos!

febrero 27, 2010 12:51 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

K, a mí me gustó mucho esa novela de Celine. Es una pena que a un escritor tan grande se le condenara al ostracismo por cuestiones políticas. Cuando tengas ganas de guerra y picaresca, no lo dudes.

Tienes razón, la película está llena a rebosar de secuencias y planos que nos dejan admirados. Es increíble que Cimino no pudiera volver a ser capaz de hacer una película (aunque también habría que ver qué clase de productores fueron los que acabaron con su carrera). Robert de Niro está que se sale, como en todas sus películas de los setenta. Su papel en The deer hunter es impresionante, de los mejores de su carrera. La escena que cuentas es maravillosa, sí… pero luego sigue la del encuentro con Meryl Streep… y ya no paras de ver secuencias brutales hasta el final ¿te acuerdas del final, cuando apunta al ciervo? Joder, qué actor más excepcional para un papel tan excepcional.

No he visto esa película de William Wyler, aunque he oído hablar mucho de ella. Tomo nota.

Besos.

febrero 27, 2010 12:51 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

RBC, supongo que las emociones que provocan las canciones vuelven al tema de la memoria viva del que hablábamos por aquí la semana pasada. Nuestras entrañas se alimentan también de recuerdos y emociones explicados. Gracias!



Inma Luna, claro que la tengo. Yo siempre llevo una banda sonora en mi cabeza. Ahora mismo, mientras aporreo este teclado para hablar contigo, en mi cabeza suena Hurricane, de Dylan :) Besos!

febrero 27, 2010 12:51 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dante, Cazale murió poco después de terminar esta película. En realidad, ya le habían diagnosticado un cáncer terminal de huesos antes de rodarla. Dudó mucho si aceptar la oferta, ya que no se encontraba con ánimos, claro. Pero sus amigos le convencieron, gracias a Dios. Salud!





Vivian, Internet es un mundo inmenso, inabarcable. Pero la posibilidad de navegar y avanzar nos acaba llevando a un lugar que es el nuestro mientras desechamos los que no lo son. Me gusta esta sensación de compartir emociones, gustos, pensamientos. Me alegro mucho de encontrarte en este lugar, hablando de esta película. No sé si seremos muchos, pero es genial poder ciber-encontrarnos. Un beso!

febrero 27, 2010 12:52 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro que sí, Gemmayla. Y me encanta esa sensación de bar (como en esta película), en la que no somos nosotros los que decidimos la banda sonora, sino la casualidad de una radio o de un tipo que no nos conoce de nada y que pincha música desde algún oculto lugar. Sólo así puede surgir la magia. Besos!



Makiavelo, tienes razón; el mapa emocional que dibujan las canciones de nuestra vida puede llevarnos a sitios alegres o dolorosos. De todas maneras, por alguna extraña razón, acaban ganando siempre los revival alegres cuando escuchamos canciones de hace veinte años. Tenemos un cerebro muy cuidadoso con nosotros :) Salud!

febrero 27, 2010 12:52 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Satenight, el personaje de Fredo Corleone me parece uno de los más fascinantes de la historia del Cine. Está lleno de dolor, de humanidad, de debilidad, de todo. La escena en la que habla con Michael en el embarcadero pidiendo respeto es increíble. Le hice un post hace ya mucho tiempo, debería repetir :) Me alegro de que te guste la película de El Cazador. Es muy dura, sí, pero hay que verla y conocer a esos amigos. Un beso!



Raquel, el tipo de la camisa a cuadros es Christopher Walken, sí. Si te gusta ese actor es imprescindible que veas esta película, eso sí, vas a sufrir :). Es, sin duda, el mejor papel de su vida. Y en esto, increíblemente, coincido con la Academia, que le dio el Oscar a la mejor interpretación ese año a Christopher Walken. Salud!

febrero 27, 2010 12:52 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Luzdeana, la película es muy dura, no te quiero contar más de ella por si quieres verla. Merece la pena, pero nos deja una angustia vital tremenda. We’ll keep on walking.



Margot, claro que sí. De hecho, las canciones etílicas de tres acordes funcionan así. Y de hecho, muchos sitúan el origen prehistórico de la música y el baile como fenómenos sociales asociados al consumo de drogas. No hemos cambiado mucho desde entonces :) Besos!

febrero 27, 2010 12:52 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Peletero, Cimino y Coppola se parecen, sí. Y de Niro, el Scorsese de aquella época, Cazale y Pacino también… en realidad todos ellos eran amigos y estudiaron juntos en Nueva York. Otro amigo de esa pandilla era George Lucas, pero a éste le dio por otro tipo de cosas, extrañamente.

Qué gran momento para la historia del cine, desde luego. Quizás esa “otra historia americana” que mencionas con todo criterio se deba a que la mayoría de este grupo de genios del cine no eran anglosajones, sino italoamericanos. Al menos Coppola siempre dijo que esos orígenes habían condicionado su mirada al cine.

Salud!

febrero 27, 2010 12:52 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Conxa, esa secuencia que mencionas es imborrable de la memoria de cualquiera que haya visto la película, por muchos años y muchas otras películas que pasen. La actitud de De Niro ante la amistad, ante su propia dignidad como ser humano que intenta no ser lo que la Guerra le obliga a ser, es completa, incluso más allá de su propia vida.

Hay muchas más secuencias imborrables, desde luego. Y la que mencionas de la caza del ciervo al final de la película también lo es. El plano de la mirada de De Niro en el momento clímax de esa secuencia comunica un millón de cosas. Quizás hay vida después del horror, si tienes la fuerza y dignidad del personaje de Michael.

febrero 27, 2010 12:53 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Josef, esa película es todo un mito para los que la hemos visto, claro que sí. Es una pena que de Niro no haya vuelto a ser el mismo que en aquellas películas de los setenta. Claro que tampoco se hacen películas como aquellas. Qué buena época aquella para ver cine. Un abrazo!


Tremends, es normal que nos gusten las horteradas, claro que sí. Ayer mismo alguien me miraba con cara de estupor cuando aseguraba que cada vez me gusta más Loquillo :) Nos vemos en los bares, claro que sí. Besos!

febrero 27, 2010 12:53 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Recuerdo esperar a las 3 de la mañana a ver entera "El cazador" por quinta o sexta vez en mi vida, en alguno de aquellos experimentos que LA 2 hacía hace unos 20 años.

Recuerdo la impresión que me causó Walken, todavía no me la he quitado de encima, y recuerdo esa extraña sensación del fin de la amistad o al menos de la amistad como grupo, con la que en esta ocasión acabó la guerra, pero que en otras muchas acaba por las distintas evoluciones que cada uno de los que lo forman experimentan sea por el motivo que sea.

La banda sonora, supongo que cada sociedad y seguro que cada generación tiene una canción babosa con la que acabar tirado en el suelo después de consumir alcohol a cubos. Asturias patria querida, no sé si es mucho mejor que esta que usted nos trae, pero seguro que si hoy nos colamos a una discoteca, nos sorprendería algún himno que todos corearan.


Otra cosa que me sorprende en esta película, y otras de la época, es la apariencia de edad de los jóvenes. Si hoy ve uno películas sobre guerra, le recomiendo de enorme manera "en tierra hostil", los protagonistas son casi post adolescentes mientras que, si uno ve las imágenes del vídeo que usted linka, no se ve tan lejos de ellos. Serán los peinados que no les hacían justicia.

Salud Lagarto

febrero 27, 2010 9:00 p. m.  
OpenID miabi dijo...

Así algunas canciones se convierten en Himnos, cuando trascienden a los corazones.

besos mil

febrero 28, 2010 11:46 a. m.  
Blogger Casilda dijo...

A mi tambien me impactó esa pelicula y madre mia cuanto hace que no pensaba en La mujer del teniente frances ..me pongo a buscarla .
Un abrazo

marzo 01, 2010 10:48 a. m.  
Blogger Bellaluna dijo...

La música no se, pero las canciones hacen el cine y la vida. Mi vida tiene banda sonora. No entiendo la vida sin banda sonora. Velocidad, atardecer, noche, paseo, motocicleta, sexo, amor... cada parte de mi vida, cada tiempo de mi día tiene una canción, un ritmo. Mola.

marzo 02, 2010 9:57 a. m.  
Blogger ana dijo...

"Can’t take my eyes off you es una babosa canción de finales de los sesenta... "

... pero para mí no lo es. Yo recuerdo exactamente lo que aprendí un día cuando sonaba esa canción. Tenía sólo trece años, y entre sus notas encontré algo que me definiría más de lo que nunca pensé. Es cierto... las canciones, independientemente de lo que son... nos llevan lejos. Esta, especialmente... a pesar de lo cursi que pueda parecer. Mientras sonaba aprendí algo que ya nunca fue olvido. Y hoy no puedo evitar sobresaltarme siempre que la oigo. Siempre.

Saludos.

marzo 02, 2010 11:48 a. m.  
Blogger Antígona dijo...

La verdad, doctor Lagarto, es que me enternece, y a un tiempo me encoge el corazón ver esta escena de nuevo después de conocer el terrible final de esta película. Todos están tan radiantes, tan contentos, tan ajenos al horror que les aguarda. Me fijo especialmente en Christopher Walken, que canta y baila sobre la base de esa ignorancia respecto a su futuro, respecto a las miserias de la guerra, que se cebarán especialmente en él, en la imposibilidad de superar la experiencia que para él supondrá, en su trágico, siniestro final.

Así es la vida, nunca podemos saber lo que nos aguarda a la vuelta de cada esquina, ni si lo que nos aguarda no es la figura pavorosa del horror, sea cual sea la forma que ésta adopte. Pero, ¡bendita ignorancia!, me atrevería a decir en este caso, en nuestro caso. Porque si la desgracia nos espera en algún lugar de nuestro camino, y no podemos además soslayarla sin renunciar a las posibilidades que libremente deseamos elegir, entonces mejor carecer de todo poder visionario y sencillamente vivir como si la desgracia no existiera, cruzando los dedos para que nunca se cebe en nosotros, tratando de disfrutar al máximo de todos aquellos instantes presentes en que ésta se halla ausente de nuestras vidas, y que ojalá sean todos los que la componen. Me digo esto a menudo, y creo que debería decírmelo aún más, porque suelo ser víctima del miedo a la desgracia futura :)

Me gusta mucho esta película. Creo que, por su dureza, por su falta de concesiones con el espectador –hay muchas escenas verdaderamente pavorosas-, es uno de los mejores alegatos anti-bélicos que se han realizado en la historia del cine. Y muchas cosas más, claro. Como ya se ha dicho por ahí arriba, también yo creo que es un magnífico canto a la amistad, a una amistad cuya fuerza se intensifica allí donde se ha compartido la experiencia del horror, allí donde los amigos han recorrido juntos las mismísimas profundidades del infierno. Porque, ¿quiénes mejor que esos amigos pueden comprender, como lo comprenden en sus propias carnes, de qué manera ese paseo infernal nos ha golpeado como un rayo caído del cielo? ¿Y quiénes sino ellos pueden ofrecernos una mano salvadora para intentar la recomposición, la redención? Pero la fuerza del hombre, de la amistad, es limitada, no siempre es capaz de alcanzar sus objetivos. Sin embargo, si por algo se caracteriza la verdadera amistad, como el verdadero amor, es por nunca dejar de intentarlo, aun cuando el resultado sea el más estrepitoso fracaso.

Un beso, doctor Lagarto!

marzo 02, 2010 6:44 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

Me parece que no he visto nunca esta película, pero ya veo que me estoy perdiendo una obra de arte y que no puedo dejar de verla. Pinta bien, muy bien.
Y sobre la vida... ay, la vida... por la vida perdemos la vida. Tengo un amigo que siempre dice que deberíamos tener la oportunidad de hacer un ensayo general antes de vivir. Así no la cagaríamos tanto. Creo que tiene razón.
Besos selváticos.

marzo 02, 2010 7:47 p. m.  
Blogger eulez dijo...

Si, la verdad es que El Cazador es una película impactante. Y después de ver la peli ya no se puede olvidar, al escuchar la canción, el contexto en el que sale en la peli...

marzo 03, 2010 1:04 a. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Yo con 16 años estaba enamorada platónicamente de Loquillo, tiene una presencia arrolladora, y una voz especial y única. Antes y ahora, para mi, es la leche. Si te miran atónitos... Bueno, igual es que se están perdiendo algo, no crees?¿ Por cierto, a ver si nos vemos en los bares, que ya es hora...
BSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

marzo 03, 2010 10:37 a. m.  
Blogger Carlos dijo...

En Perú se tituló "El francotirador" y similar impacto sentí al verla, cuando tengo oportunidad de verla nuevamente no pierdo la oportunidad. Es de las pocas películas americanas de la década de los setenta que no podía (debía) perderse. Niro y Cimino de por si justificaban la presencia de cinéfilos en las salas de proyección

marzo 03, 2010 4:35 p. m.  
Blogger Fiebre dijo...

A nuestras edades la vida se compone de momentos "exhaltación de la amistad" por las causas más peregrinas. No hace falta irse a la guerra, ya se sabe que a cada uno le duele como lo más trágico lo que vive en sus carnes.
Ahora mismo me vienen a la cabeza varios divorcios que hemos ´celebrado´ en pandilla, apoyando al abandonado y coreando los temas más absurdos.
También pienso en lo que tiene que ser un "Asturias patria querida" en el extranjero, entre vapores etílicos.
Ofú...siempre me disperso.El Cazador impresionante. Y la mujer del teniente francés es uno de mis libros de cabecera...¡y pensar que no he visto la película!
Una vez leído (y en este caso releído) el libro, me dan los siete males verlos en pantalla grande. Salvo el Padrino, siempre me tangan.

marzo 03, 2010 10:31 p. m.  
Blogger rubén dijo...

Me acordé de esa escena cuando vi esta otra.
Aunque en esta no se van a la guerra, el tono es casi el mismo.

marzo 04, 2010 12:02 a. m.  
Blogger Jota dijo...

Coincido en tu valoración de la canción y de la película, y he ahí la magia del cine: cómo una película impactante puede convertir una balada babosa en una oda sobre la imprevisibilidad de la vida. Una vez tuvimos una discusión (afable) con unos profesores franceses que negaban la importancia de la música en el cine, e incluso venían a decir que su uso pervertía el fin mismo de emocionar a través de las imágenes. Yo también creo que en ocasiones se abusa de la música dramática en películas tristes o de miedo, y que hay películas sin música (véase algunas de las joyas del dogma) que te llegan al alma sin necesidad de echar mano de pentagramas. Sin embargo, cómo será de importante la música en una película, que cuando está mal elegida, cual Rey Midas en negativo, convierte en mierda todo lo que toca. Pienso, por ejemplo, en una de las primeras escenas de "Camino", gran película por otra parte, en la que se usa una canción de Russian Red para ilustrar unas escenas familiares que no pega ni con cola.
Abrazos.

marzo 04, 2010 8:03 a. m.  
Blogger Arcángel Mirón dijo...

Yo sigo buscando mi banda sonora.

:)

marzo 06, 2010 3:44 p. m.  
Blogger Tierras de Georgelott dijo...

me encantó la escena!

saludos.

marzo 08, 2010 3:13 a. m.  
Blogger PSYCOMORO dijo...

Es algo más que una película. Miro hacia atrás y creo que formó en mí una manera de ver las cosas, de entender el cine. No creo que sea posible volver a llegar tan lejos como lo hacieron Robert de Niro y Cristopher Walken en esta obra maestra tremenda, profunda, terrorífca. Gracias por devolverla al presente. Tu entrada y tus comentarios provocan recuperarla.

marzo 08, 2010 10:47 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Sí, Brisuón, uno de los temas básicos de la película es la amistad. Gracias a Dios, las perdidas amistades que han quedado atrás en mi vida lo han sido por motivos menos duros que los de El Cazador, pero, como a todos, la vida me arrastrado a otros lugares donde no ha cabido todo lo encontrado.

No he visto aún En tierra hostil. No sé por qué, pero nunca me ha atraído suficientemente. Quizás ahora, gracias al más que eficiente marketing de los Oscar, me decida a verla.

Salud!

marzo 09, 2010 4:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Miabi, yo creo que las buenas canciones no sólo tocan el corazón, sino las tripas también, de una manera explosiva y lúcida. Besos!



Casilda, no se puede ser un ser humano y no impactarse con la historia de El cazador, claro. Yo hace un montón de tiempo que vi La mujer del teniente francés. Es una buena película, ya lo creo, aunque no es parte de mi iconografía. Espero que la disfrutes si la encuentras de nuevo. Un abrazo!

marzo 09, 2010 4:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bellaluna, a mí me pasa lo mismo, siempre tengo alguna melodía en la cabeza. Pero sólo el paso del tiempo me enseña cuál era la banda sonora de cada momento. La magia siempre juega :)



Ana, claro que sí. No podemos elegir la banda sonora de los momentos más trascendentales de nuestra vida. El azar marca las emociones en este sentido, y me gusta ese azar, me gusta esa exposición a lo desconocido. Y me gusta que cada canción sea diferente para cada persona. El mundo es maravillosamente complicado. Saludos!

marzo 09, 2010 4:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Supongo, doctora Antígona, que nunca sabemos lo que el destino nos tiene preparado, por lo que la revisita a los momentos previos de cualquier desgracia nos hacen sentir la inutilidad y la fragilidad de la condición humana. Un poco de eso veo en la novela de Muñoz Molina que estoy empezando a leer ahora.

Pero, de alguna manera, deberíamos volver a la única realidad, que es la no existencia del futuro en cada momento que ocurre. La necesidad imperiosa de interpretar el pasado como un todo y único presente, porque el futuro que ahora vemos no existía entonces, como no existe nuestro futuro en el momento en que escribo estas líneas. Sólo mordiendo la vida a cada instante podemos estar vivos, y ellos lo están en esta secuencia.

Los alegatos antibélicos se han convertido en una especie de género. Hay grandes películas que tratan el tema, y ésta es históricamente muy relevante, ya que es la primera gran producción en la que el sistema hollywoodense apostó por hacerlo contra la Guerra de Vietnam. En cualquier caso, como alegato antibélico también le recomendaría una de Stanley Kubrick; Senderos de gloria. Genial.

La fuerza del hombre es limitada, sí. Pero la voluntad siempre está más allá del límite de sus fuerzas. Confiemos en el ser humano, sí.

Un beso, doctora Antígona!

marzo 09, 2010 4:12 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Pantera, si hiciéramos ese ensayo general, entonces ya no sería vida lo que tenemos :) Quiero decir, una de las características de la vida que debemos conocer cuanto antes para enfrentarnos mejor a ella es, precisamente, la sorpresa del devenir, la imposibilidad de controlar el azar que marcará nuestros pasos. Es ahí donde está el dolor, pero también el amor y la belleza. Te recomiendo la peli, sí. Es muy buena. Besos saurios!



Eulez, me alegro de que te guste la peli. Fue una buena época para el cine y para la música. Salud!

marzo 09, 2010 4:12 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tremends, nos vemos en los bares, sí. A ver si encuentro tiempo y tomamos algo por La Latina un día de éstos. Besos!



Carlos, El Cazador o El francotirador (The deer hunter, en cualquier caso) fue todo un símbolo de la manera de hacer cine en los setenta. Creo que el cine de Hollywood en aquella época era mucho más interesante que nunca, tanto desde el punto de vista técnico, como intelectual o creativo (Allen, Coppola, Scorsese, Polansky, Huston, Kubrick…) Salud!

marzo 09, 2010 4:12 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Fiebre, si es que los divorcios deberían celebrarse mucho más que los matrimonios :P Yo no recuerdo ahora si he cantado Asturias patria querida en el extranjero, pero sí que me emborrachado por ahí fuera más de una vez.

La verdad es que cuando estás fuera, una de las etapas más significativas de la intoxicación etílica es las que desata los valores patrios, sí. Especialmente cuando ves un partido de España en un pub extranjero, eso sí que es toda una experiencia patriótica :)

Me da muchísima pereza ver una película sobre una novela que ya he leído, te comprendo perfectamente. Pero a veces ocurre, como en el Padrino, que merece la pena de lejos. Me pasó también con el Doctor Zhivago, por ejemplo.

Besos!

marzo 09, 2010 4:13 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Rubén, qué bueno que hayas traído esa secuencia. Porque precisamente estaba pensando en ella desde el principio de plantearme este post, y no sabía si hacer un post para cada canción o juntar las dos en uno. En fin, que tomaré esa otra secuencia para hacer, algún día la segunda parte de esta saga de canciones de bar entre amigos. Salud!



Arcángel, yo encuentro una cada semana. Te paso la que quieras :)

marzo 09, 2010 4:13 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro que sí, Jota. Las emociones provocadas por una expresión artística cualquiera (una canción en este caso) cambian sustancialmente en función de su contexto. Y hay mucho valor artístico en ser capaz de conseguir dar la vuelta a nuestra percepción emocional de esta manera, ya lo creo.

A mí el Dogma me parece muy bien, pero esas restricciones a la creación deben entenderse como un juego y como un guiño a la capacidad de un cineasta de manejar una situación. En cualquier caso, el arte trasciende y debe trascender todo tipo de normas, pienso.

Salud!

marzo 09, 2010 4:13 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tierras de Georgelott, gracias por pasarte por aquí. Me alegro de que te guste la escena, ¡está tan llena de vida!



Psycomoro, es una gran película que marcó una época, sí. Es increíble que Cimino no pudiera volver a hacer una película decente después de aquello. La vida es extraña, y los procesos creativos, aún más. Gracias por pasarte por aquí. Salud!

marzo 09, 2010 4:13 p. m.  
Blogger MK dijo...

Me encanta eso de que encuentras una banda sonora de tu vida cada semana .

Espero que no sea nada grave...pero a mi también me pasa. :-))
y casi se de antemano cuando se presenta un día "Riders on the storm" , o uno "Walk in the wild side" o un "You've Got a Frien", o"Because the night"...uno "All that jazz" , o ese día genial que empieza con el contoneo de Baloo y su "Buscalo'o..más vital no más...", o cuando el Boss va ha iniciar los acordes de "The Fuse"..

Vale , no sigo.

marzo 10, 2010 10:12 a. m.  
Blogger Roberto dijo...

"El cazador" se de mis favoritas...
esa canción personifica a todos nosotros con nuestros amigos, jurándonos amistad eterna, sabiendo incluso que la vida nos pondrá a cada uno en nuestro sitio

hay una versión de los manic street preachers que me encanta
un abrazo

marzo 11, 2010 7:21 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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enero 31, 2013 5:20 p. m.  
Blogger Eduardo Alfredo dijo...

Es tipico de intelectualoides catalogar como canciones babosas temas como No puedo dejar de mirarte de Bob Crewe y Bob Gaudio, compositores e integrantes de The 4 Seasons. El snobismo los lleva a juzgar livianamente la musica popular. No es raro, la ignorancia es atrevida. Segun los entendidos dicho tema es una creacion de alta calidad musical, donde confluyen armonicamente el jazz, el rock y el pop. El tema ya era inmensamente popular y valorado mucho antes que Cimino la usara en su pelicula.

febrero 15, 2013 7:39 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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Anonymous Anónimo dijo...

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Anonymous Anónimo dijo...

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