martes, marzo 09, 2010

John y Bogie


En 1951, el director de cine John Huston (para mí uno de los más grandes de la Historia del Cine) estaba obsesionado con vivir la experiencia de cazar un elefante salvaje en África.

A principios de los cincuenta, Huston estaba en la lista negra del FBI por su “izquierdismo”, ya que solía reunirse en su casa de Los Ángeles con muchos intelectuales de la época, como Thomas Mann, Bertolt Brecht, Aldous Huxley, John Steinbeck o Ray Bradbury. Decidió poner tierra de por medio. Y empezó a pensar en alguna película que pudiera rodar completamente en exteriores, fuera de los Estados Unidos. En el río Luabala de Uganda, el corazón de África, cerca de los elefantes.

Evidentemente, para aquella aventura cinematográfica, Huston seleccionó al protagonista que mejor cumpliría con el objetivo: sus mejor amigo, Humphrey Bogart.

La película-disculpa fue La reina de África y acabó siendo una de las más imprescindibles de la década de los cincuenta por su vitalismo (tan, tan hustoniano), su más que peculiar romanticismo y su huracán de libertad y redención.

En medio de la selva, el calor y los mosquitos hicieron que las condiciones de trabajo fueran insoportables. La malaria y la disentería afectaron a todo el equipo de rodaje.

Bueno, a todo el equipo menos a Bogart y Huston, que permanecieron completamente sanos durante todas esas semanas de infierno de novela de Conrad. La razón por la que ambos pudieron conservar la salud era muy simple: jamás probaban el agua, sólo bebían whisky, por litros, desde que se levantaban por la mañana hasta bien entrada la noche, cuando ambos se internaban en la oscuridad de la selva acompañados de una caja de botellas de whisky de la que daban cuenta mientras hablaban de la secuencia que rodarían al día siguiente, de literatura, de mujeres y de elefantes.

John Huston nunca llegó a cazar su elefante, pero nos dejó una de las películas más emotivas del siglo XX. Y Bogie consiguió el único Oscar de su excepcional carrera.

A veces lo malo acaba siendo bueno, y lo bueno muta en malo. Pero nunca lo sabremos hasta que todo haya terminado, cuando ya nada puede evitarse.

O, como decía Antonio Machado, Hoy es siempre todavía.








Una película para el cazador de elefantes: Cazador blanco, corazón negro, de Clint Eastwood

Un libro para el cazador de elefantes: El corazón de las tinieblas, de Joshep Conrad

Una canción para el cazador de elefantes: Born to run, de Bruce Springsteen


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54 Comments:

OpenID miabi dijo...

"A veces lo malo acaba siendo bueno"

pero sólo a veces y con perspectiva ;)

marzo 09, 2010 7:25 p. m.  
Blogger malbicho dijo...

uy, extrañé los links (pero ahorita "gogleo")

buena tip para evitar la disentería

=)

marzo 09, 2010 8:16 p. m.  
Blogger moderato_Dos_josef dijo...

Uno de los post que más me han fascinado y agradado de todos los que has escrito. ¿Por qué? Porque hablas de dos mitos y una leyenda. Los mitos son Houston y Bogart, la leyenda es el rodaje de la Reina de Africa, y todas sus circunstancias. ¡Dios! Cómo me habría gustado estar ahí; charlando con Bogart y Houston y la magnífica Catherine Hepburn, como... Pero por desgracia, yo no soy un mito sino un humano real, de carne y hueso, que pasará sin pena ni gloria por el planeta Tierra y nunca cazará un elefante porque quizá no llegue a poner los pies más allá de Marruecos.
Me quedo con su película, en la que a menudo Bogart estaba borracho , y quizá ebrio de verdad jajaja. ¡Menudo papelón se marcó!
Un abrazo.

marzo 09, 2010 8:25 p. m.  
Blogger Un paseante dijo...

Estoy de acuerdo en casi toda la mitología que relatas, salvo en el "Born to run", que es más una alegoría del desheredado que cualquier otra cosa: esa canción hace que me reconcilie por una sola vez con Springsteen, al cual no le tengo mucho amor; comprendo que haya millones de fieles de Springsteen, pero ese no es el caso ahora: "Born to run" no persigue elefantes, sino que grita en bajo la pasión nocturna de quien no tiene más que perder que su chica y su moto, la desesperanza del outsider, el sonido crujiente de lo que hay bajo las maderas carcomidas de nuestra satisfecha sociedad de currantes nine-to-five. Los que cazan elefantes son de otra casta.

marzo 09, 2010 8:50 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

Las películas rodadas en la selva siempre han sido fuente de grandes historias apócrifas y de calamidadeds variadas para los que allí se aventuraron a rodar; no hay más que ver tanto ésta que traes, amigo NoSurrender, como "Apocalypse now".

Yo también soy un gran convencido de que el alcohol preserva nuestro organismo más que lo daña. Y además tengo una prueba cercana, la de nuestro "rockero Silvio", tal como reza el letrero que pusieron como nombre a la calle que le dedicaron aquí en Sevilla.

Pocos rockeros habrán tenido una vida tan al borde del abismo como la suya, y seguramente ninguno habrá bebido tanto y tanto como él, que siempre estaba en un estado etílico tal que le proporcionaba una extraña lucidez. Silvio murió prácticamente sin vista, y con muchos órganos hechos mierda, sin embargo, el hígado lo tenía perfectamente.

Antes de irse a la tumba ya se lo advirtieron... "tío, o empiezas a cuidarte o te vas a quedar ciego; así que tú eliges". Y Silvio asintió con la cabeza y se limitó a decir: "Ray Charles".

Por eso creo que estoy de acuerdo con el paseante que comenta más arriba, y no me parece muy apropiada la elección de la canción del Boss... hubiese sido mucho mejor elegir alguna de Silvio, jejeje... tenía mucho más en común con el cazador de elefantes.

marzo 09, 2010 9:30 p. m.  
Blogger Raquel dijo...

Muy buena la anécdota del whisky :))
A mi la película me decepcionó un poco; la ponían como una joya del cine clásico y a mi no me pareció para tanto, sobre todo la parte final que es algo...no sé cómo decirlo, absurda a lo mejor y un poco infantil. Creo que el paso del tiempo no la ha tratado bien.

Un saludo.

marzo 09, 2010 10:53 p. m.  
Blogger Sese dijo...

Acaso tuviera algo que ver también en el oscar Katharine Hepburn, que si no recuerdo mal estuvo en las películas del único Oscar de Humphrey, de James Stewart y quizá alguien más que no consigo recordar.

De todas maneras ambos, actor y director, unos genios del celuloide

marzo 09, 2010 11:11 p. m.  
Blogger Maeve dijo...

Por fin me sé, de pe a pa, una de tus historias.

Cazador blanco, corazón negro es una peli de Clint infravalorada. Creo que si la hubiera rodado 10 años después, con el público acostumbrado a su personal manera de narrar, habría petado. Es una buena película, algo irregular, que describe a un John Huston sin corazón, ni blanco ni negro ni de ningún color. Siempre que la veo pienso en Angelica, en crecer con tal padre para caer en las garras de un Jack Nicholson.

marzo 10, 2010 12:12 a. m.  
Blogger Jota dijo...

Las anécdotas que se esconden tras un rodaje acaban formando parte de la película tanto como la fotografía, los diálogos o el argumento, tanto más si el método de planificación de escenas consiste en internarse en la selva aprovisionado de whisky, amistad y jugosas conversaciones entre dos genios del cine.
Con estos condimentos, no merece la pena matar a ningún pobre elefante.
Un abrazo.

marzo 10, 2010 8:09 a. m.  
Blogger MK dijo...

Me encanta , de principio a fin. una de mis películas favoritas.Babeo irremisiblemente cada vez que la veo e imagino esa história de amor ,porque es simplemente una hermosa história de amor , de perdedores asidos a una tabla de madera a la deriva, de como se van transformando el uno al otro , de esa forzada y mágica complicidad , de la alegoría sencilla y clara de la barca surcando ese salvaje rio.Y porque soy de las que creen que la suerte acaba acompañando a la perseverancia , que dios los cria y ellos se juntan y que lo malo acaba siendo bueno a veces , y lo bueno muta en malo otras . Y que aunque nunca lo sabremos hasta que todo haya terminado, cuando ya nada puede evitarse...apostemos mientras podamos por los finales felices.Y por supuesto un buen whisky compartido siempre que tengas un hígado amable suele ser una de esas pequeñas tonterías agradables que nos ofrece ...Escocia.
Recomiendo la biografía de Katharine Hepburn y como cuenta élla la experiencia , y de como tras las forzadas inmersiones en el rio adquirió una especie de enfermedad intestinal que le afectó de por vida.


Y que hermosa la frase de Machado , por dios!
Besos entusiastas desde la Siberia catalana.

marzo 10, 2010 9:55 a. m.  
Blogger ana dijo...

"...nunca lo sabremos hasta que todo haya terminado, cuando ya nada puede evitarse".

Yo también lo creo firmemente, se necesita la perspectiva y el silencio del tiempo para que las cosas salgan con su verdadero sentido. Tiempo al tiempo, que se suele decir. Y es película y unas cuantas más, de Bogart y la Hepburn, siempre da gusto volver a verlas.


Un abrazo fuerte, Lagarto.

marzo 10, 2010 10:05 a. m.  
Anonymous Gemmayla dijo...

La peli, una joya cinematográfica.

Añado un libro a tu propuesta, NoS. para cazadores de elefantes y gentes con espíritu de aventura, "Las reinas de África. Viajeras y exploradoras" de Cristina Morató. Después de la lectura de este libro, me pregunté por qué el director Sydney Pollack eligió la historia de Karen Blixen para su "Out of Africa" en vez de la de su rival en amoríos Beryl Markham, muchísimo más aventurera que la propia Isak Dinesen, muchísimo más arriesgada, temeraria y promiscua.

Smuakssssssssssss

marzo 10, 2010 10:16 a. m.  
Blogger DanteBertini dijo...

lo que enferma es la razón...a veces es mejor estar embriagado.

marzo 10, 2010 11:07 a. m.  
Blogger Margot dijo...

Me encanta esta peli!! Y el domingo pasado andaba yo comentando que hace mucho que no la veo y que ya iba siendo hora. Cosas de las coincidencias bobas... jajaja

Y sí, me voy con las palabras de Machado y un traguito de whisky, que nunca se sabe por dónde puede campar la disentería.

Besos dipsómanos!

marzo 10, 2010 1:56 p. m.  
Blogger Luzdeana dijo...

Bellas palabras de Machado.
Me encanta leer tus reseñas, ese enfoque personal con que terminás siempre hablando de algo más que de la película.
Un abrazo.

marzo 10, 2010 6:12 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

No estoy acostumbrado a ver caer las botellas así, pero poco más o menos...
Comparto tu admiración por John Huston, y un poco menos por Boggie.
El primero sabe sacar de lo cotidiano momentos mágicos. Tú lo has dicho, vitalista.
Algo que parece tan fácil y en cambio es tan difícil.
Saludos

marzo 10, 2010 6:55 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Sé de todo esto que cuentas porque vi, hace mucho, cuando se estrenó, la película de Clint Eastwood.

Todos tenemos la caza del elefante pendiente. O la de la ardilla de turno. El caso es que, a veces, no hay mal que por bien no venga.

marzo 10, 2010 10:48 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Es una de las películas más entrañables jamás filmada, el desamparo de los dos, su rivalidad, su diferencia y su encuentro en una huida desesperada a través de su río indiferente son una metáfora preciosa. Es una gran película.

Saludos.

marzo 11, 2010 6:09 p. m.  
Blogger Roberto dijo...

ví esa peli hace muchos años ya, siempre suelo vovler a verla una vez al año...tu lo dijiste perfecto: insufla vida y redención
un abrazo compañero

marzo 11, 2010 7:18 p. m.  
Blogger Duschgel dijo...

Una película que me gustaría volver a ver, desde luego.

Ya ves a veces a qué llevan los objetivos: a otras cosas no calculadas ni esperadas que tal vez sean mejor que los objetivos iniciales. Y el elefantillo que había de ser su víctima se salvó.

marzo 11, 2010 10:24 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Acojonante la peli, todo llevado al extremo, dos personajes que distan kilómetros el uno del otro, y que se encuentran en ese camino, y esa evolución mágica de cada uno de ellos. El director... gigante, el actor, bueno, uno de mis favoritos, y mira que siempre que le escucho, pienso, esta voz no le pega nada a Bogart, pero oirle y mirarle, es sublime.
Lo que me ha molado es las reuniones de la panda, no falta nadie... menudo nivelazo... Me fascinan esas redes que se establecen entre ciertas personas que se salen de madre, y como unas se nutren de las otras, y como se enriquecen mas si cabe.
Bonito post, lagarto, nos esperan los bares, a ver si dentro de poco. Un besazo

marzo 12, 2010 12:13 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Miabi, lo malo es que esa perspectiva a veces nos llega sólo al final, con lo que no podemos cambiar ya nada, y el sentido de todo lo que hemos hecho -bueno o malo- nunca ha estado a nuestro alcance. Besos!


Malbicho, es verdad, debería haber hecho algún enlace, tanto a Huston como a la película. Pero bueno, son temas con muchas referencias, a golpe de clic.

marzo 12, 2010 12:37 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Vaya, Josef, te agradezco tus palabras. El personaje de John Huston siempre me ha fascinado por su enorme vitalidad, tan literaria e intelectual como cercana y popular.

También a mí me hubiera encantado disfrutar de las charlas con él y sus amigos. Te recomiendo su autobiografía, “A libro abierto”, en donde compruebas que había más aventura en su propia vida que en sus películas.

Un abrazo!

marzo 12, 2010 12:41 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Paseante, la verdad es que la primera canción que puse fue una de Tom Waits que se llama “The piano has been drinking, not me”, pero tampoco quería cargar tanto con el tema del alcohol, sino llevar la historia a otra metáfora, más relacionada con la película.

Yo creo que Born to run habla de todos los que no acaban de encontrar un sitio al que considerar un hogar, de los que corren sin saber que lo que buscan está dentro de ellos, de los que necesitan decir a su compañero de viaje “Together we could break this trap / We'll run till we drop, baby we'll never go back / Will you walk with me out on the wire / 'Cause baby I'm just a scared and lonely rider / But I gotta find out how it feels / I want to know if love is wild girl / I want to know if love is real”. Y esto, creo, es lo que pasa en el viaje por los rápidos de la Reina de África.

Un saludo!

marzo 12, 2010 12:41 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Carrascus, tienes razón, La reina de África tiene algo de Apocalipsis Now. Por eso puse la novela de Conrad en la que se inspiró Coppola para su película como regalo para el cazador de elefantes. El viaje por un entorno tan duro como metáfora de la vida no es una idea original de Huston, ya los griegos sabían algo de eso.

Yo no haría una defensa del alcohol, así en términos absolutos, con esta historia, o con la de Silvio, que tan a propósito traes aquí. Supongo que, simplemente, es que no hay valores absolutos. Yo sé que a mí me sienta bien un whisky por la noche, y sé que no podría trabajar o hacer algo provechoso bebiendo todo el día. Pero lo cierto es que me encantan muchas de las obras que nos han dejado grandísimos personajes llenos hasta arriba de drogas o alcohol. La anécdota de Ray Charles me ha parecido genial :)

En cuanto a la canción del Boss, bueno, me remito a lo que le contaba aquí arriba al Paseante, que creo que sí tiene un paralelismo con la historia que cuenta la película, aunque quizás Tom Waits hubiera sido más acertado para la anécdota del post.

Salud!

marzo 12, 2010 12:41 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Raquel, todos tenemos nuestros gustos, y me parece normal que a unos nos guste más que a otros esta película. Además, estética y técnicamente, la Reina de África ha soportado mal el tiempo, como bien dices. Pero te pediría que le dieras otra oportunidad, y que vieras en el final una especie de cuento con moraleja, y no algo más o menos creíble. Estoy seguro de que podrías disfrutar de la relación entre esos dos maravillosos personajes y el cambio que el uno provoca en el otro. Saludos!




Sese, Katie Hepburn era una actriz excepcional. Me cautiva (casi) todo lo que hizo. Su vitalidad, su fuerza, su actitud estaba a la altura de muy pocas. No era una belleza de plástico, sino una Mujer fascinante en su humanidad. Spencer Tracy tuvo mucha suerte al vivir con ella, ya lo creo. Salud!

marzo 12, 2010 12:41 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ja, ja, Mave, no lo tomes como un concurso. No pretendo ser críptico con los regalos, sólo abrir nuevas vías para la empatía con una idea. A veces estoy más acertado, y otras menos. En el caso de la peli de Clint Eastwood era más fácil, ya que cuenta la propia historia de ese rodaje. Cazador blanco, corazón negro me parece una película buenísima, irregularidades aparte. Quizás por algo personal, porque la historia que cuenta me atrae mucho. Besos.



Jota, la vida de John Huston es más aventurera que cualquiera de sus películas. Tenía una manera de entender la vida completamente vitalista, y es algo que se ve en muchas de sus películas, porque él sabía lo que quería contar y siempre tenía que ver con algo que le explicaba emocionalmente a él mismo. En cuanto a las anécdotas, no es ésta la más interesante de aquel rodaje. Quizás algún día cuente aquí cómo se inició Huston en el canibalismo entre las tribus de la selva :) Salud!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mk, me alegro de que te guste la película. Es una historia de amor, sí. Y una historia de encuentro entre dos personajes que han evolucionado hasta donde no pensaban que podrían ir en la vida.

En cuanto a la moraleja del final, en realidad es parecida a muchas otras secuencias de otras películas suyas (Evasión o victoria, El hombre que pudo reinar, El tesoro de Sierra Madre…), lo que muestra la obsesión que Huston tenía por decirnos (decirse) que la única salvación que tiene la vida es exprimirla en cada momento, de manera que cuando muramos estemos de acuerdo con el trato, como cuando nos levantamos de un restaurante después de haber comido de puta madre y pagamos la cuenta tan a gusto.

Me alegra también que te haya gustado el poema de Machado (sí, todo el poema es sólo ese verso: Hoy es siempre todavía)

Besos!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ana, lo malo es que entonces sólo podemos tener la perspectiva del “todo” cuando hemos muerto. Y así es difícil aprender nada, ¿no te parece? :) la vida es un viaje extraño, sólo nos queda intentar disfrutarlo. Un abrazo!


Gemmayla, no he leído el libro de Cristina Morató, pero me encanta Out of Africa, así que si hay historias más interesantes, tendré que leerlas. Besos!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dante, lo que mata es la vida, de eso no hay duda. Deberíamos disfrutar más de ella en lugar de competir por entregar a la tumba un cadáver en forma. Salud!


Margot, yo la volví a ver hace algunas semanas. Hay películas que es bueno volver a verlas de vez en cuando, como Casablanca o el Doctor Zhivago. Nunca se reduce la experiencia, sino que aumenta. Whisky y Machado, sí; me gusta la combinación ;) Besos!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Luzdenana, supongo que siempre acabo hablando de mí mismo, y las películas o los autores, o lo que sea, no es más que una disculpa para buscarme a mí mismo. Y me gusta encontrarme con vosotros en el viaje. Un abrazo!



Food and Drugs, yo tampoco tengo el aguante de Bogart, no :) Yo admiro mucho el cine de Huston, no es la primera vez que hablo de él en este blog. Siempre me han llamado más la atención los directores que los actores, debe ser una manera de compensar mi no creencia en Dios :) Salud!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tesa, me gustó mucho la película de Eastwood (en realidad, me gustan casi todas las películas de Eastwood), pero cada día me planteo menos “cazar un elefante”. Me conformo con encontrarme a mí mismo en la vuelta de cualquier esquina (“I wanna find just what I got”, que dice otra canción de Springsteen). Creo que hace ya mucho tiempo que no me muevo por objetivos, que me siento más budista. Debe ser por eso que estoy engordando :) Besos!



Peletero, has definido muy bien la película, sí. A todos nos transforma el río de la vida, supongo. Esperemos que para bien, como a ellos dos. Salud!

marzo 12, 2010 12:42 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Roberto, una vez al año es bastante, veo que eres un fan de la peli :) Mis periodos de rotación con las películas que me gustan son un poco mayores, pero creo que debería acortarlos y volver a disfrutar de esos clásicos esenciales más a menudo. Nunca he entendido a los que no quieren ver una película “porque ya la han visto”. Me parece una pobrísima manera de entender el cine y de entendernos a nosotros mismos. Un abrazo!



Duschgel, es cierto. A veces la vida nos da como “second best” lo más relevante. Huston no pensaba que estaba haciendo una de las películas más influyentes de la historia del cine, sólo quería una disculpa para cazar un elefante. Pero donde hay magia, la hay. y no hay más. Besos!

marzo 12, 2010 12:43 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tremends, yo no soporto la voz de Bogart doblada al español. No le pega en absoluto, se carga la mitad de lo que significan sus personajes, que son siempre muy poco elitistas y mucho más populares de lo que imposta la voz en español. A ver si nos vemos cuando podamos, sí. Besos!

marzo 12, 2010 12:43 p. m.  
Blogger atikus dijo...

Moraleja:si bebes vete a Africa!

Peliculón!!, si desde luego, me encanta ver a Bogart siempre, pero aqui esta curioso, ya mayorcito en la selva...bien!

Hace tiempo que ya no bebo este maravilloso licor, aunque le sigo dando al vino y la birra, cosas de los médicos, quizás si les hiciera caso a H Y B seguiría bebiendo guisky!!


saludos

marzo 12, 2010 1:32 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Tenga cuidado amigo Lagarto, en los tiempos que corren, podrían acusarle de enaltecimiento del alcoholismo extremo.

No conocía la anécdota, gracias por compartirla.

marzo 12, 2010 9:15 p. m.  
Anonymous satenight dijo...

Me gustó la película cuando la ví, porque es una metáfora de la vida.
El río que fluye y que nos debe llevar a un destino y que por distintas causas te ves compartiendo el viaje con otros viajeros tan distintos a tí, crees que son extremos opuestos pero en el fondo, a medida que el viaje de la vida te va puliendo, te das cuenta que todos los viajeros de ese río tienen las mismas carencias y miedos y tambien las mismas ilusiones, sueños y virtudes.
Me ha encantado saber que el whisky les protegió de la malaria! no sabía ese detalle ;-))
El corazón de las tinieblas es una buena elección de lectura para un cazador de elefantes.
Aprendo mucho contigo.

marzo 14, 2010 10:15 p. m.  
Blogger écume dijo...

Qué bueno... merci

: )

marzo 16, 2010 12:40 p. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

Una obra maestra del cine. Menos mal que no cazó un elefante, me gustaría no equivocarme.

Saludos.

marzo 16, 2010 8:51 p. m.  
Blogger Vivian dijo...

Coincido contigo “La Reina de África” es una de las películas más imprescindibles de la década de los 50, y de la historia del cine por extensión, añadiría yo.

Me encantó esta entrada sobre la historia detrás de la historia, digna de una película como el gran Eastwood supo ver.

Es curioso como la genialidad y el talento consiguen siempre grandes obras, incluso sin pretenderlo, y es que, como se suele decir en mi pueblo, el que vale, vale, no es una cuestión de objetivos ni expectativas, no es cuestión de caminar hacia, sino de saber andar el camino y él sólo te llevará al lugar que mereces.

Besos

marzo 16, 2010 9:13 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

La Reina de África es una maravillosa película, que nos narra la historia de dos personas muy diferentes, pero capaces de encontrarse en un punto común a pesar de sus diferencias. Como esos personajes, deberíamos fijarnos más en lo que nos une en vez de en lo que nos separa.
Estupenda anécdota la que nos cuentas :-)
Besos salvajes.

marzo 18, 2010 7:58 p. m.  
Blogger Mcartney dijo...

Lizard:
O sea que realmente Boggie iba pedo toda la peli....
Ahora lo entiendo todo.

marzo 19, 2010 9:59 p. m.  
Blogger Sintagma in Blue dijo...

Una película maravillosa, tanto la de Huston como la de Eastwood, que nos acercan y al mismo tiempo nos alejan de los personajes.

marzo 21, 2010 2:44 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Dios mío, doctor Lagarto, lo que no entiendo es cómo ambos no sucumbieron a una buena cirrosis hepática. Yo, desde luego, no hubiera tenido escapatoria: o malaria y disentería, o un hígado hecho migas. Hay que estar hecho de una pasta especial para que tanto alcohol no acabe con uno. Y me temo que no es mi caso, que hoy mismo tengo un resacón que ni me veo por unas copitas de vino de nada ;)

Conozco poco de la vida de John Huston, pero de ese poco que conozco siempre me ha admirado la enorme vitalidad que revela. La misma que se hace patente en muchas de sus películas. En esa idea tan suya de que sólo cuando se ha vencido por completo el miedo a la muerte, sólo cuando se siente en toda su fuerza la maravilla de estar vivo y por eso mismo, por sentir la vida con la más intensa plenitud, se es capaz de entregarse a la muerte sin tristeza ni sentimiento de pérdida, sencillamente alegrándose por lo vivido, sólo cuando eso sucede entonces la fortuna nos favorece haciendo huir a la muerte, poniéndola en fuga en el momento mismo en que estaba a punto de alcanzarnos. ¿No es una idea maravillosa la de que la posibilidad de eludir la muerte dependa de la valentía y la fortaleza con que seamos capaces de aceptarla?

Pero la cuestión no es que suceda el milagro y la muerte se aplace gracias a la entereza y la vitalidad de los protagonistas de sus películas, tal y como ocurre en “La Reina de África” o en aquel momento tan mágico de “El hombre que pudo reinar” en que la risa desenfadada de dos hombres condenados a morir los salva por sorpresa de ese destino en apariencia inevitable. Lo importante es que, incluso de no haber sucedido el milagro y haber muerto sus protagonistas, como espectadores hubiéramos contemplado esa muerte sin el dramatismo que habitualmente le atribuimos. Porque no hay lugar para la tragedia en la interioridad de la conciencia de quien muere diciendo un enorme sí a la vida y asumiendo con serenidad que ésta debe finalizar en algún momento. ¿Y qué mejor momento que aquel en que somos capaces de ponernos por encima de las circunstancias adversas y brindar frente a la muerte por todo lo vivido?

Un beso, doctor Lagarto!

marzo 21, 2010 6:26 p. m.  
Blogger PSYCOMORO dijo...

Excepcional hombre para una gran historia de mil lecturas inacabadas. Me encanta como sabes encontrar esos rastros pendientes en las leyendas corrientes; a veces nos olvidamos de ellas, pero nos traen instantes que siempre vale la pena recordar. Tú nos lo pones fácil, Lagarto. Gracias.

marzo 22, 2010 11:17 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Atikus, yo creo que en África, con el calorcito y eso, seguro que sientan mejor unas cuantas cervezas bien frías. Yo me apunto contigo. Salud!



Brisuón, lo políticamente correcto es tan irritante a veces. Deberíamos ser más relativistas, y aceptar que el exceso de whisky no sólo les sentó estupendamente a esos dos, sino que todos los que hemos visto la película nos hemos beneficiado de ello. Salud!

marzo 23, 2010 2:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Satenight, el viaje por el río es una buena metáfora de la vida, sí. Como decía Mike Scott, “Navegamos en un extraño barco / Alcanzando una extraña playa / Llevando la más extraña carga / Que nunca embarcó”. Me alegro de que también te guste esa novela de Conrad, es toda una experiencia leerla. Gracias ;)



Ecume, qué bueno verte por aquí. Besos!

marzo 23, 2010 2:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Makiavelo, según dice Huston en su biografía, afortunadamente nunca llegó a cazar el elefante.

Pero su afición a la escopeta era enorme, y el tipo cazó mucho. Solía decir que lo mejor que le había pasado en la vida, aquello de lo que más orgulloso se sentía, por encima de cualquier película, era haber sido Jefe de la Jauría para la caza del zorro en el condado irlandés de Connemara. No fue un santo, no. Quizás amaba tanto la caza (la muerte) para poder enfrentar la fragilidad de su propia vida, no sé.

Saludos!

marzo 23, 2010 2:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Vivian, Eastwood nunca ha ocultado que Huston es una de sus referencias básicas en el cine. Y creo que realmente se nota esa deuda en la actitud “dura” de alguno de sus personajes y en la manera tan clásica que tiene Clint Eastwood de narrar una historia. Desde luego que el que vale, vale. Y es su personalidad, o la manera de caminar su camino, lo que acaba creando la escuela que otros imitan y llaman “normas”. Besos!


Pantera, en realidad todos los seres humanos que conocemos comparten nuestro bote en medio de los rápidos de la vida. No podemos enamorarnos de todos los que viajan con nosotros en la vida, como Bogart y Hepburn, pero al menos podemos y debemos respetarnos y buscar y compartir con los demás ese ansia de vida que todos tenemos, aunque sepamos que todo río da a la mar, que es el morir. Besos saurios!

marzo 23, 2010 2:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mcartney, Bogart nunca bebía agua, sólo whisky. O, al menos, así lo contaba Huston en su autobiografía. Lo que pasa es que creo que no le afectaba la bebida tanto como a otros. no sé, la mirada de Bogart, en cualquiera de sus películas, siempre me ha parecido absolutamente sobria y lúcida. Me encanta ese aire de duro romántico solitario. Salud!


Sintagma, en realidad todos somos personajes en el mismo río, con los mismos rápidos. Y, por supuesto, no somos tan diferentes los Bogart vividores de las Hepburn puritanas. En cuanto escarbamos en el alma humana un poco lo sabemos. Besos!

marzo 23, 2010 2:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, supongo que la única solución posible sería permanecer lejos de esas selvas. Creo que hay unos hoteles muy lujosos en la costa de Kenia y Zanzíbar, con unas buenas tumbonas y unos martinis en su punto. Ese sería el sitio ideal para viajar al corazón de África, sin duda.

Veo que usted comprende muy bien ese punto vitalista que Huston aporta a todas sus películas (qué grande la secuencia que menciona de El hombre que pudo reinar), como intentando decirnos a nosotros o decirse a sí mismo que la vida es sólo una experiencia que sólo puede ser maravillosa si entendemos su fragilidad e incluso la ironía de la muerte. O, como decían Les Luthiers, “la vida merece ser vivida, y la muerte merece ser morida”

Un beso, doctora Antígona!

marzo 23, 2010 2:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Psycomoro, creo que a veces las anécdotas reales son más cinematográficas que muchas películas. Desde luego, es el caso de la vida de Huston. Gracias por tus palabras. Un saludo!

marzo 23, 2010 2:22 p. m.  
Blogger LLop dijo...

Hola Lagarto, una Gran Película (con mayúsculas) igual que la posterior de Clint Eastwood que también recomiendas y, es muy cierto, a veces ocurre esa mutación por la que de algo malo acaba saliendo algo muy bueno, incluso me da por pensar que no todo está perdido y recupero cierto optimismo...romántico que es uno.

Veo que sigues en tu linea con tus reflexiones en tus posts que siempre me parecen tan fantásticos, lo celebro de veras.

Un saludo Sr. Lagarto

marzo 23, 2010 4:02 p. m.  
Blogger JOAKO dijo...

O "bajo el volcan" By himself, "Viaje al fin de la noche" de Celine y "Hormigón, mujeres y alcohol" de "ramoncete"

marzo 29, 2010 11:01 a. m.  

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