miércoles, agosto 25, 2010

El Avión de los Libros Perdidos



Con todos los libros que he perdido en los aviones, alguien podría montar una librería. El último, La conquista del aire, de Belén Gopegui, en un vuelo de Amsterdam a Madrid. No me digas, lector, que no es un título apropiado para leer en un avión.

La metodología para perderlos es muy sencilla. Cuando, por fin, empiezo a adormilarme y trato de encontrar un sitio donde dejar el libro, sólo encuentro la rejilla delantera donde la compañía aérea guarda esos folletos tan alegres en los que te cuentan qué hacer en caso de accidente (¿qué hacer? Joder, yo prefiero no pensarlo). Y, cuando finalmente el avión abre la puerta, empiezo a responder mensajes del teléfono con una mano, sujeto la maleta con la mano contraria y, mientras, me paso la bandolera del portátil por el hombro derecho. Todo esto con el aliento en el cogote de todos los que esperan detrás con gran impaciencia. Cabrones.

No soy el único que se obsesiona con la idea de perder de cosas.

Entre los fragmentos inéditos de Nietzsche se encontraron estas palabras, solas, entre comillas: “he perdido mi paraguas”. Muchos filósofos han intentado descifrar el significado de esta anotación. Jacques Derrida escribió todo un estudio sobre ello. Heidegger escribió sobre el Olvido como causa fundamental que explica toda la historia de Occidente. Y todo esto por no hablar de lo que Freud entendería por olvidos de este tipo (menos mal que mis libros no tienen forma fálica, eh).

Agustín Fernández Mallo en su novela Nocilla Dream nos habla de un museo de objetos perdidos en un hotel en Los Ángeles. Allí quedaron relojes, loros que hablan varios idiomas, urnas con las cenizas de seres queridos, pendientes, collares, lencería de alta calidad, brazos ortopédicos, lentillas, muñecas hinchables, juguetería adulta diversa, informes secretos de varios países, cocodrilos vivos... y libros.

Los músicos también son dados a perder todo tipo de objetos. Joaquín Sabina es uno de los más despistados. Ha perdido noches enteras, meses enteros... John Lennon perdía a su chica, REM perdía su religión, Keith Richards su toque, Springsteen lo perdía todo en la inundación, Van Morrison olvidó que el amor existe, Julio Iglesias se olvidó hasta de vivir (algunos hubiéramos preferido que esto lo hubiera hecho de manera más contundente).

Un saludo a todos los que encuentren mis libros. Espero que les gusten y que disculpen las páginas marcadas.





Una película para perdedores: Lost, de JJ Abrams

Un libro para perdedores: En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust

Una canción para perdedores: You’re lost little girl, de The Doors

.

56 Comments:

Blogger Daeddalus dijo...

Involuntario bookcrossing...

agosto 25, 2010 8:48 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Sí, lo he pensado así muchas veces... pero luego nunca encuentro ninguno de otro despistado cuando tomo un nuevo avión. Es injusto :)

agosto 25, 2010 9:55 p. m.  
Blogger Fiebre dijo...

Voy a tener que coger más aviones.
El bookcrossing no lo pillo ni de coña, a ver si tengo suerte con los tuyos.

Yo los pierdo en los restaurantes o tabernas. Nunca me importó comer o alternar sola, pero cual Sally Field, soy una activista de "No sin mi libro".
Si no me aburro.

Lo de Julio Iglesias, no sé...Igual sería menester fundar una ONG o una plataforma d´esas que están tan de moda:

"Plataforma para que los cantantes cumplan sus amenazas", o algo similar.

agosto 25, 2010 10:47 p. m.  
Blogger kamala dijo...

Yo creo que jamás he perdido un libro. Tal vez me esté perdiendo algo...

agosto 25, 2010 11:00 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

Según Freud cuando alguien se olvida algo en un sitio es que su subconsciente en realidad quiere darle una excusa al consciente para volver a ese sitio en el que estaba muy agustico.
Remedio para tu caso: No dormites en los aviones.
:-)

agosto 25, 2010 11:36 p. m.  
Blogger kamala dijo...

O bien, el subconsciente quiere deshacerse de un objeto, que el consciente no se atreve a reconocer (por deber o lo que sea) que quiere perder de vista... Quizás, Sr. Lagarto, el problema sea que en realidad a usted no le gusta o no le apetece leer en los aviones...


Y hay una cosa que pierdo constantemente y que me encanta perder (aunque reconozco que a veces tengo cierta "mala conciencia" por ello, ays, qué educación tan nociva nos han echado encima): el tiempo.

agosto 26, 2010 12:41 a. m.  
Blogger RBC dijo...

Sobre pérdidas y extravios hay de todo y en todos, nadie imagino en esta vida ha dejado de experimentar algún vacio en determinado momento de sus vidas, desde objetos,documentos, afectos, emociones....las hay unas más dolorosas que otras.
Porque hay perdidas concientes y otras por actos fallidos, involuntarios, por quedarse dormidos incluso :)

Durante mi estadía en España estos casi dos meses gracias a Dios y a mi misma (creo je) no he perdido nada, más bien comos anecdótico me he encontrado un billete de 5 euros por la calle y monedas (en un baño de un centro comercial, en las escaleras del condominio donde me alojo) que suman todos ellos casi 9.2 euros en total. ¿Debo alegrarme? tal vez si :)

Abrazoss y que bueno volver a leerte.

agosto 26, 2010 10:40 a. m.  
Blogger Ayshane dijo...

Hace muchos años perdí un libro, un libro que me gustaba muchisimos... desde entonces me obsesiono con no perder ninguno... hasta ahora lo he logrado...

Abrazotes...
Ayshane...

agosto 26, 2010 10:51 a. m.  
Blogger Mcartney dijo...

Lizard:
Tremendo Sabina.
De esta canción que tantas veces he padecido hay una frase que me corroe con ganas:
" .... quema como el gas azul,
de los mecheros..... "
Acabo de perder una noche, pero afortunadamente sólo he perdido con ella el sueño.
Y tiene nombre de mujer.

agosto 26, 2010 10:58 a. m.  
Blogger k dijo...

Hacía mucho que no escuchaba esta canción (ni a Sabina en general). Canta la canción de las noches perdidas si sabes que todo sabe a casi nada. Este señor sabe escribir. Otra cosa es que quiera, o que lo necesite, últimamente.

Los libros abandonados en los aviones (si fueran perdidos no sabrías dónde están, pero lo sabes) caen en manos de los que recogen las cosas. ¿Serán las señoras de la limpieza, los auxiliares de vuelo? Los controladores seguro que no :P

agosto 26, 2010 11:42 a. m.  
Blogger Soy ficción dijo...

Yo nunca he perdido ningún libro, los he olvidado alguna vez pero he conseguido encontrarlos siempre. Mi pesadilla son aquellos que dejas con todo tu cariño y no vuelven, me siento como si los hubiese abandonado :(

Hay un dicho: Los libros tienen su orgullo, si los prestas no vuelven. Gran verdad.

agosto 26, 2010 1:50 p. m.  
Blogger gemmayla dijo...

que Dior me perdone, pero en tres ocasiones perdía mi hijo mayor cuando era chico. Ahora puedo contarlo como una anécdota divertida. La primera vez que me ocurrió, el peque se fue con tres añitos solo a casa, llamó al timbre de una vecina y tirándole del delantal le dijo "Ven y ayúdame a encontrar a mi mamá que se me ha perdido". La criatura ya sabía a esos escasísimos palmos de su vida, que su madre era más despistada que NoS. perdiendo libros en los aviones.
El peor trago lo pasé cuando lo perdí en la sierra madrileña. Fueron tres horas que me parecieron siglos buscándole por la montaña. Todo el mundo buscándole y gritando su nombre.

Ahora pierdo en los autobuses la uniformidad del trabajo. Me ha sucedido en varias ocasiones.

Lo perdido y luego recuperado que más a llamado mi atención ha sido recientemente una paloma mensajera. Un tipo la perdió y apareció descansando en la acera junto a una peluquería.

El paragüas de Nietzche creo que lo recuperó Lou Andreas Salomé, que a su vez se lo regaló a uno de sus amantes.

Fantástico tu post y brindo por tu regreso

Besotísimos

agosto 26, 2010 2:48 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

Usted y todos los que cita conforman un universo de hombres ocupados y propensos al stress... a los demás no puedo aconsejarlos, o ya se han muerto y nos les iba a servir de nada, pero usted, amigo NoSurrender, pruebe a tener en la cabeza solo lo que está leyendo... lo demás déjelo para cuando llegue su momento.

O, en todo caso... ponga una cadenita entre el libro y su bolsillo... como hacen en los bancos con los bolis.

Y, hombreee... una persona tan leída como usted... y sigue citando a Sabina... tch, tch...

agosto 26, 2010 4:22 p. m.  
Blogger Ángel dijo...

Por lo menos estas conciente donde los has perdido, mis libros muchas veces le salen patitas y se van caminando fuera de casa, snif.

agosto 26, 2010 4:57 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Apreciado Lagarto, a mi me ocurre al revés, pierdo aviones en los libros, entre sus páginas se me aparecen viejas tarjetas de embarque, polaroids de alguna azafata guapa, su última foto al despedirme aquel día, tarjetas de visita de olvidados compañeros de viaje, cartas mil veces leídas, servilletas de papel con palabras manuscritas que tenían que ser el inicio de alguna despedida, hojas recogidas en algún jardín olvidado y muy secreto, otras caídas de árboles que ya deben ser madera quemada, pétalos de flores recibidas, astillas ensangrentadas, mariposas, ninfas y caballitos de mar resecados.

Playas enteras, algún que otro rayo de luna, soles y noches oscuras que no terminaban nunca.

“Las colinas, bajo el avión, ya abrían sus surcos de sombra en el oro de la tarde. Las llanuras se volvían luminosas, pero de una luz inútil: en este país no terminan nunca de entregar todo su oro, así como después del invierno no terminan de renunciar a su nieve.” (“Vuelo nocturno”, Antoine de Saint-Exupéry)

Saludos.

agosto 26, 2010 6:01 p. m.  
Anonymous Juanan dijo...

Hay libros que mejor que perderlos serian tirarlos, ejem…todo lo que publica Cesar Vidal.
A mi hay veces que me gustaría perder la timidez, la cabeza, la reputación, la necesidad, como una virgen pierde el himen.
Como aquí se ha mencionado tanto el subconsciente, puede ser que sea un signo de dejar atrás la historia que todo libro cuenta, para encontrar otra en el nuevo lugar de destino
Un brazo

agosto 26, 2010 7:27 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Con el subidón de adrenalina/pánico que me entra a mí en cuanto me subo a un avión y ante la imposibilidad de relajarme y leer, lo extraño es no haber perdido en una de esas la cabeza.

Sabina ha estado actuando en mi ciudad hace un rato. Se le podía escuchar desde la ventana de mi cocina.

Un saludo.

agosto 27, 2010 1:58 a. m.  
Blogger Raquel dijo...

Pásete a los audiolibros, es una alternativa.
Yo es que no puedo leer en los aviones porque no me concentro en la lectura, prefiero escuchar música, si es relajante mejro que mejor.

PD: Hace mucho que no pisaba tu blog, me alegra verte en forma.
Feliz fin de semana.

agosto 27, 2010 9:04 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Hola lagarto! Te he encontrado navegando por Psycomoro y ha sido un placer. Comparto tus gustos y tu mala leche con el iglesias. Un beso !!!

agosto 29, 2010 12:34 a. m.  
Blogger Marga dijo...

Ummm un mal libro para perder, merece la pena... ays.

Yo en los aviones no los pierdo, me aferro a ellos como talismán, lo único que me hace olvidar que mis pies no tocan suelo...

Bonita ciudad, Lagarto, al menos eso lo compensó, no?

Por cierto, estreno cueva... pase cuando sea menester y si es de su gusto, claro!

agosto 30, 2010 8:57 a. m.  
Blogger Cielo Vacío dijo...

Long time, no see, Lagarto...tengo tantas ganas de hablar contigo y con Javi que exploto. ¿Es que no vamos a ser capaces nunca de quedar? Ya va siendo hora....que se nos pasa la vida!! Y son ya demasiados años y demasiadas cosas. Echo de menos a mis hermanos mayores.

agosto 31, 2010 12:09 a. m.  
Blogger Divina nena dijo...

Me gusta primero porque como mal de muchos...en fin que soy una despistada sin remedio. Me ha gustado especialmente los olvidos de los musicos... me gustó pasear por acá de nuevo.

septiembre 01, 2010 12:19 a. m.  
Blogger malbicho dijo...

ando por ahí recomendando tu sitio en este Blog day

espero llegue más gente a leerte y lo disfrute tanto como yo

saludos

septiembre 01, 2010 4:35 a. m.  
Blogger MK dijo...

"Hasta que te encuentre" del Irving , encima de una paret seca de esas que recorre mi isla , cerquita de una cala perdida en la costa norte , nadie a la vista en un kilómetro a la redonda , un sol de justicia cayendo a plomo y un inicio de tramontana que amenazba con llevarselo volando si esperaba a una segunda oportunidad de encontrármelo a la vuelta.
¿Qué hubieras hecho? . Me lo llevé .
Me está gustando.

septiembre 01, 2010 11:08 a. m.  
Blogger MK dijo...

Lagarto , Cielo Vacio , me puedo apuntar a esa cervecita conjunta?

septiembre 01, 2010 11:10 a. m.  
Blogger k dijo...

Ay, MK, qué espectacular regalo del azar. Disfrútalo :)

(Lagarto, me perdonarás que use esto como si fuera un foro... o facebook)

septiembre 01, 2010 12:24 p. m.  
Blogger Beatriz F dijo...

Hola, pues yo no pierdo libros, debe ser alguna anomalía que tengo, lo consultaré. Me gusta tu blog

septiembre 01, 2010 4:24 p. m.  
Blogger Sintagma in Blue dijo...

Yo una vez olvidé en el avión el bolso con toda la documentación y el dinero. Menos mal que llevaba el móvil en el bolsillo. Estuve tres horas esperando a que alguien me bajase el bolso, rezando para que no creyesen que era un bolso-bomba y lo hiciesen explotar. Para más INRI era un vuelo que iba por vía internacional y para salir debía enseñar el DNI que no tenía. Me sentí como el de aquella película en la que un apátrida no podía salir del aeropuerto.

septiembre 02, 2010 10:28 a. m.  
Blogger Antígona dijo...

Yo no recuerdo haber perdido ningún libro en ninguna parte, pero seguro que alguno habré perdido –aunque no debía de ser un libro muy apreciado por mí- porque he perdido tantas cosas… Sobre todo paraguas, como el señor Nietzsche, aunque nunca se me ha ocurrido anotarlo en ningún sitio. Debería hacerlo la próxima vez que pierda alguno, a ver si, quién sabe, algún día salto a la fama y a alguien le da por escudriñar entre mis papeles y se dedica a teorizar sobre lo que he querido decir con semejante anotación :P

Sí recuerdo que, en un barrio de mi ciudad donde la gente va a tomar copas y donde antes, cada vez menos, solía abundar la fauna de pocos recursos, me robaron una mochila en la que no llevaba absolutamente nada más que un ejemplar las “Confesiones” de San Agustín. En edición de bolsillo, que apenas valía cuatro duros. Al descubrir que la mochila ya no estaba donde la había dejado, no pude evitar una doble sonrisa: por un lado, pensando en la cara de decepción e incluso de indignación del mangui al descubrir que el único contenido de la mochila era ese libro; por otro, imaginando que igual le daba por leerlo y que, como San Agustín, con esa lectura tan edificante, acababa renegando de su anterior vida pecaminosa y no volviendo a robar nunca más :)

Buen libro ése de la Gopegui, y más para leerlo en un avión, claro que sí. Le recomiendo que se haga de nuevo con él y lo termine, que en el fondo habla también sobre pérdidas, aunque de una naturaleza diferente a la que supone el extravío de cualquier objeto material y bastante más penosas e inquietantes. O quién sabe, igual lo encuentra en el próximo avión que tome, en una de esas extrañas piruetas de la casualidad/destino.

La verdad es que no sé muy bien por qué tendemos a atribuir un sentido negativo a eso del perder, si luego resulta que poseemos o nos acompañan tantas cosas que más valdría que perdiéramos u olvidáramos por cualquier rincón. A mí lo que me gustaría perder a ratos, entre otras muchas cosas, es la cabeza. Pero mire que no hay forma de desprenderse de esta jodida ni queriendo, siempre demasiado bien pegada a mi cuello. La próxima vez que vuele, trataré de meterla en esa rejilla delantera, a ver si cuando aterrice se me olvida cogerla ;)

Un beso, doctor Lagarto!

septiembre 03, 2010 9:10 p. m.  
Blogger Paco Merlo Ansin dijo...

Hola!! Ya sabrás que sigo tu blog y seguramente el mio te interese. Disfruto y aprendo mucho con tu ingenio, tu manera de ver la vida, de vivirla, tu arte ... y de lo que nos transmites. Yo humildemente intento aportar lo que pueda, te regalo mis flores, te dejo paraguas, comparto contigo mi gente (compañeros de trabajo, familia,mis mascotas, mis vecinos, también mis vecinas!) y quizas estes esperando a que publique más fotos. En esto último mi cabeza divaga, duda y parece que nunca me voy a decidir... Y tú esperando ...

septiembre 04, 2010 12:32 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Fiebre, espero que te gusten los míos si los pillas. Aunque me temo que los empleados de las compañías aéreas que limpian los trastos tienen montado un buen negocio entre ellos. Yo también prefiero comer solo con un libro cuando estoy de trabajo. Hoy me he traído conmigo a Asimov, una asignatura pendiente.



Kamala, supongo que perderse el perder es conservar lo que apreciamos, una manera de encontrar lo nunca perdido ¿no? :)

septiembre 04, 2010 12:32 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

F&D, no sé si estaría yo de acuerdo con esa interpretación de Freud. La verdad es que lo que me impulsa a olvidar cosas es el deseo de salir corriendo de donde estoy, de tener la cabeza ya en otro lado… creo que, en esto, estoy más con la interpretación de Kamala que con la del viejo Sigmund :)


RBC, me alegro de que encontraras esos 9.2 euros, aunque con los precios que hay en Mallorca no sé si te daría para mucho :)

septiembre 04, 2010 12:32 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ayshane, ¡me alegro de verte por aquí! Supongo que todos aprendemos de los errores, y adquirimos mejores prácticas para no olvidar lo que nos resulta importante. Tengo que cambiar mi rutina al salir de los aviones, eso ayudará a ver las cosas de otra manera.



Mcartney, Sabina tiene un don para escribir canciones en las que la dignidad y la ironía permanecen en la derrota, ya lo creo. No es que el tipo sea, precisamente, un gran músico, pero a todos nos ha tocado alguna vez alguno de sus versos. Tiene algo sanador. Salud!

septiembre 04, 2010 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

K, tampoco yo escucho mucho a Sabina últimamente. Es cierto que la palabra “perdido” no es la más adecuada (en realidad Nietzsche tampoco usa la palabra “perdido” en nota, sino “vergessen”, que se debería traducir mejor por “olvido”). Lo que pasa es que Nietzsche podría después volver a encontrarse con su paraguas, mientras que los libros que quedan en los aviones no. Tengo que echarme un amigo/a limpiador/a de aviones un día de estos ;) Besos.



Soy Ficción, claro que es una gran verdad. Yo tampoco suelo dejar mis libros, porque ya he perdido así los suficientes. Prefiero directamente regalarlos si alguien lo necesita. Besos.

septiembre 04, 2010 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, es muy delgada la línea que separa la tragedia de la anécdota en esos casos, sí. Me alegro mucho de que no pasara al final nada con tu hijo y todo volviera a la normalidad.

Bueno, siempre es mejor dejarle a Lou Andreas Salomé el paraguas a que encuentre un látigo por ahí… Menudo carácter el de esa mujer :)
Besos!

septiembre 04, 2010 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Carrascus, no me considero una persona propensa al estrés, pero el momento de salir por fin de la claustrofobia del avión, mientras todo el mundo se agolpa en el estrecho pasillo me desconcierta, sí. Lo de la cadena no sería mala idea. O un chivato electrónico con gps, que hay que modernizarse :)

En cuanto a lo de Sabina, discúlpeme esa debilidad tan madrileña. Estuve a ponto de poner a The Doors cantando “You’re lost, little girl”, que para mí es una de las mejores canciones de la banda, a pesar de ser bastante menos conocida que otras.

Salud!

septiembre 04, 2010 12:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ángel, no creas; yo también tengo algunos desaparecidos a los que no encuentro ninguna explicación. Y sólo me doy cuenta, claro, cuando voy a echar mano de ellos para algo.


Peletero, yo también tengo marcas de ese tipo en muchos libros. Lo que más me sorprende de esos encuentros de tickets y tarjetas es lo mucho que han subido el precio del metro en esta ciudad :) Gracias por traer a Saint-Exupéry. Evidentemente, no podía faltar en un post como éste. Salud!

septiembre 04, 2010 12:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Buf, Juanan, a mí César Vidal me parece un estercolero moral en sí mismo. Más que tirarle a él a la basura, habría que tirar la basura en él. Menudo tipo.

Siempre hay una historia que podría empezar, que cambiaría lo que no nos gusta de nosotros. Pero necesitamos el valor de creer en nosotros mismos, porque los demás sólo ven de nosotros lo que nosotros proyectamos de nosotros mismos.

Salud!

septiembre 04, 2010 12:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tesa, por cosas de trabajo siempre he viajado mucho en avión, pero el despegue siempre me sigue causando cierta ansiedad. Eso sí, me gusta tanto ver el campo cuando asciende que en seguida me relajo.

Estaba en mis planes ir a ese concierto de Sabina en tu ciudad -que me paso mucho tiempo en ella desde hace un tiempo-. Pero surgieron otros planes. En fin, me gusta Sabina y le aprecio mucho, pero su mejor momento ya pasó. Una pena.

Besos.

septiembre 04, 2010 12:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Raquel, a mí me alegra verte por aquí siempre. No sé si los audiolibros me podrían enganchar. Soy adicto a la hoja de papel, me temo :) Feliz fin de semana a ti también!


Anónimo, venir de Psycomoro es una gran referencia para mí, y coincidir con tus gustos y disgustos un honor ;) Besos para ti también!

septiembre 04, 2010 12:35 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Marga, ya tengo otra copia del libro. No iba a dejar de terminarlo. Me gusta Belén Gopegui, sus personajes duelen cargados de poesía y de verdad. Ay, esos tránsitos donde dejamos atrás lo que éramos, o mejor dicho, lo que no sabíamos que no éramos.

Ámsterdam es una cuidad hermosa. Me encantaría vivir en un sitio así de abierto, lleno de agua y de bicicletas. Eso sí, ¡los cafés son carísimos!

En cuanto tenga un minuto me paso por tu nueva cueva. Ya era hora de verte de nuevo en estos inventos ;)

Besos!

septiembre 04, 2010 12:36 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Jero, tenemos que vernos, claro que sí. Si no podemos esta semana, la siguiente, que es mi cumpleaños e invito yo. Un abrazo, hermano!



Divina nena, y a mí me gusta verte pasear por aquí. Los músicos son muy olvidadizos, sí. No creo que lo sean más que los poetas, los escritores y esas gentes en general. De alguna manera, el olvido es una manera de mostrar nuestra debilidad. Besos.

septiembre 04, 2010 12:36 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Vaya, Malbicho, muchas gracias.

No sabía que había un Blog Day, pero el tuyo también me parece muy recomendable; siempre aprendo algo en tu casa.

Saludos!

septiembre 04, 2010 12:37 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mk, qué gran libro te has encontrado. Me encantó esa historia de Irving (en la que también Amsterdam juega un papel esencial, por cierto). Además el título también es muy significativo :) Yo estoy encantado de que vengas con Cielo Vacío a tomar unas cañitas. Llámale y que él me llame y nos vemos. Claro que sí.



K, claro que te perdono. Me encanta que haya debate cruzado. También nos debemos unas cervezas nosotros, eh. Podrías apuntarte con Celo Vacío, Javi, Mk... o buscarnos otro día.

septiembre 04, 2010 12:37 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gracias por venir y por tus palabras, Beatriz. Pero no pienses en anomalías, que es lo tuyo es lo normal y no lo mío ;)



Sintagma, pues tuviste suerte de que ese avión no partiera inmediatamente hacia Moscú con toda tu documentación, la verdad.

septiembre 04, 2010 12:38 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ah, doctora Antígona. Es que los paraguas están diseñados antológicamente para ser perdidos, no nos quepa duda (por cierto, algo de eso escribí en este blog hace algunos años). Quizás la anotación de Nietzsche va por ahí, en el sentido de que la pérdida del paraguas puede ser perfectamente una alegoría simbólica sobre esa esencia de ser perdido.

Me ha divertido la experiencia de su ladrón con San Agustín. Sería fantástico que lo hubiera leído, desde luego. Aunque, ya puestos, yo le aconsejaría que llevara la próxima vez algo un poco menos denso, más pensado para profanos :P

Descuide, que el destino ha escrito que yo termine de leer ese libro de Gopegui, que me parece muy interesante en algunos párrafos. Quizás incluso lo comentemos por aquí en alguna ocasión.

A mí me interesa su cabeza, no me la pierda.

Un beso, doctora Antígona!

septiembre 04, 2010 12:38 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Paco, muchas gracias por tus palabras sobre este blog. Me interesan tus fotos, como ya te dije en alguna ocasión. Normalmente suelo vestir estos posts de fotos en blanco en negro de personajes que admiro de alguna manera (fumando, si es posible, que algo de rebeldía hay que poner también), pero ya habrá ocasión de hacerlo de otro modo.

Salud!

septiembre 04, 2010 12:38 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Nunca perdí un libro, y sí me gustaría encontrar los tuyos, razones me sobran leyéndote.
Freud tiene un libro muy bueno sobre el olvido, que relata casos concretos de pacientes que olvidaban objetos, y cuyo olvido siempre escondía una poderosa razón detrás. No recuerdo el nombre, pero lo he leido varias veces. Muy bueno, lo voy a mirar que lo tengo en casa padres, y luego te lo cuento, no tiene desperdicio, y el relacionarlo todo con el falo... bueno, digamos que aquí el hombre toma otras perspectivas mas interesantes, se sale del tema de siempre.
Me ha gustado mucho ese último párrafo sobre el olvido de los famosos que citas... Y por cierto, decirte que Ray Davies ha grabado un disco de duetos y adivina con quien tiene canción conjunta... CON TU BRUCE, tío, con tu Bruce¡¡¡
BUeno, ya te iré contando, porque no se si está ya a la venta, ando un poco despistada este verano... pero vamos, que olvido lo que pretendo olvidar, nunca recordaré el nombre de esa madre cotilla del colegio... porque será... La mente, que a veces nos hace grandes favores...
Un besazo fuerte, nos vemos en los bares ya, habrá que contarse las vacas, y los buenos própositos para año nuevo, el mío suele empezar en septiembre, no se porqué, siempre hago ahí el balance, y la criba total. Churra una vez escribió un post en el que decía eso mismo, que septiembre era el mes cero. La mando un besazo desde aquí, y a ti, pues eso, que nos vemos en los bares, y YA¡

septiembre 06, 2010 12:26 a. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

El próximo avión que tome prometo estar atento a la rejilla. Por si cae algo.

Saludos.

septiembre 06, 2010 7:45 a. m.  
Blogger JOAKO dijo...

Pelicula: en busca del arca perdida de Stephen Spielberg.
Libro: La busca de Pio Baroja.
Canción: Busacando la luna Extremoduro

septiembre 07, 2010 12:08 p. m.  
Blogger JOAKO dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

septiembre 07, 2010 12:08 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tremends, siempre me acuerdo de Freud cuando pierdo algo, pero nunca lo siento como parte de sus teorías fálicas… aunque ahora que lo pienso, pierdo muchos mecheros y bolígrafos :)

Me gustará escuchar ese dueto, siempre me han gustado los Kinks, como bien sabes. Un día tengo que traerlos y hablar de alguna canción suya.

Nos vemos en los bares, claro que sí. Besos!

septiembre 07, 2010 9:27 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Makiavelo, yo siempre miro cuando entro en uno nuevo, pero nunca veo nada :) keep on trying!


Joako, veo que vas directamente a “la busca” cuando el tema es “lo perdido”. Me gusta esa actitud positiva!! Saludos!

septiembre 07, 2010 9:28 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Bueno, mecheros y bolígrafos es algo muy normal de perder... Freud no creo que te diera mucha explicación aparte...
A ver si traes a los Kinks, no te doy pistas, porque tienen tanto repertorio y tengo tantas canciones favoritas.. que en fin, me gustará ver cual eliges, y porqué. Ahí te quiero ver¡¡¡
Un besazo, nos vemos en los bares, pero ya, que coño... al final, vamos por semestres con lo de las quedadas...
BSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

septiembre 15, 2010 11:28 p. m.  
Blogger Brisuón Çafrén dijo...

Yo he perdido un blog, a ver si lo recupero.

Salud Lagarto

septiembre 20, 2010 9:42 p. m.  
Blogger O Suso dijo...

No los pierdes, los liberas...
por qué tiene la gente tanta prisa para salir del avión? La mitad de los apurados tienen que esperar luego por la maleta, y la otra mitad se van a perder por las tiendas, metro, transportes o restaurantes.
La próxima proponte no encender el teléfono hasta que tengas el libro a buen recaudo, por ejemplo en el maletin del ordenador.

Saludos.

noviembre 20, 2010 7:01 p. m.  

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