martes, septiembre 07, 2010

Análisis en el campo de batalla


Verónica estaba “en análisis”, como suele decirse; ahora me arrepiento de haberla conocido. Hablando en general, no hay nada que sacar de las mujeres en análisis. Una mujer que cae en manos de un psicoanalista se vuelve inadecuada para cualquier uso, lo he comprobado muchas veces. No hay que considerar este fenómeno un efecto secundario del psicoanálisis, sino simple y llanamente su efecto principal. Con la excusa de reconstruir el yo los psicoanalistas proceden, en realidad, a una escandalosa destrucción del ser humano. Inocencia, generosidad, pureza... trituran todas estas cosas. Los psicoanalistas aniquilan definitivamente en sus supuestos pacientes cualquier aptitud para el amor, tanto mental como físico; de hecho, se comportan como verdaderos enemigos de la humanidad. Implacable escuela de egoísmo, el psicoanálisis ataca con el mayor cinismo a chicas estupendas pero un poco perdidas para transformarlas en putas innobles, de un egocentrismo delirante, que ya sólo suscitan un legítimo desagrado. No hay que confiar, en ningún caso, en una mujer que ha pasado por las manos de los psicoanalistas. Mezquindad, egoísmo, ignorancia arrogante, completa ausencia de sentido moral, incapacidad crónica para amar: éste es el retrato exhaustivo de una mujer “analizada”.

Michel Houellebecq, Ampliación del campo de batalla.



Nadie va a quitarle a Michel Houellebecq su etiqueta de provocador. Y desde luego que este pequeño texto extraído de su primera novela, Ampliación del campo de batalla, reafirma ese carácter. Pero, ¿qué es lo que resulta tan provocador en su literatura? No creo que sea el sexo explícito, sino la crudeza con que retrata la normalidad de la pérdida de la ternura en un entorno tan hostil y competitivo como el que la sociedad ha creado.

Para mí, Houellebecq es uno de los cerebros más lúcidos de esta decadente Europa. Es mucho más que un simple provocador. Y en este psicoanálisis del psicoanálisis hay una verdad, dolorosa y moderna, que nos identifica. No es una cuestión de género; en este retrato de la mujer analizada cabe también cualquier hombre que necesite curar su sufrimiento.

El dolor y el sufrimiento son consustanciales a los valores más humanos. Hay dolor porque intentamos vivir con generosidad, porque queremos creer en el amor, en la compasión. Tenemos el impulso humano de darlo todo por algo en lo que creemos. Sufrimos porque hemos confiado, nos perdemos porque hemos tenido sentido moral. Así que, ¿qué mejor manera de acabar con el dolor que acabar con aquello que lo provoca?

Un análisis encaminado desmedidamente a incrementar la autoestima sólo puede conducir al desarrollo de las partes más egoístas del paciente, como mecanismo de autodefensa. Quiérete a ti mismo, eres el mejor, no dejes que te pisen, no sufras por él (ella). Los que consigan aniquilar definitivamente cualquier aptitud para el amor, tanto mental como físico, no sufrirán.

Yo no sería tan radical como Houellebecq (claro que tampoco estoy escribiendo una novela existencialista). Entiendo que el psicoanálisis puede ser muy útil y que hay profesionales muy válidos para estas cosas. Pero debemos tener cuidado si queremos seguir siendo... humanos.








Una película para los analizados: Zelig, de Woody Allen

Una canción para los analizados: Nice to be dead, de Iggy Pop

Un libro para los analizados: La interpretación del asesinato, de Jed Rubenfeld


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47 Comments:

Blogger Tesa dijo...

Todos deberíamos ser analizados.
Cada vez más ebullición en la perola
...y debo estar baja de hierro.

septiembre 07, 2010 11:19 p. m.  
Blogger PSYCOMORO dijo...

Houellebecq es un poeta de la decadencia; algo cercano a un espejo que espera, sin romperse, paciente ante todo lo que refleja, por incomprensible que resulte. Buena entrada, Lagarto; resulta más sencillo volver de vacaciones si puedes refugiarte en rincones como el tuyo. Un abrazo.

septiembre 08, 2010 8:45 a. m.  
Blogger Marga dijo...

Estoy contigo, Houellebecq (nombre que no puedo escribir sin copiarme, jeje) me parece un tipo lúcido donde los haya y su mensaje es el que comentas, mas allá de su gusto por escandalizar. Le disculpo porque a veces sin provocación no existe respuesta, estamos tan adormecidos...

Ya he dejado por tus páginas algo acerca de mi pensamiento acerca del psicoanálisis, a mí, sencillamente me parece una disciplina que está plenamente superada, o debería estarlo. En Psicología existen otros caminos que a mi juicio son mucho más válidos. Pero ese debate mejor se lo dejo a los expertos aunque mi experiencia me apoye. Con no visitar a ningún psicoanalista me basta.

Pero lo que no dejo de pensar es que lo que realmente me molesta es la psiquiatrización de la sociedad en la que vivimos, todos mirándonos continuamente por comprobar si somos felices (un exceso de atención hacia uno mismo sólo puede provocar una cretinización del pensamiento, no queda otra, cuestión de espacio: no dejas hueco para los demás ni lo demás). Esa obsesión por sentirnos bien, por obviar y dejar de lado el dolor o el sufrimiento como si eso fuera posible… y a veces es necesario buscar una ayuda externa, no lo niego, existen casos en los que resulta imprescindible por el simple hecho de no sufrir más de la cuenta ni en balde, pero otras, sencillamente, hay que pasarlo, porque nos guste o no existen procesos vitales que no podemos evitar ni despachar sin más, por muchas milongas que nos cuenten. No somos niños que podamos recurrir al regazo materno cada dos por tres, a veces no queda otra que apretar los dientes y tirar pa´lante. Esa es una consecuencia: la infantilización al hacer creer al personal que no existen razones para sufrir y que si éstas existen se pueden soslayar fácilmente. La otra es mucho más curiosa y siempre me ha sorprendido: la de hacerles sentir culpables si a pesar de todo no consiguen ser felices. Existe una especie de culpabilidad en el ambiente por no lograr ese objetivo o lo que es peor, porque ese objetivo no sea prioritario en tu búsqueda al considerar que existen otros que te hacen crecer mucho más. Es como aquello de divertirse a todas horas que hablábamos en otra ocasión, la de estar ocupado y no aburrirse, la misma cuerda.

Al final todo deriva en lo mismo: la intención de simplificar y uniformar una idea: la de la felicidad dejando de lado toda una historia del pensamiento que sigue sin saber centrar qué narices es eso. Y así está bien, la evolución de un pensamiento no puede quedar cerrada ni debe ser sencilla, apta para un manual o una receta.

Desconfio de las simplificaciones dirigidas… va a ser eso! Jeje

Y ya, me he extendido más de la cuenta pero es que has tocado un tema que me apasiona, jajaja.

Besos sin prozac, imperfectos como la vida misma.

septiembre 08, 2010 9:02 a. m.  
OpenID miabi dijo...

Te doy la razón, como siempre, :)
El tema "autoestima" daría para hablar "largo y tendidos" como decía un amigo. Besos mil

septiembre 08, 2010 9:46 a. m.  
Blogger JOAKO dijo...

Tendré que preguntarle a mi psicologa si lo que hacemos cada semana es psicoanálisis, en esas sesiones yo me limito a hablar y ella a preguntarme y a recordarme cosas que dije con anterioridad, pero nunca me ha dado una "receta", el resultado es que al sacar mis ideas sobre mi de de mi cabeza y batirlas en ondas sonoras en una habitación, el efecto es sorprendente, es como si mutaran y como si al oirlas alcanzasen otro nivel de comprensión para mi mismo. He de decir que ni he ganado ni perdido egoismo, tanto que he animado a mi mujer a que haga lo mismo que yo y también vaya al psicologo, el resultado es que por fin hablamos de cosas innombrables hace tan solo un año. Esta esperiencia personal no es transferible, no vaya a creer nadie que la solución a todos sus problemas está en la psicología, evidentemente al potenciar la percepción del yo el ego se debe disparar, al comprender quien eres se puede acrecentar el egoismo, pero también se puede descubrir que se es un completo mediocre, aunque se que alguien me dirá que los que están bien servidos de ego no van al psicólogo.
Interesante post, creo que el autor es un hábil polemista, pero es que en esta sociedad de consumo en la que vivimos solo las cosas con "mucho nervio" nos hacer reaccionar, yo me "cague de miedo con la niña del exhorcista y mi hijo se rie como un loco.
Una peli para los analizados: Magnolia de Paul Thomas Anderson
Una canción para los analizados: Bellisimo de Gonzalo
Un libro para los analizados: Las aventuras del Barón Munchausen Anónimo

septiembre 08, 2010 10:37 a. m.  
Blogger Mcartney dijo...

Lizard:
A mi las tías que van a los psicólatras me ponen.
Para gustos los colores.
Y tambien me gusta hacer de psicólatra.

septiembre 08, 2010 12:01 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

No sé qué decir. Creo que no se puede generalizar como hace Houellebecq. Conozco a alguien con un pasado horrible, abusos sexuales cuando era niña, madre que acabó suicidándose. No sé si ha hecho psicoanálisis, pero desde luego sí que ha sido tratada por psicólogos y psiquiatras, y sin embargo, aunque no la conozco profundamente, me parece una gran persona, un poco frágil (y quién no lo sería con un pasado así) pero llena de amor por los demás.
Yo misma también he sufrido, a otro nivel, me he sentido decepcionada por algunas personas, me han hecho daño porque he confiado en ellas, como tú dices en tu post. ¿Debo dejar de confiar en la gente?, ¿debo cerrarme en banda para evitar sentir dolor y decepción? Tal como dice esa persona de la que te he hablado al principio, confiar y entregarse es bueno, lo malo es lo que hacen las personas que no saben apreciarlas, con esa confianza y esa entrega. No soy yo la que debo cambiar, son ellos. Además si me cierro me perdería muchas sensaciones que me hacen sentir viva, y eso no me conviene. Ya estuve muerta una vez y no, no sufría, pero tampoco gozaba. No se llega a la felicidad evitando el sufrimiento.
Besos felinos.

septiembre 08, 2010 12:28 p. m.  
Blogger gemmayla dijo...

Siempre me he resistido al psicoanálisis. Creo que ya de por sí somos demasiado prisioneros de nuestros pensamientos y recuerdos, como para ahondar más en la ruleta del tormento mental. Creo que si hay una etapa de verdadera crisis y dolor insuperable, es preferible acudir directamente al psiquiatra. El psiquiatra no quiere saber nada de divanes y devaneos sobre la historia personal de cada quien. Te mira a la cara y te espeta: "No precisas medicación, sólo estas ampollas porque estás atravesando una etapa de estrés".

Creo que hay que aprender a convivir con el dolor sin intentar eludirlo. Si toca sufrir, se sufre. Es lo que toca en ese momento. "Lo que no mata, nos hace más fuertes". Es cierto.

Luego están las personalidades patológicas que se regodean en el dolor y el sufrimiento en un victimismo adictivo. Esas personas resultan patéticas y lo curioso es que sueñen ser las que menos saben del verdadero dolor. Me parecen bastante farsantes e hipócritas.

Magistral post, NoS !!! Muchísimas gracias.

Besos

septiembre 08, 2010 12:52 p. m.  
Blogger Dante Bertini dijo...

si su texto fuera insuficiente, bastaría con ver la foto que lo ilustra, rebosante de cursilona pedantería...
Un ser despreciable, entre superficial y escatológico.

septiembre 08, 2010 1:34 p. m.  
Blogger 4 strongs winds and 7 seas dijo...

Su ultimo libro ""La carte et le territoire" es un verdaero exito y Houellebecq apesar de la polémica por plagio de párrafos se perfila como un claro aspirante al premio Goncourt!
saludos
Pasate por mi blog si te apetece!

septiembre 08, 2010 3:46 p. m.  
Blogger Conxa dijo...

"Los hombres sufren y son heridos por lo que les ata unos a otros. La salida de este sufrimiento reside en este mismo lazo. Es muy simple. Basta hablar de lo que no se puede decir"...leí en una entrevista a un psicoanalista del que, perdona, no recuerdo su nombre.
Me hizo reflexionar el que utilizara "atar" en vez de unir, ya que al hacerlo interpreté ese lazo como una carga y las relaciones no tienen porque serlo.
El dolor que nos pueden producir nuestras relaciones con los otros es parte de ellas y si lo sentimos es porque en otro momento esa misma relación nos ha proporcionado una sensación placentera.
Hay que saber relacionarse, con los otros y con nosotros mismos, aveces se necesita ayuda para hacerlo. Pero como en todo, Lagarto, hay que asegurarse muy bien a quien eliges, ya decía Lacan:
"En el análisis, las resistencias más importantes son las del analista" ( ;

septiembre 08, 2010 8:37 p. m.  
Blogger Ángel dijo...

Y que nos hace humanos, si no los sentimientos, reir, llorar, sufrir, amar, gozar, sentir, prefiero mil veces sufrir y sentirme viva, que pasar por esta vida con indiferencia.

Nota Mental, deja le paso el dato del libro a mi psicologo, para evitar dañar la preciosa psiquis que tengo, si tan solo soy normal, porque me quieren cambiar :D ja, ja.

septiembre 09, 2010 12:33 a. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

El psicoanálisis viene poco más o menos a decir que todo lo que somos y hacemos en nuestra vida está dirigido en la sombra por nuestros instintos, con lo que somos meras marionetas de ellos.
A mi tampoco me entusiasma esa perspectiva, pero también el gusano de seda hace lo que hace por instinto, y no es lo mismo un chandal de poliester que un camisón de seda.
En fin, no sé si me he explicao.
Un abrazo, Lagarto.

septiembre 09, 2010 7:47 p. m.  
Blogger Sese dijo...

Me quedo con la autoterapia para superar el dolor, ese dolor que nos hace fuertes e insensibles, a la vez que nos hace incapaces de regalar esa misma felicidad. Construir ese caparazón por nuestro bienestar nos hará cada vez menos sensibles y menos capacitados para convivir, proporcionar el bien al prójimo. COmo siempre las extrapolaciones ayudan a entender comportamientos pero no deben servir para establecer modelos. Debemos conseguir un equilibrio entre lo positivo y lo negativo para ser cada vez más personas. Claro que en la búsqueda de esa felicidad nos encontramos con fracasos que nos hacen cada vez más uraños, aprender a no sufrir es olvidarse de amar, pero eso comunmente es un sentimiento irrefrenable que nos condena a la soledad.

SAludos

septiembre 09, 2010 9:31 p. m.  
Blogger Bellaluna dijo...

En la provovación hay siempre verdad. Al menos un poco. Y no le falta razón a Houellebecq: me reconozco, analizada y desalmada.

Beso!

septiembre 10, 2010 11:07 a. m.  
Blogger El Castor dijo...

Es una táctica decir cosas chocantes para atraer la atención mediática y de la gente. Puede resultar rentable.

Fíjate como hasta un pastor sin seguidores puede llamar la atención del mundo entero con alguna simple y mala idea.

Respecto al psicoanálisis creo que puede ser útil para quien tenga necesidad de hablar y de ser escuchado y se pueda permitir pagar por ello.

Saludos.

septiembre 10, 2010 8:56 p. m.  
Blogger MBI dijo...

y si fuera cierto...?
JA!

septiembre 11, 2010 8:34 p. m.  
Blogger MBI dijo...

y si fuera cierto...?
JA!

septiembre 11, 2010 8:34 p. m.  
Blogger MR. MC.DONALD dijo...

WOW!!! ENHORABUENA!!! EXCELENTE TU BLOG, GENIAL ESTA ENTRADA!!! DE VERDAD TE FELICITO, ME GUSTA EL CONCEPTO QUE LE IMPRIMES A CADA DETALLE Y TE INVITO A QUE TE PASES POR MI NOSTÁLGICO, OSCURO, TRISTE Y DEPRESIVO BLOG DE INVIERNO PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES AL RESPECTO. DESDE HOY TE SIGO. TE ESPERO POR EL MIO ...hoy hablamos de los mtv

www.juancarlosmcdonald.blogspot.com

septiembre 12, 2010 4:25 p. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

Lo peor es tener una novia psicóloga.
Terminas sincerándote con tu propio ombligo.


Saludos.

septiembre 12, 2010 7:11 p. m.  
Blogger Fiebre dijo...

Y yo añado:
Me autoproclamo presidenta de la plataforma "EstoyhastiadadelosBucaysyCoelhosdeturno."

Aburrimiento hasta la naúsea...

septiembre 13, 2010 8:42 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Ay si el bueno de Freud levantara la cabeza, doctor Lagarto!

Porque no, no creo que el psicoanálisis, al menos tal y como fue concebido en sus orígenes, pretendiera paliar o resolver el sufrimiento psíquico fomentando el egoísmo ni la falta de humanidad. Muchas cosas se le pueden criticar al psicoanálisis, qué duda cabe, pero me atrevería a decir, aun cuando mis conocimientos sobre el tema no son lo que se dice profundos, que no precisamente ésta. Pues si bien es cierto que, según Freud, toda neurosis proviene de un yo frágil y que el objetivo de la terapia psicoanalítica es fortalecerlo y dotarlo de herramientas de las que carece, su fortalecimiento se da, por decirlo de alguna manera, contra sí mismo. Contra un superyo demasiado exigente, o contra un ello descontrolado y tiránico que, pugnando por saltarse el principio de realidad en aras de la obtención de placer, escandaliza y entra en guerra con ese superyo vigilante del cumplimento de las normas morales y sociales. El conflicto psíquico se halla dentro del sujeto y es en este terreno donde el yo debe salir victorioso para aliviar su sufrimiento. La victoria, por tanto, sólo puede producirse frente a él mismo, y no frente al otro, al que indiscutiblemente necesita para satisfacer su necesidad de ser amado.

Ahora bien, como tampoco me cabe duda alguna de que un hombre culto, cultísimo, como es Houellebecq conoce perfectamente los postulados del psicoanálisis, estoy segura de que las duras palabras sobre esta teoría que pone en boca de su personaje son una crítica, bien a formas degeneradas del propio psicoanálisis, bien a formas no menos degeneradas de la práctica de la terapia psicológica que, probablemente y para desgracia de nuestra sociedad, acabarán convirtiéndose en una práctica habitual y generalizada. Usted lo ha señalado muy bien con su post al hilo del texto de Houellebecq: tomemos la vía rápida, se diría el psicólogo contemporáneo, acabemos con el sufrimiento cercenando de raíz sus causas, sin que importe qué más cercenamos al extirpar esas causas. Como un cirujano que para aliviar definitivamente el dolor de un miembro de nuestro cuerpo tomara la decisión de amputarlo.

Y es por ello por lo que, pese a la injusticia que, conscientemente, Houellebecq comete con el psicoanálisis y a la exageración, tan típica de él, con la que juzga toda práctica de terapia psicológica, comprendo y considero perfectamente válida la legitimidad de su denuncia: el dolor no puede ser eliminado a costa de la humanidad, de la capacidad de amar, de aquello que nos convierte en seres capaces de empatizar o ser generosos con el Otro. El dolor no puede ser extirpado a costa de transformarnos en autómatas autosuficientes y dañinos para los otros.

Quizá es que, como sugería usted, nos cueste demasiado admitir que el dolor es parte sustancial de la vida, y que no hay verdadera vida, ni vida plena, ni incluso vida buena, sin dolor. Deberíamos tener más presente a Nietzsche, que lo tuvo siempre muy claro: las cosas más importantes, más valiosas de la vida, sólo se alcanzan por la vía del dolor.

Un beso, doctor Lagarto!

septiembre 14, 2010 6:52 p. m.  
Blogger Roberto dijo...

Estoy de acuerdo contigo ese tipo es un genio, una mente pavorosa de la que fluye arte y pensamiento a partes iguales...

frecuento tus barrios...

un abrazo

septiembre 14, 2010 11:33 p. m.  
Blogger Roberto dijo...

ese romeo que se despedía de su chica en un aeropuerto de roma con lágrimas en los ojos...hay tantos romeos que nos llevaría toda la noche...

ún abrazo

septiembre 14, 2010 11:37 p. m.  
Anonymous El peletero dijo...

Apreciado Lagarto, creo que el señor Houellebecq tiene toda la razón del mundo con el único añadido de incluir en su crítica a los hombres.

El nuestro es un mundo que ha perdido los referentes simbólicos, es un desierto en el que ya no tiene mucho sentido llenarlo de señales indicativas de lugares y distancias, todas conducen a Roma, así que lo más sensato es no viajar, quedarse en casa tan tranquilo.

Saludos.

septiembre 15, 2010 8:22 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Para mi es un genio, este tío. Todo lo que tiene lo he leido-devorado con un ansia de otro mundo. Acido, descarnado, sensible, sentido... Es un tío de la hostia, y esta novela, para mi, es su mejor trabajo. También advierto en sus palabras un tono machista, ya sabes, la típica tía que está perdida, y que en manos de un señor como él, pasa a perderse para siempre en él. Luego encuentra la que sí tiene cabeza, la que rige de puta madre, y ahí sí que tiene que dar el do de pecho, porque es competitividad, un mismo plano. Y también reconozco en él, ese grado de perversión-dominio, que tanto le gusta practicar. Porque al final, con lo que me quedo de él, es que, bien la sociedad nos puede deshumanizar y hacernos mas japutos y listos que nadie, pero él tiene un grado muy jodido de requemado y sabelotodo, que a la vez que me atrae, me da miedo y a veces, hasta lástima. Destila demasiada soledad en sus libros, le veo finalmente un hombre que creé en el amor, pero que subestima el cerebro de las mujeres, pensando que sino bailan a su son, son malasmalas.
De todas maneras, soy una adicta a él, así que tampoco voy a ponerle a caer de un burro, es un tío muy inteligente, y sabe ponerle palabras a las putas verdades de la vida. Como nadie.
Me encantan sus depresiones, sus miedos, sus soledades, y ese mirar por encima del hombro a casi cualquiera. Puede hacerlo, pero a veces, se pasa. Me parece egocéntrico de cojones. Bueno, paro ya.
Referente a lo de querernos en demasía, como aconsejan algunos psicólogos, o psicoanalistas, tienes, y tiene, toda la razón.
Hay que tomarle una medida al asunto, una intermedia. Hay que saber entre saber diferenciar cuando te pisan, y poder respetar los límites del otro, porque a veces, no te están pisando, tan sólo están estableciendo esos mismos límites, para que la relación respire ese punto de respeto necesario.
Yo ya sabes que fuí un mes a la psicoanalista, y me volvió mas loca de lo que estoy. Flipé con sus estupideces de relacionarlo todo con mi infancia, ya se que van al orígen de todo, que donde residen nuestros mas oscuros secretos, pero de ahí a contarme milongas de fliparlo y dejarme abducida y preocupada, hay un paso muy grande.
Supongo no fué la adecuada, porque tengo amigas psicólogas, dos, y sus maneras no son las mismas, ni miran el reloj cmo esta, cada dos minutos, ni te dicen como ésta, que vengas tres veces en vez de una a la semana, poruqe te hace falta. Ya... y lo que te conté de que no tengo pasta, eso como cojones lo solucionamos si vengo tres veces, ¿ Me tratas también el problema económico???? En fin...
Me piro que me enciendo.
Un besazo, y eso, que he visto al tipo este encabezando el post, y me ha molado mucho, este capullo diseccionador de almas con bisturí de pluma. OLEEEEEEEEEEEEEEEE LA POETAAAAAAAAAAAAAA¡¡¡¡¡¡¡¡
BSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS, los bares nos esperan.

septiembre 15, 2010 11:42 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

septiembre 15, 2010 11:42 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Sorry, se me duplicó el comentario y me borré el segundo.

septiembre 15, 2010 11:43 p. m.  
Blogger Soy ficción dijo...

Desde luego me has dejado pensando. Siempre he encontrado esa dualidad desesperante. dejar de sufrir-dejar de ser quien me gusta ser. Porque puedo ser una mujer fría egoísta independiente coherente y siempre entera, pero no estoy segura de que sea lo que quiero. Dejaré de sufrir sí, pero dejaré también de vivir?

septiembre 16, 2010 12:32 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Tesa, seguro que a mucha gente le viene bien. Hay situaciones muy complicadas. Pero, si es cosa de hierro, yo antes le daría al paté con ganas. Está buenísimo sobre una tostada y con un poco de mermelada de arándanos por encima :)



Gracias por tus palabras, Psycomoro. No se encuentra gente que opina bien de Houellebecq todos los días. Esté será también un post polémico. Un abrazo!

septiembre 17, 2010 7:19 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Marga, yo no soy psicólogo y no me atrevo a juzgar mucho sobre la superación o no de estas terapias. Pero me ha parecido muy interesante lo que cuentas sobre el exceso de atención hacia uno mismo que existe en nuestra sociedad hoy en día. De alguna manera, vivimos el Tiempo del Yo, como desarrollaba un documental de la BBC del que tendremos que hablar por aquí algún día (The Century of the Self). Y para esta decadencia empática Freud ha ayudado mucho, como denuncia Houellebecq. Pero también la publicidad, el capitalismo y la política desideologizada, sin duda.

Esa idea de sentirnos culpables si no somos felices está muy arraigada en el modelo consumista, creo que eso es muy intuitivo para todos. Y Houellebecq lo relaciona a lo largo de toda su obra con la ausencia de ternura en Occidente, porque cree que empieza a moverse de la misma manera. Él lo llama “la sociedad como supermercado”:

La felicidad no existe, siempre ha sido un espejismo al final del camino. El problema, quizás, como decía Punset, es que ahora vivimos muchos más años y con más calidad de vida que hace unas generaciones. Por lo que hemos andado más parte de ese camino y nos mosquea más no alcanzar el espejismo.

Besos!

septiembre 17, 2010 7:20 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Miabi, a mí me encanta hablar tendido, pero acabo durmiéndome :) no dudo de que la autoestima es muy necesaria, pero también muy peligrosa si acaba siendo excesiva. Hitler, por ejemplo, era un tipo con la autoestima altísima. Besos!


Mcartney, me llamaban lizard en un foro de literatura al que no entro desde hace bastante tiempo. Algunas de las estupendas personas que ciberconocí allí comentan ahora aquí de vez en cuando. Si me conoces de ese foro me gustaría saber quién eras, guardo un buen recuerdo de aquel foro. Yo prefiero hacer de terapeuta que de paciente con mis amistades. Es emocionalmente menos agotador :) Saludos!

septiembre 17, 2010 7:20 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Joako, el texto de Houellebecq es una provocación y se incluye en el contexto de una novela existencialista. Ampliación del campo de batalla, más que un retrato de la sociedad, es su autopsia.

No comparto la postura radical contra el análisis de esta novela, y creo que hay situaciones en las que puede ayudarnos mucho, como cuentas que es tu caso. De todas maneras, aunque no soy ningún experto en la materia, tengo entendido que no existe una única escuela de análisis, y que hay escuelas más “activas” y escuelas más “pasivas” en cuanto a la intervención del profesional en la psique del paciente.

Insisto en que me parece positivo en tu caso, tal como lo cuentas. Pero, de alguna manera, cuando nos cuentas que ahora “por fin hablamos de cosas innombrables hace tan solo un año” es, precisamente, porque la carga emocional de esas cosas innombrables ha disminuido enormemente. Es una emoción “matada”. Repito, en tu caso para bien.

Buenas recomendaciones, como siempre. Gracias!

septiembre 17, 2010 7:20 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Pantera, yo tampoco me fío nunca de las generalizaciones. Además, se trata de una novela, no de ningún estudio científico. Hay situaciones verdaderamente trágicas en la vida, como lo que nos has contado de tu amiga. En esos casos cualquier ayuda, química o analítica está justificada, claro.

Pero, como decía un poco más arriba Marga, la sociedad entera se está psiquiatrizando, y tendemos a mirarnos continuamente para ver si somos felices, considerando un fracaso no serlo en un momento dado. Y hay muchos momentos en que lo natural es no serlo, como el personaje de Woody Allen en la escena que he puesto para acompañar el texto.

Yo te pediría que no te cierres a confiar en los amigos, y en ti misma. Sentirás dolor, sentirás decepción muchas veces. Pero cada vez que te levantes vivirás. Claro que sí!

Besos saurios!

septiembre 17, 2010 7:20 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, no me atrevo a hacer muchas distinciones entre la bondad de psicoanalistas y psiquiatras, supongo que cada uno tiene su sitio. Además, muchas veces trabajan juntos.

Tienes razón en que muchas veces el victimismo se hace adictivo. Supongo que ver cómo nos cuidan y nos hacen caso puede acabar convirtiéndose en una necesidad. La soledad es muy jodida a veces. Más que el dolor de la enfermedad en algunos casos.

Besos!

septiembre 17, 2010 7:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dante, ya sabía yo que Houellebecq tenía que traer polémica. No comparto tu análisis sobre el personaje, aunque soy consciente de la minoría en que me encuentro. Creo que lo despreciable, lo superficial y lo escatológico que podemos encontrar en sus novelas es precisamente lo que denuncia el autor. Salud!





4 winds, he oído algo sobre ese plagio, pero me ha sonado a mera propaganda editorial. Me parece increíble que se acuse a alguien de plagiar a Wikipedia, como si se tratara de Bolaño. A mí me encaja perfectamente que meta a pelo una descripción fría enciclopedista de algo en medio del torbellino emocional de algún personaje. No es muy diferente de lo que hizo con folletos turísticos para escribir Plataforma. Me parece incluso una gran idea. Estoy deseando leerle. Gracias por pasarte por aquí. Un saludo!

septiembre 17, 2010 7:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Conxa, es un comentario intuitivo e interesante, ya lo creo. Porque, de acuerdo a esa respuesta, tampoco parecería muy extraño que Houellebecq tuviera algo de razón y se produjeran terapias que simplemente supriman esos lazos que atan al paciente al dolor.

Hablar de lo que no se puede decir implica un cambio cualitativo en la relación emocional con la cosa, eso está claro. Para no sufrir hay que ser más frío, y aquí podría producirse un conflicto con emociones que nos deben hacer sufrir porque por definición nos dejan más indefensos y dependientes, como es el amor. En el mundo feliz de Huxley no había amor.

Besos!

septiembre 17, 2010 7:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ángel, es cierto que no podemos vivir sin sufrimiento. Bueno, existen los opiáceos y ese tipo de drogas. Pero creo que estamos de acuerdo en que eso no es vivir-realmente. Dile a tu analista que el libro de Houellebecq está editado en bolsillo, bien baratito ;) Besos!




F&D, bueno, yo no soy ningún experto, pero creo que las teorías de Freud hablan de tres tipos de Yo: el ello, el yo y el super yo. Si liberamos el yo entonces somos más libres.... algo así. Aunque no sé cómo se aplicaría esto a los gusanos no humanos :) un abrazo!

septiembre 17, 2010 7:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ah, Sese, tienes toda la razón. El secreto siempre está en el equilibrio. Por eso dicen que no hay venenos, sino dosis: está claro que hace más daño una tonelada de fabada que una milésima de gramo de cianuro :) en fin, mantengámonos alertas. Salud!



Bellaluna, creo que la ultima novela de Houellebecq ya está publicada en París. Ya me contarás qué tal está. Yo no te reconozco desalmada, nunca. Besos!

septiembre 17, 2010 7:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Castor, desde luego que sí. Lo malo es que a veces la provocación acaba teniendo más efecto en parte del público que el propio texto. Creo que eso le pasó a Houellebecq con Plataforma, una novela existencialista sobre la condición humana que muchos piensan que es mera apología de la prostitución. Salud!



MBI, supongo que nunca lo sabremos. En realidad nunca sabremos si nada es cierto hasta que morimos y completamos la experiencia. Claro que entonces ya no sirve para nada conocer lo que es cierto, esa es la tragedia humana :)

septiembre 17, 2010 7:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gracias Mr McDonald, cuando tenga tiempo me pasaré por tu sitio. Salud!


Makiavelo, nunca he tenido una novia psicóloga, pero me temo que tendería a sentirme observado continuamente, y preocupado con cualquier respuesta que diera a las cosas más sencillas :) Salud!

septiembre 17, 2010 7:22 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Fiebre, yo tampoco comprendo el éxito de esos libros, pero está claro que venden más que Houellebecq. Así es la vida comercial, ay. Besos!



Roberto, me alegra coincidir contigo, poeta. Los aeropuertos son museos de despedidas, todas tan únicas en sí mismas. Siempre me impresiona. Un abrazo!

septiembre 17, 2010 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, conoce usted muy bien la herencia de Freud, desde luego. La verdad es que no pretendía meterme con los estudios de Freud, que realmente cambiaron la historia de las relaciones humanas, desde mi punto de vista.

Usted habla de que el otro es necesario para satisfacer la necesidad de ser amado. Y no creo que Houellebecq le quite la razón, ya que es esto lo que explica el sufrimiento del protagonista del libro (y de todos sus protagonistas de todos sus libros). Pero en las sociedades modernas hay fuerzas sociales que nos impulsan cada vez más a no necesitar del Otro, a vivir incluso la sexualidad en soledad y con mentalidad comercial. Y quizás algunos psicoanalistas participan de ese comercio de autocomplacencia, ya que es evidente que eliminada la causa se elimina la consecuencia. Y llega un momento en que realmente no sé si deberíamos llamar a esto una “degeneración” o, como propone el autor entre líneas, una “evolución normal”

Nietzsche tenía razón, ya lo creo. Pero supongo que estaremos todos de acuerdo en que, hoy por hoy, su filosofía vitalista tiene menos impacto social que cualquier programa de televisión basura.

Un beso, doctora Antígona!

septiembre 17, 2010 7:23 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Peletero, tiene usted razón y por ello he querido puntualizar eso mismo después. La teoría vale igual para hombres y para mujeres. Entiendo que Houellebecq habla de una mujer porque explica mejor así la soledad emocional del personaje de la historia (hombre y ex marido de la mujer analizada). Quizás el mundo es más frío, no le voy a decir que no. Pero yo sigo buscando señales, y esta página, con todas sus contradicciones, actúa de mapa a veces. Salud!



Tremens, ya sabía que te gustaba el autor, hemos hablado ya antes de él. En fin, leeremos la novela que acaba de editar y también la comentaremos. Tienes razón en que usa un tono machista, pero no olvidemos el tipo de personaje que habla en primera persona, que condiciona una versión muy negativa de las relaciones sociales. En cuanto a los psicólogos, por supuesto que hay de todo. Como en todas partes. A ver si nos vemos, sí. Un beso!

septiembre 17, 2010 7:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ficción, es una dualidad insalvable la que mencionas. En el sentido de que no podemos conservar nuestra identidad si le quitamos las emociones negativas. Sería una vida drogada, falsa, plana, imposible de valorar.

Me ha gustado la frase que ha traído Antígona ahí arriba sobre Nietzsche: las cosas más importantes, más valiosas de la vida, sólo se alcanzan por la vía del dolor.

Besos!

septiembre 17, 2010 7:24 p. m.  
Blogger la jardinera dijo...

Yo soy mucho más práctica que todo esto. En dos ocasiones en mi vida, he sentido la sensación de necesitar un psicólogo. Y la verdad es que no era ni siquiera eso. ¿Te acuerdas de la señorita Francis? Yo necesitaba algo así. Y la psicóloga, y después psicólogo, me hacían el papel.
Nada como pagar a un profesional para que te convenza más y mejor de lo que tú ya sabes.

Besicos,

PD: Habría que discenir mucho y muy bien, entre egoismo, ego, amor propio, dignidad, fidelidad a una mismo... (me embalo, fiuuuuu!)

septiembre 17, 2010 7:51 p. m.  
Blogger Agnes dijo...

Me acuerdo cuando terminé de leer las Partículas Elementales quedé con un agujero en mi pecho de angustia. Creo que ahí sin necesidad de psicoanalista de por medio, Houllebecq destruye al lector (o por lo menos a mí). No sé si a está altura precisamos de analistas de cabecera, creo que la destrucción del ser viene desde el mundo del consumo desechable por el cual somos bombardeados todos los días y como él mismo describe en "El mundo como supermercado: La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando medios de desplazamiento para seres que no tienen ningún sitio donde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie." Será que finalmente el sistema logrará autodestuirse?
Aún no he leído la "Ampliación del campo de batalla".

septiembre 21, 2010 1:23 a. m.  

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