domingo, abril 24, 2011

El grito de Wilhelm



(sonido de puerta que se cierra)

NARCISO: César, no puedes casarte con tu sobrina. La unión sería incestuosa y los dioses aborrecen el incesto. Traería la ruina y la destrucción a Roma.

CLAUDIO: Dejad que toda la ponzoña que acecha en el fango salga a la superficie.

NARCISO: César...

CLAUDIO: He dicho que toda la ponzoña que acecha en el fango salga a la superficie. Me casaré con mi sobrina Agripina

NARCISO: Debiste consultarme a mí antes. Te lo habría quitado de la cabeza

CLAUDIO: Sí, lo sé. Por eso no te lo dije.

NARCISO:¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? Al casarte con Agripina estás firmando tu sentencia de muerte. Te matará y su hijo Nerón será el nuevo Emperador.

CLAUDIO: De cualquier modo moriré pronto.

NARCISO: Y ella gobernará a través de su hijo.

CLAUDIO: No. Nerón matará a su madre.

NARCISO:¿Ése es el motivo por el que te casarás con Agripina?

CLAUDIO: Sí. Toda mi vida he deseado la restauración de la República, pero dejé que me hicieran Emperador. Y cometí un error. Intenté gobernar con prudencia y justicia, reconciliando al pueblo con la monarquía... y al hacerlo ayudaba a la monarquía. Ahora la destruiré para siempre. Bueno, Nerón la destruirá. Está tan loco como mi sobrino Calígula. Los Césares estamos todos locos. Y cuando nos matemos todos se irá la monarquía y volverá la cordura de la República. Que toda la ponzoña que acecha en el fango salga a la superficie.

(sonido de puerta que se abre)



Me fascinó la serie de televisión Yo Claudio. Me interesó tanto, que vi los trece capítulos uno detrás de otro durante un domingo de invierno. No es bueno ver así la series de televisión porque éstas no están pensadas para ello. Cuando haces estos actos contranatura, acabas viendo ciertos tics de producción que rompen la magia de la escena. Concretamente, en Yo Claudio, todas las puertas suenan exactamente igual cuando se abren y se cierran. Utilizaron un único archivo de sonido para todo tipo de puertas y todo tipo de situaciones. Una forma de abaratar costes.

En realidad la magia del cine es tal, que no nos damos cuenta de la cantidad de apaños que los equipos de producción hacen para reducir costes. El uso de archivos de sonido es una muestra de ello. Y el más famoso de todos es el Grito de Wilhelm.

Comprendo. Nadie sabe quién es Wilheim y por qué grita. Pero resulta que es el grito que más veces hemos escuchado en nuestra vida y ni siquiera lo conocemos.

Wilheim era un personaje secundario de una película de serie B de los años cincuenta que murió devorado por un cocodrilo. La prescindible película se llamó La carga de los jinetes indios.

El caso es que, durante una noche de insomnio, el ingeniero de sonido de Star Wars, Ben Burtt, vio casualmente este bodrio y decidió usar en su película el grito que pegó el pobre Wilheim mientras recibía las primeras dentelladas del cocodrilo. Lo utilizó tal cual cuando un clon caía al vacío después de un disparo.

El grito de Wilheim se convirtió, desde entonces, en el grito interminable de multitud de películas que no tienen nada que ver con hombres devorados por cocodrilos: Tierra de Faraones, Ha nacido una estrella, Harper investigador privado, Poltergiest, Willow, Gremlins, Reservoir dogs, El quinto elemento, La sirenita, El señor de los anillos, Troya, El reino de los cielos, Indiana Jones, Piratas del Caribe... La última vez que lo he escuchado ha sido en Malditos Bastardos. Tarantino tiene la costumbre de incluirlo en todas, todas sus películas.

A veces pienso que los discursos políticos son también un archivo sonoro de Wilheim. Yo votaría a Claudio en las próximas elecciones. Dejad que toda la ponzoña que acecha en el fango salga a la superficie.





Un libro para Wilheim: Indignaos, de Stéphane Hessel

Una película para Wilheim: Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis

Una canción para Wilheim: Porch, de Pearl Jam


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36 Comments:

Blogger moderato_Dos_josef dijo...

Menuda locura el grito de Wilheim jajajaja. Jamás se me había ocurrido pensar en eso de los archivos de sonido. gran idea que todos repiten sin cesar...
Saludos.

abril 24, 2011 3:11 p. m.  
Blogger guillemateos dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

abril 24, 2011 3:37 p. m.  
Blogger Food and Drugs dijo...

Es verdad que los discursos políticos se repiten más que la cebolla, pero no creo que en su caso tengan en mente abaratar costes, sino más bien todo lo contrario.
Yo, que he montado algunos videos también, he jugado a veces con los archivos sonoros, y sinceramente, me parece de lo más normal. En toda creación artística es inevitable una importante carga de tramoya, estuco y salsa de tomate.
Nuestros propios cerebros están de hecho repletos de esos mismos socorridos archivos, que utilizamos para escenas de mucha acción o alto contenido adrenalínico.
Lo malo es que si se abusa acaba no pasando desapercibido, como el grito de Wilhelm, y entonces te conviertes en el recochineo general.
Por cierto, aprovecharé yo también para darle un repaso a "Yo, Claudio", espero encontrarla en You Tube.
Me fascina ese periodo de la historia.
Están locos estos romanos.
Saludos, Lagarto.
:-)

abril 24, 2011 3:38 p. m.  
Blogger isis de la noche dijo...

Increíble Señor Lagarto!

wwaaaaa!!!

Imposible de onomatopeyizar aunque esté en nuestro subconsciente, al menos si hemos visto la mayoría de esas películas ;)

un abrazo

abril 24, 2011 4:47 p. m.  
Blogger meloenvuelvepararegalo dijo...

Lagarto,
simplemente genial! Has hecho que ahora las escenas de caídas, disparos y demás sólo las pueda ver pensando en si reconoceré el famoso grito.
Post de los más peculiares que he leído :O
¿cómo grita un emoticono?
saludos,

abril 24, 2011 7:25 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Juas.
Ya había oído hablar del grito de Wilheim.
Escuchado en recopilación, es una sobredosis.

Waaauhhhg!

abril 25, 2011 12:17 a. m.  
Blogger malbicho dijo...

en realidad la película del vaquero y el cocodrilo se llamaba "tambores lejanos", y hay una curiosa cinta de grabación con la instrucción para ese grito:

-No un "¡ay!", un grito de verdad -ordenó el director

la grabación se guardó en el archivo de sonidos y dos años después se reutilizó en la de la carga de los jinetes indios, ahí ya el personaje tenía nombre y fue donde lo llamaron wilhelm, al grito lo bautizó el ingeniero de sonidos que dices y lo adoptó como su firma, integrándolo a todas las películas en que participó, luego la anécdota se documentó en una investigación sobre la historia de hollywood y a raíz de ahí se convierte en un objeto de culto y no sólo en un cliché, ahora los ingenieros de sonido compiten por la forma más creativa para incluirlo en una cinta, goofy y judy garland son dos de los que lo dejan salir de forma más curiosa

curiosa anécdota, saludos!

abril 25, 2011 5:00 a. m.  
Blogger gemmayla dijo...

"Yo Claudio", una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Derek Jacobi en el papel de Claudio, lo borda. Pero todos están fantásticos, Augusto, Livia, Tiberio, Julia,...

NoS. si tienes ocasión, lee por favor "Yo, Claudio y Claudio, el dios, y su esposa Mesalina" de Robert Graves. Estos libros no digo que superan la serie televisiva porque la serie les hace justicia y estamos hablando de géneros de expresión distintos. Pero es que yo venero a Robert Grave hasta el punto de visitar su casa y su tumba en Deià, en la Sierra de Tramontana, un lugar ideal, si no estuviese tan invadido por el famoseo británico y alemán. Graves tradujo a Suetonio antes de escribir estas novelas y Tácito y Plutarco están presentes como escritores redivivos a través de la magistral pluma de Graves.

Creo que el chirrido de puertas que se repiten es algo intencionado en la serie. Interprétalo, mi querio NoS., como una manera de animar al espectador a odiar y repudiar a la dinastía Julio-Claudia y sus intrigas homicidas, tanto como las odiaba, temía y superaba estoicamente el pobre Claudio, que era un ser superior para su época y un precursosr de los estados que preconizan libertad y democracia. Y eso que a mi Augusto Octavio, el emperador que se pasa el día sorbiendo espárragos, me llega a caer bien. No así su esposa Livia, una psicópata asesina sin precedentes.

Me voy sin engrasar la puerta...espero que fuera no haya cocodrilos.

Besos y enhorabuena por este magnífico post.

abril 25, 2011 1:46 p. m.  
Blogger Raquel dijo...

:D Ya había oído antes lo del grito Wilhelm, pero la recopilación es genial. El otro día viendo Indiana Jones nos partimos de la risa cada vez que lo escuchábamos.
Yo, Claudio, me suena pero me pilla lejos; no había nacido cuando la emitieron, pero no es la primera vez que oígo hablar de esta serie así de bien. Definitivamente la televisión de antes era mejor que la de hoy en día.
Saludos.

abril 25, 2011 3:41 p. m.  
Blogger Sese dijo...

Pues soy de los que tiene escasos dotes de observador y estos detalles acostumbran a pasarme desapercibidos.

Aunque me encantan los reportajes cinematográficos sobre errores de script (¿se llama así?)y demás.

En cuanto a Yo Claudio lo vi siendo zagal, no estaría de más revisar la serie para apreciarla en su justa valía. O incluso leer la novela.

Todo se andará

abril 26, 2011 1:03 p. m.  
Blogger Soy ficción dijo...

No tenía ni idea! Qué curiosa anécdota!

Estas cosas me encantan, me recuerdan todo lo que hay aún por aprender :D

abril 26, 2011 1:50 p. m.  
Blogger koolauleproso dijo...

Ee que tanto la política como el cine se han acabado convirtiendo, en última instancia, en negocios no tan diferentes.
Y ya podía presentarse Claudio. Yo también le votaría. Seguro

abril 27, 2011 6:45 p. m.  
Blogger pazzos dijo...

Bubbu bu buenísmo. ¡IaaAAháH!

abril 29, 2011 12:11 a. m.  
Blogger O SuSo dijo...

Me ha gustado como has enlazado una con otra hasta el click final.
Lo mejor de los imperios es que por muy fuertes que sean se acaban callendo. Nuestra forma de entender la vida/economía/sociedad se caerá también en un momento dado y si lo ven mis ojos espero poder entonar el grito de Wilheim. Siempre he dicho que si te caes por un precipicio, al menos, que sea con estilo.
Por cierto, tendo el libro de Indignaos encima de la mesilla, al relentí, para un día con ganas de indignarme a fondo.

Saludos y salud.

abril 29, 2011 12:19 a. m.  
Blogger PSYCOMORO dijo...

Para variar, das en la diana, Lagarto. Es increíble cómo ese grito estaba instalado en mi extensa pero despreocupada conciencia cinematográfica; me has hecho volver sobre muchas secuencias. Tarantino y Wilheim... no está nada mal, nada mal. Salud

abril 29, 2011 7:24 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Josef, efectivamente, parece que todo se repite sin cesar. El contexto nos hace interpretarlo, no el acto en sí mismo. Salud!


Food&Drugs, tienes razón, normalmente la competencia política, a falta de ideas, se suele basar en ver quién ofrece más gasto en qué. Quizás por esa falta de pasta que hay ahora el discurso político se ha tornado tan surrealista y deprimente. Espero que el archivo sonoro político de estos tiempos no se vuelva a usar tanto como el grito de Wilheim. Salud!

abril 30, 2011 12:26 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Isis, algunos dicen que le encargaron regrabarlo en estudio a un músico. Realmente resulta melódico, sí :) Un abrazo!



Meloenvuelve, estoy seguro de que si prestas buena atención, lo descubrirás muchas más veces. Ya verás. Saludos!

abril 30, 2011 12:26 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tesa, el video me pareció muy divertido en esa sobredosis. Y hay más recopilaciones por ahí. Se usa tanto... Besos!


Malbicho, tienes razón. La primera película donde apareció el grito no es la película que descubrió Burtt, La carga de los jinetes indios, sino Tambores lejanos, donde aparece el cocodrilo. Ahí me lié un poco. Saludos!

abril 30, 2011 12:26 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla me encantó la serie a mí también. Y me han entrado muchas ganas de volver a verla algún día de estos, según buscaba por ahí el diálogo que quería poner aquí. La novela, que me consta que es fantástica, no la he leído. Es lo malo de ver antes adaptaciones a la pantalla, que luego da pereza.

Me ha parecido muy interesante tu apreciación sobre la voluntariedad del chirrido de puertas. Quizás es una metáfora de la propia familia atroz.

Besos!

abril 30, 2011 12:26 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Raquel, la serie Yo Claudio está muy accesible. Hasta el Youtube puedes verla entera. Seguro que la disfrutas, tiene mucha miga. Saludos!


Sese, te digo como a Raquel, no es difícil encontrarla y seguro que te gusta. Creo que es de las mejores cosas que se han hecho en televisión. No tiene ningún alarde técnico, es sólo trabajo de actores (británicos, los mejores sin duda) y de texto. Acojonante. Salud!

abril 30, 2011 12:27 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ficción, más que aprender, es cuestión de abrir los ojos y descubrir juntos entre todos :D


Koola, bueno, yo no estaría tan de acuerdo en esa afirmación: hay películas buenas :) Salud!

abril 30, 2011 12:27 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Pazzos, te ha salido el grito niquelao! ;)


Psycomoro, es lo que tiene el pantano del subconsciente cuando se remueve el fango. Ahí estamos nosotros, ahí nos explicamos. Ese grito es nuestro y no lo sabemos. Salud!

abril 30, 2011 12:27 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

O Suso, quizás nuestro imperio del Consumismo esté cayendo, sí. No estaría mal.

Respecto al libro de Hessel, la verdad es que me ha decepcionado un poco, ya que no contiene ninguna propuesta, ningún análisis. Pero está bien que alguien, con ese curriculum por los derechos sociales, se limite a comparar lo que era el mundo de después de la guerra con esta basura, y gritarlo: indignaos!

Salud e indignación!

abril 30, 2011 12:27 p. m.  
Blogger Lady Blue dijo...

Qué curioso! Jamás me había parado a pensar en que pudieran utilizar un mismo sonido para diferentes películas. No conocía este dato tan curioso del grito Wilheim.
Hace ya muchos años que ví la serie de Yo Claudio, casi no la recuerdo, así que será momento de retomarla de nuevo. Por cierto, hablando de series, te recomiendo si aún no la has visto Boardwalk Empire, me hablaron muy bien de ella y cuando comencé el capítulo piloto no pude evitar ver la seríe en pocos días (te aseguro que si hubiese podido me la hubiera zampado en un día solo...jejeje)
Siempre que entro en tu blog aprendo algo más, gracias!

Saludos!

abril 30, 2011 12:30 p. m.  
Blogger k dijo...

Se lo conté a mis alumnos y lo usaron en su corto. Hicieron un muñeco que poder tirar de uno de los puentes de la ciudad solo para meter el grito de Wilhelm. Qué grande, el frikismo.

Pero lo grande de tu entrada hoy no está ahí, sino en el otro lado. Viva la República!

mayo 01, 2011 3:17 p. m.  
Blogger Antígona dijo...

Yo era aún muy pequeña cuando emitieron por televisión “Yo Claudio”, así que no entendía nada de lo que en ella se planteaba y debo reconocer que me parecía una serie soporífera. Después, nunca he dejado de encontrarme con gente que alababa sus múltiples bondades. Y ahora, después de leer este jugoso diálogo entre Claudio y Narciso, creo haber intuido por qué y me han entrado muchas ganas de verla. Tendré que hacerme con ella. Aunque los tiempos y los problemas no sean ya los mismos, después de este fin de semana de absurda exaltación de la monarquía yo también votaría a Claudio si se presentara a las elecciones. Lo que no entiendo es que aún se tolere cargar con esta rémora del pasado que va contra el principio elemental de la igualdad que está a la base de toda idea de la democracia. En fin, viva la incoherencia.

Muy buena la conexión entre la repetición ad nauseam del grito de Wilhelm –increíble que jamás nos hayamos dado cuenta, hay que ver cómo nos traiciona la memoria, y está claro que con ello cuentan también los discursos políticos- y la homogeneización del discurso político a la que asistimos en los últimos tiempos, en los que, al menos en lo que se refiere a ciertos temas y además los cruciales, ya parece imposible distinguir entre derechas e izquierdas ante la imposición de un pensamiento único. Nos marea y nos confunde el contexto –como en el grito de Wilhelm-, las diferencias en cuestiones que, a la vista de los gravísimos problemas que nos acucian, podríamos calificar de secundarios, pero, en esencia, la repetición es obvia y las premisas que la justifican se presentan como inalterables.

En fin, que después de leer el texto y de ver el vídeo de la recopilación de gritos, dan ganas de ponerse a gritar todos a una. Eso sí, que cada cual grite como le salga de, que aunque este grito impacta, ya resulta un poco cansino.

Yo me decantaré por otro clásico: Aaaaaaahhhhhhhhh! :)

Un beso, doctor Lagarto!

mayo 01, 2011 6:41 p. m.  
Blogger RBC dijo...

Buen detalle, ahora estaré más atenta a los gritos en las películas :)

Y respecto a los políticos, definitivamente son los mismos rollos en su mayoría.

abrazoss

mayo 04, 2011 11:56 p. m.  
Blogger Fiebre dijo...

Tienes una afición parecida a la mía.

Hubo una peli (no me acuerdo del título) que daba igual la puerta que se abriera: La del bar, la cárcel, la de casa...era el mismo sonido.

Aprendí a distinguir esos matices gracias a la paciencia de un técnico de sonido (el fornicio sirve para muchas cosas)

Eldoblaje.com está bien para iniciarse.

mayo 08, 2011 1:01 a. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

No sé si llorar o reír.
Mejor, me río. Ja,ja,ja...

Saludos.

mayo 08, 2011 5:40 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Lady Blue, me encantó Boardwalk Empire. La verdad es que me gusta todo lo que toa Scorsese, hasta lo oficialmente malo de él :) Y o que más me gusta no es la historia en sí (que es brutal), sino la manera de contar las cosas. La cámara, el ritmo, la luz, la música, lo onírico tan real, lo real tan onírico. Genial. Besos!



Ja! Me encanta lo que me dices, k. Me gusta que esta página ayude a formar a la gente que tiene que tirar de este carro de la cosa audiovisual, que falta hace! Viva la República!

mayo 09, 2011 8:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Doctora Antígona, es una serie estupenda que le recomiendo encarecidamente. Es una historia de época, pero al contrario de otras, no se recrea en vestuarios y poses, sino que sólo hay diálogos. Una historia de romanos sin batallas.

Respecto a la fotogénica monarquía, a mí me produce más risa que otra cosa. Aunque soy completa y absolutamente republicano por lo cuatro costados, pienso que la sociedad española (y la británica) tiene otros problemas más acuciantes que esa patética familia de genes superpuestos. La historia reciente de España es complicada, y la necesidad de concordia nacional impuesta en los setenta aún colea, así que supongo que habrá que esperar a que muera el padre (a quien, incomprensiblemente para mí, se le atribuye el protagonismo de esa concordia) para poder plantear el debate sobre la institución más libremente. Si es que para entonces a alguien le preocupa algo estas cosas.

Por el momento me conformo con que se plantee el debate, si no de las personas, sí de los valores republicanos: libertad, igualdad, fraternidad. Y son malos tiempos para las tres cosas.

Besos, doctora Antígona!

mayo 09, 2011 8:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

RBC, esa es la pena. Que no es la Gran Política lo que está globalizado, sino las técnicas de marketing para perpetuar en el poder a gente que no cree en la política, sino en el poder. También las actuales repúblicas son monarquías en el sentido “claudiano”.


Fiebre, desconozco las proezas fornicadoras de los técnicos de sonido, pero está bien aprender más cosas al tiempo. ¡Viva la transversalidad educativa! :P Echaré un vistazo a la página. Besos!

mayo 09, 2011 8:21 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Makiavelo, quizás reír y llorar no sean ejercicios tan diferentes en el extraño mundo que vivimos hoy en día. Salud!

mayo 09, 2011 8:22 p. m.  
Blogger Tomás Serrano dijo...

Empiezas a hablar de algo sin relación con el título y después enlazas con maestría. Muy bueno.

mayo 16, 2011 9:19 a. m.  
Blogger Colombine dijo...

Divertido.

mayo 22, 2011 11:26 a. m.  
Blogger David C. dijo...

Interesante diálogo.

junio 29, 2011 3:28 p. m.  

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