viernes, noviembre 21, 2008

Los caballos salvajes


Grafton Street, Dublín. Cobijado de la suave lluvia helada bajo una cornisa, un chico pelirrojo con barba toca una canción con su destartalada guitarra. A sus pies, una gorra con unas pocas monedas. La canción emociona al músico, que se deja el alma (y la afinación) en el estribillo.

Lagarto, cansado tras unas vacías reuniones de trabajo, pasea sin rumbo por Towsend Street, en busca del oscuro pub donde James Joyce escribía cada tarde. Gira por Trinity College y se encuentra ya en la vorágine comercial de Grafton Street. Lagarto se queda parado, bajo la suave lluvia helada, delante del músico pelirrojo con barba, bajo la cornisa. La canción que toca, Wild Horses, le ha dejado clavado delante de él. Los caballos salvajes no pueden apartarle de él.

Wild horses es una de las canciones que componen Stiky Fingers, uno de los dos mejores discos que grabaron los Rolling Stones en toda su carrera. Desde mi punto de vista, se trata de su momento más creativo, donde toman más conciencia de la música, donde se desencadena una madurez precipitada que no abandona sino que expande la rebeldía. Cuando más frágiles se sentían, cuando más dudaban de sí mismos, es cuando más llenos de emociones estaban.

Wild horses es una canción de separación y pérdida. La empezó a escribir Keith Richard, con la melancolía de tener que dejar a su hijo Marlon en manos de su desequilibrada madre Anita Pallenberg, porque él debía partir de gira. Pero luego Mick Jagger le dio completamente la vuelta a la letra para decirle con ella un par de cositas a su ex novia Marianne Faithfull; que quería vivir un poco, después de morir con ella.

Wild Horses es una buena muestra de lo que eran los Rolling Stones: una magia emocional única que provenía de la relación de dos personas tan diferentes como eran Jagger y Richards. Para mí, Jagger fue siempre la cabeza y Richards el corazón.

Esta mezcla imposible de motivaciones tan distintas (el desamor consciente de Jagger y la imposibilidad de cuidar de su hijo de Richards) hacen que Wild Horses sea una canción extraña, capaz de adaptarse, como un calcetín, a las emociones tristes de cualquiera de nosotros, de hacernos vivir una tarde invernal de lluvia helada irlandesa en el alma.


Es fácil vivir como un niño
Todas las cosas que querías, las compré yo para ti
Señora desagradecida, ya sabes cómo soy
Sabes que no puedo dejarte resbalar de mis manos

Los caballos salvajes no pueden alejarme de ti

Te he visto sufrir un dolor pesado y sin brillo
Y tú has decidido seguir igual
No hay ya salidas gloriosas de bastidores de escenario
Que puedan ahora hacerme sentir amargo o que a ti te traten mal

Los caballos salvajes no pueden alejarme de ti

Sé que he soñado contigo, un pecado y una mentira
Tengo mi libertad, pero no tengo más tiempo
La confianza se ha roto, y ahora todas las lágrimas deben brotar
Vivamos un poco, después de morir.

Los caballos salvajes no pueden alejarme de ti



Muchos músicos han hecho versiones muy emotivas de los Caballos Salvajes. Pero hoy quiero traer aquí dos.

La primera que he encontrado en la red es la auténtica grabación original de los Rolling Stones. El video muestra el momento en que ellos la escuchan por primera vez después de ser grabada. La calidad del sonido no es muy buena, pero creo que las emociones de los cinco músicos ante la exposición a su propia obra, ante la verdad que han creado, es todo un documento de lo que le supone al autor el abismo terrible de enfrentarse a su obra hecha y tener que darla por terminada.





La segunda es esta versión del genial Elliot Murphy, posiblemente el mejor músico más infravalorado de la historia del rock norteamericano. Me gusta porque cuenta, en la presentación del tema, que él también la tocaba en las calles de Nueva York, cuando no tenía a dónde ir y los caballos salvajes le llevaban a la tristeza.




Una película para los caballos salvajes: Once, de John Carney.

Una canción para los caballos salvajes: Who’s gonna ride your wild horses?, de U2

Un libro para los caballos salvajes: Ulysses, de James Joyce.


.

45 Comments:

Blogger Arcángel Mirón dijo...

Siempre me inquieta un poco (o mucho, depende del momento) pensar que cuanto más se sufre, o cuanto más vulnerables estamos, mejor sale nuestro "arte", para darle un nombre. Porque yo, como escritora, busco ser cada vez mejor (en comparación conmigo misma, claro), y como persona busco la felicidad. La encuentre o no, la busco. Y no puedo elegir entre la Gilda Escritora y la Gilda Persona, porque son lo mismo.
¿Entonces?
En una película, Roberto Benigni dice "para transmitir la felicidad, deben ser felices; para transmitir el dolor, deben ser felices. ¡Sean felices!". Quiero creerlo, si no estoy perdida.
Igual entiendo: para mostrar las emociones hay que sentirlas o haberlas sentido.

No sabés cómo me pegó esta canción, justamente en estos momentos. "Los caballos salvajes no pueden alejarme de tí".
Dios santo.

noviembre 21, 2008 11:55 p. m.  
Blogger Lui Lu dijo...

"Cuando más frágiles se sentían, cuando más dudaban de sí mismos, es cuando más llenos de emociones estaban". Espero que ése sea el regalo de la vida, porque si no...

Qué increíble vídeo el de los Stones. Casi me impide pensar en E. Murphy... Jagger hasta deja de beber.

Pásalo muy bien en tu viaje in progress.

noviembre 22, 2008 12:23 a. m.  
Blogger moderato_Dos_josef dijo...

Magnífica canción y magnífica interpretación de los caballos salvajes de Elliot Murphy. Yo también me detuve un rato pensativo, delante de tu post, sin saber qué decir, pero en mi corazón estaba el sentimiento que crea la belleza de una melodía profunda. Buen viaje, si sigues por Irlanda. Saludos!

noviembre 22, 2008 1:48 p. m.  
Blogger cacho de pan dijo...

perdón por agregar una cuarta recomendación, para mí imprescindible: "¿Acaso no matan a los caballos?" Libro o película, igualmente magistrales, aunque en el film está lo mejor de Jane Fonda, y es mucho decir.
abrazo

noviembre 22, 2008 6:24 p. m.  
Blogger gemmayla dijo...

Siempre me han maravillado las filigranas que todas y todos debemos hacer para conciliar vida laboral y familiar. Pero me emociona en especial el caso de los artistas. Parece estar su arte por encima de todo. Sus hijos deben sentirse en más de una ocasión francamente mal por las dilatadas ausencias de padres o madres, -ambos en muchos casos -. Muchos lo concilian con un equilibrio encomiable. Consiguen incluso trasmitir la herencia artística y sus hijos los igualan o superan. Pero otros conmueven porque no sólo se han perdido la educación y crianza de sus hijos sino que éstos se han torcido irreversiblemente. Pienso mucho en el caso de Antonio Flores, por ejemplo. Su música cada vez me gusta más. En vida reconozco que no lo valoré mucho.
La reacción de estos barbilampiños Rollings es muy curiosa ante el resultado final. Unos cierran los ojos en franco deleite. Otros trasmiten nerviosismo, cierto temor. ¡Qué jovenes, qué guapos me parecen hasta los más feos!
Juasjuas.

"Caballos salvajes" me parece epíteto demasiado bello para describir lo que se pretende. Los caballos salvajes siempre debieran serlo y dejarles estar. Trasladar esa bella imagen al mundo nuestro de lo "humano, demasiado humano" enaltece la canción, pero le hace flaco favor metafórico.
"Esos "caballos salvajes",- "toros bravos" se suele decir también en nuestro país - son más bien máquinas apisonadoras que asolan todo a su paso. ¡Un desastre! Pero ahí están., ¡qué le vamos a hacer!
En cuanto a que los estados carenciales y de infelicidad crean obras magistrales, totalmente de acuerdo. Aunque tb hay artistas que instalados en una poltrona comodidad han hecho y hacen cosas memorables.

noviembre 23, 2008 12:39 a. m.  
Blogger Makiavelo dijo...

Efectivamente es una canción dura, sincera y comprometida.
Espero que no te encontraras con el momo que deambula por Irlanda.

Saludos.

noviembre 23, 2008 11:41 a. m.  
Blogger atikus dijo...

Preciosa canción, sin duda se necesita cabeza y corazón para algo así, para crear algo maravilloso, para crear cualquier cosa con cierta dosis de magia, un poco de sal y pimienta, ying y yang.
No se si hay que sufrir mucho sufrir grandes alucinaciones, experimentar con un monton de drogas o irse a una isla desierta, pero desdeluego hay que tener sensibilidad.

Abrazos

noviembre 23, 2008 12:11 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Arcángel, tiene razón Benigni, si le he entendido bien. Un artista no puede perder la conciencia de ser él mismo; esto es, una persona. Supongo que para hablar de emociones duras es bueno conocer lo que es el sufrimiento, pero no podemos, no debemos dejar de intentar alejarnos de él.

La canción es hermosa y dolorosa, como una rosa con espinas. Los Stones eran los mejores para hacer canciones “lentas” dolorosas en aquella época (Angie, Winter, Love in vain...). Espero que la música te trate bien ;)

noviembre 23, 2008 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Suele pasar, Lui. La cuestión es que ese dolor no te impida canalizarlo hacia lo que escriben. Cuando es demasiado intenso, uno no puede ni transmitirlo. Supongo que hay que sufrir, pero poco.

Me alegro de que te haya gustado el video de los Stones. A mí me parece un documento muy interesante, pero pensé que quizás podría resultar aburrido. Pero la versión de Elliot Murphy me encanta también, eh!

He estado fuera toda la semana, pero ya estoy de vuelta en Madrid, a punto de salir a comprar el periódico y disfrutar del sol de otoño delante de una cervecita.

noviembre 23, 2008 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Moderato, me alegro de que te guste la versión de Elliot Murphy, es un gran músico con mucha fuerza y sensibilidad, a pesar de no ser muy conocido. Lo has descrito muy bien, efectivamente este post va de “el sentimiento que crea la belleza de una melodía profunda”. Salud!


Cacho de pan, tendré en cuenta tu recomendación. No he leído el libro aunque sí vi la película, que llamaron aquí “Danzad, danzad malditos”. Sidney Pollack es uno de los tipos más interesantes del cine, sin duda. Salud!

noviembre 23, 2008 12:33 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Gemmayla, supongo que en el caso de los músicos, éstos nunca pueden sabe hasta cuándo va a durar el éxito de su banda y no tienen más remedio que aprovechar el momento al máximo. No puedes renunciar a una gira que podría ser la última. De cualquier manera, Keith Richards necesitaba las giras para no morir, así de literal. Cuando no tiene la tensión, la excitación, el alma y el compromiso de la música, suele caer en consumos excesivos de drogas. No debe ser fácil ser hijo de Keith Richards,¡ni de broma!

En cuanto a lo que dices de los caballos salvajes, supongo que ésa es precisamente la imagen que encontró Jagger en la canción de Richards: que algo indomable, tan fuera de su control y tan peligroso, era lo único que podría quedar entre él y la Faithfull.

noviembre 23, 2008 12:34 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

La canción es brutal, Makiavelo, desde el primer acorde. Al menos para mi. Creo que todos los músicos de la banda están geniales en ese tema, pero lo más mágico son unas breves notas de la guitarra que se insinúan detrás de Jagger, a modo de coda tras algunos versos. Mick Taylor era uno de los mejores guitarristas del mundo, sin duda.




Atikus, es una cuestión de sensibilidad, sí. Y la sensibilidad se tiene o no se tiene casi independientemente de la experiencia particular concreta de cada uno. Casi es una cuestión más de observación y de capacidad de comprender esa observación empáticamente. Cimino no hubiera podido hacer El cazador si no hubiera estado en Vietnam, pero Copola no necesitó matar a nadie para hacer El Padrino. Todo es, como siempre, muy relativo. Salud!

noviembre 23, 2008 12:34 p. m.  
Blogger Ichiara dijo...

Tienes razón el Sticky fingers es uno de los mejores de los rollings, y recuerdo que aquí salió con una carátula distinta. Al cabo del tiempo editaron el cd con la original, cremallera y todo. Wild horse es una hermosísima canción, de cuando aún se inflamaban de deseo y tenían la cabeza en la música. Ahora me temo que pasaron a la etapa de la inflamación del ego y los duros y ya no nos regalan esas maravillas de antaño. De todas formas, Richards sigue dándole al corazón en solitario.

Besos

noviembre 23, 2008 1:38 p. m.  
Blogger Tesa dijo...

Pasa con las letras, traducidas al castellano, que pierden un montón.
Como cuando se hace a la inversa.
Me encanta el video que has rescatado, de los músicos escuchando su canción, el resultado de su parto.

noviembre 23, 2008 6:42 p. m.  
Blogger Lula Fortune dijo...

¡¡¡Boah!!! qué bueno el vídeo de los Rolling (¡peaso botas de cocodrilo!). No sé cuál de las dos versiones me gusta más. Me quedo con las dos, necesito dosis de tristeza para este domingo de mierda con catarro de mierda, antesala de un lunes tormentosamente laboral.
Besos, Lagarto. Y gracias.

noviembre 23, 2008 7:19 p. m.  
Blogger Roberto dijo...

Genial!
Es una de mis canciones favoritas de los Stones. Me transportaba a mi tristeza, pero bueno a partir de ahora, a un territorio común donde soñamos unoa cuantos...

un abrazo

noviembre 23, 2008 11:54 p. m.  
Blogger panterablanca dijo...

Yo cuando peor estoy, cuando más dramático y triste me parece todo, es cuando me siento más inspirada para escribir. Hermosa canción, y geniales las dos versiones.
Un lametón de pantera.

noviembre 24, 2008 2:28 a. m.  
Blogger Margot dijo...

Palabrita que en el primer párrafo del post pensé... igualito que Once. La vi hace unos meses y en ese momento me vino a la cabeza el pelirrojo y la banda sonora. Me da buen rollo esa banda sonora... y me costó poco imaginar al Lagarto en cualquier esquina lluviosa junto a él.

Los Rolling nunca me gustaron del todo, no pude engancharme a ellos, cachis! pero entiendo todo lo que cuentas de esta canción. Me gustan los supervivientes, me gusta la gente que desea volver a vivir tras morir un poco.

Besote sin herradura.

noviembre 24, 2008 10:55 a. m.  
Anonymous diciembre dijo...

Todos hemos escuchado y leido cosas hermosas que nos han "sacudido" por dentro y que probablemente, muchas de ellas, fueron creadas desde un estado emocional de tristeza, abatimiento ó melancolía, de su autor. Nada hay más terapéutico y liberador en momentos así, que extraer de nosotros ésa emoción e incluso, plasmarla. Supongo que para todos ésos artistas y escritores, el hecho de hacerlo y compartirlo, es una auténtica catarsis.

Bueno, algo me dice, Nosurrender, que tú entiendes un rato largo sobre ésto. Escribes y expresas de una forma hermosísima e increíble, y bueno, tengo clarísimo que no siempre necesariamente desde la melancolía, eh?.
Que sepas que a muchas nos tocas el alma, éres, sin duda alguna, el Springsteen de los blogueros ;-) , si no existe éste premio, lo instauro yó ipso facto y te lo concedo a tí, hala! (me hace ilusión, a mi, humilde lectora a la que haces un poco más feliz con las siempre interesántes cosillas que cuentas).

Yo me quedo con la alusión a ésos “caballos salvajes”, del precioso tema de U2, que mencionas. Con tu permiso (gracias):

http://www.youtube.com/watch?v=Q0XbEWhJgeM

Besos!

noviembre 24, 2008 11:51 a. m.  
Blogger MK dijo...

También he tenido una primera imagen de "Once". Me ha costado poco imaginarme a mi misma con una Guinness en ese pub.
.. y arrastrando la aspiradora estropeada

noviembre 24, 2008 3:07 p. m.  
Blogger Carlos dijo...

Imagino la emoción de encontrar a este pelirrojo callejero interpretando música que uno lleva en el alma; gracias por compartir y enseñar detalles de los Stones desconocidos para este lector del otro lado del charco.

Saludos Sr Lagarto.

noviembre 24, 2008 6:16 p. m.  
Anonymous dama shandy dijo...

Lagarto, maravilloso documento el vídeo de los Rolling. Me encantó leer a través de las miradas, del gesto de los labios,de la botas que marcan el compás... No hay frivolidad en esos gestos. Por eso es entrañable. Como también lo es la imagen de ese hombre que deambula bajo la mansa lluvia dublinesa y que se detiene ante un músico callejero atraído por las notas de una canción. Melancólico y literario retrato en blanco y negro. Así me lo imagino yo.

noviembre 24, 2008 8:57 p. m.  
Blogger Sese dijo...

Al fin un rinconcito para el gran Elliott, que se lo merece. HAce poco, un mes tuve otra ocasión de verlo, esta vez como me gusta, local pequeño, apenas gente (n o creo que más de cien) y complicidad total. Tanto es así que al final se sentó a vender y firmar discos pudiendo dialogar con él. EN cuanto a gran olvidado es cierto, tanto es así que él mismo hace broma de su papel de "perdedor" (véase su libro) en sus conciertos. Es común la aéncdota que cuenta de que en un estudio de grabación alguien le dijo que se parecía a Elliott Murphy pero que no podía ser porque estaba muerto.

Sin duda le debo un post.

Saludos

noviembre 25, 2008 3:03 p. m.  
Blogger DELIRIUMTREMENDS dijo...

Grandiosas las dos versiones, no puedo elegir una, aunque me parece mas sentida la segunda, mas de tocar sensaciones con la mano y llegar al corazón.
Sí, desgraciadamente, todos las grandes obras vienen de partos interminables de esos de altas dosis de sufrimiento, a mi qué me van a contar...
Un besazo fuerte, ah, los caballos salvajes hacen de las suyas siempre, importante tenerlos controlados, aunque lo que no se puede domar... no tiene control alguno. ( las almas, al menos, muchas indomables, decía... ).

noviembre 25, 2008 3:29 p. m.  
Anonymous Athos dijo...

Infalible. Hay muchas versiones y me gustan todas, pero ninguna como la original.
Estoy en un periodo doloroso de mi vida por causa del amor, que me acaba de dar otra coz de las que dejan cicatriz. Me acompaño con Wild Horses. No me gustan las baladas melifluas, edulcoradas y melodramáticas, tipo "if you leave me now...". Las dejo para Kiss FM y adolescentes en primer celo. Yo, que ya tengo cara de Rolling Stone. Me quedo con esta, porque es dura como la piedra y golpea seco como las baquetas de Charlie.

noviembre 25, 2008 7:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ichiara, quizás no todo el mundo sepa que lo de la portada distinta fue por la censura: en este católico país no se vio bien por aquel entonces que la portada original fuera un primer plano del paquete de Mick Jagger, cuya bragueta del pantalón se abría y todo.

Ahora no pueden ser lo mismo. Supongo que es muy difícil mantener la ilusión y la tensión cuando se lleva tanto tiempo viviendo del pasado. En cualquier caso, verles tocar siempre es una gran fiesta.

Besos!

noviembre 25, 2008 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Tesa, la verdad es que es una canción difícil de traducir, porque las imágenes son a veces confusas y yo mismo no sé qué es lo que realmente quiere decir el músico. “I dream you”, por ejemplo, puede traducirse por “sueño contigo” pero también por “te deseo”. La confusión de versos que hablan de Mick y versos que hablan de Keith confunde mucho. Tampoco me gusta a mí traducir por todo lo que se pierde. Por eso, cuando lo hago aquí, suelo hacerlo de manera muy libre. Me alegro mucho de que te guste ese video!




Lula, ya sabía yo que te gustarían las botas de cocodrilo. Al fin y al cabo, Sailor Ripley era un gran aficionado a la ropa de serpiente ¿no? ;) Espero que este martes sea mejor que tu lunes y tu domingo. Bicos!

noviembre 25, 2008 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro, Roberto, la misión de una buena canción lenta es que te haga bucear en la tuya, y no en la que te expone la letra del músico. Salud!


Pantera, yo en cambio necesito no estar tocando fondo para poder escribir medianamente bien. Cuando he estado muy mal, simplemente no podía hacerlo. Creo que hay que estar en ósmosis con las emociones, poder entrar y salir de ellas como por una puerta abierta. Así las reconocemos mejor, podemos enfrentarnos a la verdad de nosotros mismos. Cuando estamos demasiado mal nos mentimos mucho ¿no crees? Besos saurios!

noviembre 25, 2008 8:05 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro Margot, estaba pensando en esa secuencia de Once cuando empecé a escribir. La canción que toca en Once, al principio, es una de van Morrison, brutal como ninguna, que se llama The healing has begun. Hace tiempo que tengo ganas de hablar de esa canción en un post. Pero al final han salido los caballos salvajes, no he podido evitarlo :)

No sé si has paseado alguna vez por Grafton Street, pero ese tipo de personajes abundan. ¡Y tocan de puta madre!

El verso ése de “Vivamos un poco, después de morir” (“Lets do some living after we die”) es impresionante ¿verdad? Creo que es lo mejor que ha escrito Jagger en toda su carrera. No se lo cree ni él, seguro ;)

Besos Rodados!

noviembre 25, 2008 8:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Claro, Diciembre. Cuando conseguimos sacar algo de Verdad, nos vaciamos y nos sinceramos con nuestros sentimientos. Es terapéutico cuando lo conseguimos. Una catarsis, como dices tú.

Me gusta escribir. Me gano la vida escribiendo informes, donde la precisión, la distancia y la simplicidad gramatical son básicas. Así que aprovecho para desahogarme un poco aquí con estas cosas :)

Eso del “Springsteen de los blogueros” me ha tocado el alma, ahhh! Qué barbaridad... por cierto, para todos los springstinianos como tú y como yo: tenemos disco nuevo a finales de enero y muy probablemente ¡concierto en Barcelona en febrero!

Me gusta esa canción de U2, sí. En general, Achtung Baby me parece el mejor disco de los irlandeses.

Besos!

noviembre 25, 2008 8:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Mk, es la primera imagen de Once, sí. No identifico el pub donde beben los protagonistas, pero la zona de Grafton Street está lleno de ellos. El que más conocí de por allí era Sinnot’s. Besos!



Carlos, los músicos callejeros, cuando son buenos y aciertan con el tema, te dan la vida. En Dublín los hay muy buenos, no te los pierdas si tienes la oportunidad algún día de visitar la ciudad. Saludos!

noviembre 25, 2008 8:06 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Dama Shandy, siempre me ha llamado la atención esa parte del proceso creativo en la que tienes que decidir que ya está todo hecho, que no lo puedes retocar más. es el momento en el que el autor está más desnudo.

Hay un documental por ahí en el que Bruce Springsteen cuenta lo mal que lo pasó cuando comprobó que Born To Run estaba terminado y que ya no podía hacer nada más. le entró un pánico atroz y trató destruir la copia original. Menos mal que no lo consiguió :)

Dublín es gris y verde por fuera, y marrón-madera y negro-Guinness por dentro. Algo así.

noviembre 25, 2008 8:07 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Ya lo creo que se lo merece, Sese. Es un tipo muy grande y hubiera debido tener más suerte. Por mí que no quede, que compré y pirateé su música y asistí a algunos de sus conciertos. Espero ese post, me encantará!



Claro, Tremends. Sin duda, la del parto es una buena metáfora para los procesos creativos. Los caballos salvajes no se pueden domar, ésa es su característica. Cabalgarlos es algo hermoso y peligroso. Espero que no te hagan daño, Tremends. Besazos!

noviembre 25, 2008 8:07 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Athos, los Stones empezaron muy pronto a hacer una música muy adulta, incluso antes de la muerte de Brian Jones. Y sus temas tristes son, como bien dices, duras como piedras.

Los males de amor son muy dolorosos, los dos lo sabemos bien. Por eso el último verso de esta canción es tan importante y tan real: hay que morir antes de vivir.

Me he acordado mucho de ti escribiendo sobre estos caballos, claro. Además, sabes que la primera vez que escuché en mi vida esta canción, siendo un adolescente, estábamos juntos tú y yo. Como ahora. he hablado con J.R.F. esta tarde, a ver si bebemos mañana.

Salud!

noviembre 25, 2008 8:07 p. m.  
Anonymous diciembre dijo...

Ah, pues no tenía ni idea sobre lo de su nuevo trabajo, pero he curioseado por ahí y parece que será el 27 de Enero cuándo salga, bajo el nombre de: “Working on a Dream”, ¡que bién suena! ¿no?, y los temas son:

1. Outlaw Pete
2. My Lucky Day
3. Working On a Dream
4. Queen of the Supermarket
5. What Love Can Do
6. This Life
7. Good Eye
8. Tomorrow Never Knows
9. Life Itself
10. Kingdom of Days
11. Surprise, Surprise
12. The Last Carnival

Más dos temas extras:

-The Wrestler
-A Night with the Jersey Devil

Cuenta el Boss que se lo ha pasado en grande haciendo este disco, seguro que nosotros disfrutaremos otro tanto escuchándolo…, sospecho que tú en especial, Lagarto Springstiniano ;-)

Por cierto que envidia lo de Barcelona…, a ver si se acerca también para acá, a surfear con su family…

Besos!

noviembre 25, 2008 11:55 p. m.  
Anonymous carrascus dijo...

También esta fantástica canción es una de mis favoritas de los Rolling. Entre usted y los contertulios han dicho ya muchas cosas de ellas, y como se me enfría la comida solo añadiré que además de sobre Anita y Marianne también se especuló en su momento sobre si la canción estaba escrita para Gram Parsons, sobre todo, imagino, porque en la voz de este cantante (con los Flying Burrito Brothers) fue como primero salió a la luz, antes incluso de que los Stones la incluyesen en el "Sticky fingers".

Me da pena no habérsela oído nunca en directo a Elliott Murphy, al que conozco personalmente y lo he traído a Sevilla a tocar. Le ví la última vez hace una año y pico cuando tocó en Utrera, y le llevé un CD con su actuación en Sevilla de 1.991. Él, a cambio, me dedicó un guiño musical en el concierto, pero no fue con "Wild horses", una pena, sino con "Destiny".

Saludos, amigo NoSurrender... y sepa que los críticos ingleses que ya han podido escuchar algo del nuevo disco de Springsteen hablan maravillas de él...

noviembre 26, 2008 3:27 p. m.  
Blogger Bolero dijo...

Nosurrender, te juro por el niño jesús, q cuando escribes haces q mi estomago se encoja.
Dedicarle a los caballos salvajes el Ulysses es toda una osadía por tu parte, espero q sepan apreciarla.
Y si, creo q cuando uno está en los bajos es cuando sale lo mejor.
He estado un buen rato pensando lo q escribir, como ves a veces es mejor no decir nada
ainssss q poco me hago caso

Muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

noviembre 26, 2008 7:00 p. m.  
Blogger dany dijo...

que quiere que le diga,no puedo mas que darle la razon a mi amiga el arcangel y opinar que usted es muuy grossooo..
un beso

noviembre 26, 2008 9:46 p. m.  
Blogger Novicia Dalila dijo...

Cuando una canción es genial, todas las versiones son buenas...
Hay que ser un músico pésimo para echar a perder una canción de estas características.

Estupendo post Nosu... siempre que vengo aquí salgo con algo aprendido.

Un beso

noviembre 27, 2008 10:28 a. m.  
Blogger Novicia Dalila dijo...

Dejo una versión de Sarah McLachlan de la canción, por si esta no la teneis:

http://www.perfectmercy.com/audio/Sarah%20McLachlan/Sarah%20McLachlan%20-%20Wild%20Horses.mp3

Besos

noviembre 27, 2008 11:09 a. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Yo siempre tengo ganas de Springsteen, Diciembre. Espero tener suerte en el estrafalario reparto de entradas y poder verle otra vez en febrero. No me canso :) Besos.



Carrascus, podría ser ¿por qué no? Gram Parsons fue una influencia decisiva en Keith Richards en lo bueno (ciertas formas de afinación abierta de la guitarra) y en lo malo (los excesos de heroína). Qué envidia de amistades tienes, Carrascus. A ver cuándo me lo presentas y cenamos ;)

noviembre 27, 2008 6:08 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bolero, espero que eso sirva para dejarte un buen tipo :) En realidad todas las dedicatorias hablan de la ciudad de Dublín, que es el eje sobre el que he querido contar la cosa. No se puede hablar de Dublín sin mencionar a Joyce ¿no? Besos!


Ja, ja, Dany. Acá, los gallegos no usamos el “grosso” como vosotros los porteños, menos mal :) Gracias por tus palabras. Un beso para ti!

noviembre 27, 2008 6:08 p. m.  
Blogger NoSurrender dijo...

Bueno, Dalila, músicos pésimos los hay muchísimos, empezando por mí :)

Conocía la versión de Sarah McLachlan, tiene una voz preciosa. También me gusta la versión instrumental que hacían Guns & Roses hace muchos años en sus conciertos. En fin, hay muchas versiones, es una canción que gusta a los músicos.

Besos!

noviembre 27, 2008 6:08 p. m.  
Blogger Nausicaa dijo...

Fijate, justo pense en esa peli en la primera frase :) Era facil supongo...

Los videos son dos joyas, q maravillas nos enseñas.

diciembre 02, 2008 5:30 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

La verdadera pelicula representativa es La leyenda del indomable,con Paul Newman en el papel de wild horse

agosto 11, 2011 12:41 a. m.  

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